lunes, 28 de octubre de 2013

ESPECIAL HALLOWEEN: CHAMPÚ PH 6 (ANTI-GRASA) -Versión íntegra- POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ



En ocasiones una misma situación o ambiente nos puede crear filias y fobias paralelas, placeres y displaceres que no somos capaces de gestionar.

CHAMPÚ PH 6 (ANTI-GRASA)
VERSIÓN ÍNTEGRA


Ángel entró en la sala. Su cara reflejaba una serenidad que, dada la situación en la que se encontraba resultaba anacrónica, extravagante; algunos la denominarían como curiosa… Los objetos que observó, escasos y viejos, a duras penas lograban imitar la normalidad usual y cotidiana, pero su visión fue suficiente para que se olvidara instantáneamente del caprichoso y brutal destino que había encaminado sus pasos hasta horas antes del desenlace final.

El brusco y seco sonido metálico que se cerró a sus espaldas pareció empujarle hacia una silla cuyo respaldo inclinado desembocaba en una pila de piedra blanca en su origen, descascarillada y deslucida que evidentemente había conocido tiempos de esplendor que ya no existían. Ahora se asemejaba más a un elegante abrevadero de ovejas o cabras.

Se sentó y se dejó caer sobre el mullido asiento de imitación a cuero, cuarteado y desgastado, relajando totalmente el cuerpo hasta que notó en la cabeza, especialmente en la nuca, el frío tacto de piedra. La molestia de la postura, un tanto forzada dado su altura, y el pinchazo de hielo opresivo en las sienes desaparecieron, fugaces, arrastrados por el chorro de agua ardiente y humeante que le iba recorriendo la cabeza como una lluvia purificadora y esterilizadora en tierra reseca y estéril tras una guerra bacteriología.

Agradeció después el frescor del champú deslizándose por la esfera de su dolicocéfalo cráneo y, con los ojos cerrados, se abandonó al masaje de unas manos expertas que amasaban su pelo con cierta rudeza, ejerciendo una presión medida, precisa, recorriendo sin orden toda la superficie en lo que se le antojó un contacto húmedo y provocador, que al aproximarse al cuello y rozar levente las orejas le arrancaron chispas de placer, erizando el vello de su brazos, recorriendo el valle de su espalda con pequeñas descargas de escalofrió que se concentró entre sus ingles. Sintió como el masaje hacía crecer la espuma, y la sensación algodonosa con fragancia a durazno y avellanas le trajo recuerdos de su infancia cuando acompañaba a su madre al “Salón de Belleza”, como a ella le gustaba decir. Allí, desde sus ojos inocentes de niño, no se cansaba de mirar los movimientos y contoneos de las muchachas, los brazos remangados y las manos enfundadas en los húmedos guantes; para él era un misterio el cambio -tanto físico como anímico- que experimentaban las mujeres trascurrido todo el proceso de lavado, corte, peinado y todo un sinfín de combinaciones alquímicas mezcladas en aquel ambiente de alegría, despreocupación y cotilleos que despedía un constante olor de lacas y tintes.

La espuma le entró en los ojos, le ardían; sintió unos momentos de pánico antes de intentar apartarla con el dorso de las manos. El contacto con una toalla más rígida y áspera de lo deseable le trajo bruscamente al presente y se encontró sometido a meneos enérgicos, a los que se abandonó con resignación. Después abrió los ojos enrojecidos por el escozor como si quisiera comprobar cuantas cosas habían quedado en su sitio tras el temblor, y examinó la habitación, parpadeando ansiosamente, con un lento movimiento de cabeza, perplejo, como si se extrañara de estar entre aquellas paredes grises, desconchadas y frías, con una pequeña ventana enrejada como única decoración.

Se sentó entonces en otro sillón, notando que giraba sobre su eje y no se resistió a la tentación de formar parte de un torbellino, impulsado por uno de sus pies. Una vez parado, el regular sonido de la tijera le hizo cerrar los ojos aún dolientes y rememorar de nuevo como las mismas muchachas que atendían a su madre se peleaban por aturdirlo con mimos y carantoñas. A pesar de no ser un niño tímido, las picardías que entre risas llegaban a sus oídos y un miedo- sin fundamento racional- a que las tijeras que no paraban de frotar sus dos hojas le produjeran algún corte sangriento, conseguían que se convirtiera en estatua, anulando por unos minutos su curiosidad y asombro dejando paso al resentimiento, al pánico y al odio ciegos. Todas en la peluquería reían ante aquella escultura catatónica y sudorosa en forma de niño pálido con pantalones cortos y mirada color verde perdido.

El anuncio de que ya era suficiente rompió la mezcla de ensueño y pesadilla de una manera que asumió como definitiva. Simultáneamente a la orden impersonal, el eco de la tijera dio paso al zumbido eléctrico de una maquinilla vieja que empezó a rapar su higienizado pelo -que se depositó en suelo de cemento en grandes mechones-, destrozando la obra recién hecha y preparando el cráneo del apodado “Asesino de las Peluqueras” para los electrodos que serian adosados como ventosas mortales en distintos lugares de su anatomía.

Cinco años atrás había sido condenado a la silla eléctrica, sentencia que debía de ejecutarse dado que los atenuantes justificados, la ausencia de historial delictivo anterior y los recursos que se sucedieron ante las autoridades cada vez más superiores y también más remotas, no surtieron el efecto buscado.

Mientras la preparación para algo que sabía se convertiría en un macabro espectáculo para los familiares de sus víctimas, sonrió. Tampoco pudo evitar sonreír al evocar la sorpresa del director de la prisión al oír su última voluntad: un lavado de cabello con el mejor champú del mercado…

Ahora, una nueva idea cruzó su cabeza, ya libre de cabello: seguiría con los ojos cerrados hasta que todo acabara; su última protesta sería negarse a ser testigo de su realidad externa.

Así, con la única visión de sus recuerdos más felices, dueño al fin de su vida, eligió el momento de marcharse y, envuelto en la oscuridad de un camino sin tiempo, se despidió de lo que le quedaba de cordura recordando con ternura los ojos extirpados con afiladas tijeras de las peluqueras a las que había asesinado y que lavaba meticulosamente junto a su cuerpo y ropas ensangrentadas en la bañera, con champú Ph 6 (antigrasa)...


¡Ver flotar los ojos en la superficie espumosa de color rojo frutas del bosque a causa de la sangre y jugar con ellos como un niño con su patito amarillo le proporcionaba tanta paz y felicidad…! ¡Se sentía tan seguro! 


viernes, 25 de octubre de 2013

LEYENDO HASTA EL AMANECER : PROGRAMA DE RADIO SOBRE LITERATURA, LECTURA Y CREACIÓN LITERARIA






Hola a todos:

Ha sido un parto con dolor, pero mis compañeros de Circulo Mundi Book ya estan aquí con su primer programa. Cómo no, dadas las fechas lo dedican al terror.
El equipo esta formado -hasta el momento- por: Covadonga Gonzälez-Pola, Daniel García, Carmen F. Mat, Miguel Arcaz, Ana Bernal y Cristina del Toro Tomás



El programa está ya disponible en iTunes, donde podéis suscribiros al podcast:


https://itunes.apple.com/us/podcast/leyendo-hasta-el-amanecer/id731709312?mt=2&ign-mpt=uo%3D4


Aquí podéis escucharlo online:


http://www.leyendohastaelamanecer.com/wp-content/uploads/2013/10/piloto_halloween.mp3


Y muy pronto también en stitcher.com

Han trabajado muy duro y seguiran esforzándose por mejorar con cada programa, por lo que esperamos que os guste, que os animéis a compartirlo a participar y a enviar todas vuestras sugerencias.

También podéis seguirlos en nuestro Facebook:


www.facebook.com/leyendohastaelamanecer

Y en Twitter: 


@LeyendohastaAmanecer

martes, 22 de octubre de 2013

PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos "Vuelta al Cole"


PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos "Vuelta al Cole"  




¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!   
Recopilación en PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de "Vuelta al Cole" del Círculo Literario Mundi Book.
  ¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!  


Aquí está, chicos: la recopilación de relatos de Vuelta al Cole.
Esperamos que os gusten. Autores:
Ana Bernal, Miguel Arcaz, Carlos Carlos , Cristina del Toro Tomás y David Villa

  En tiempos de crisis es lo que os ofrecemos con toda nuestra ilusión y cariño.


jueves, 3 de octubre de 2013

VÍDEO DE LA LECTURA PUBLICA DEL RELATO "¿ASIGNATURAS PENDIENTES?" EN EL ESPACIO NIRAM


VÍDEO DE LA LECTURA PUBLICA DEL RELATO "¿ASIGNATURAS PENDIENTES?" EN EL EVENTO "VUELTA AL COLE" DEL CIRCULO LITERARIO MUNDI BOOK EN EL ESPACIO NIRAM




El comienzo de curso suele estar repleto de expectación a la vez que miedo, de propósitos de enmienda que solemos olvidar.







viernes, 27 de septiembre de 2013

NECESITO VUESTROS VOTOS PARA LOS PREMIOS BITÁCORAS 2013




Hola amigos, y amigos de amigos, pues espero que divulguéis este evento lo más posible.

EL ARCÓN DE LAS FÁBULAS (BLOG LITERARIO LGTB+H) 
participa en este concurso de los IX Premios Bitácoras de Rtv.es
Visita el blog,copia la dirección del blog:
 pincha

en el logo Premios Bitácoras 2013
En la pestaña Votar aparecerán estas opciones:
Para participar en los Premios Bitacoras.com 2013 deberás tener una cuenta en Bitacoras.com o identificarte mediante Twitter o Facebook. Puedes registrar una nueva cuenta si no dispones de una o bien validarte en el sistema. También puedes utilizar Facebook y Twitter para votar.
Una vez decida la forma de votar, ve a la pestaña votar . En la categoría de Blog Personal personal pegas la dirección del blog - el mío evidentemente-. Al final de la pagina repite el Captcha.


Espero que os animeis y divulgeis este evento lo más posible. 
Muchas gracias por vuestro tiempo y colaboración.
Un abrazo a todos.




Presentación e instrucciones en audio.





domingo, 22 de septiembre de 2013

¿ASIGNATURAS PENDIENTES? POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ






El comienzo de curso suele estar repleto de expectación a la vez que miedo, de propósitos de enmienda que solemos olvidar


¿ASIGNATURAS PENDIENTES?


Este tiempo me ha servido para reflexionar, para ser consciente de mis “asignaturas pendientes” y de la causa de no haberme aplicado lo suficiente durante el curso pasado. Desde donde estoy, desde esta perspectiva, soy capaz de entender y sentir esa parte de mí que no fue lo suficientemente diligente, que no dedicó el tiempo y energía apropiados para interiorizar las lecciones; que se me dieron muchas oportunidades para enderezar mi camino pero permití  que la pereza, el miedo, las distracciones por cosas irrelevantes me invadieran. Tendemos a evadirnos de los compromisos y evitar aquello que de alguna manera requiere nuestro mejor esfuerzo.

No es que ignorara totalmente las señales de aviso; se me dieron muchas. Algunas venían de fuera, otras de mi mismo. El caso es que, a pesar de saber que las cosas no están todo lo bien que podían estar, no hice demasiado por pensarlas y sentirlas desde otros puntos de vista. Pero en este momento soy capaz de ser consciente de que de todo se aprende y que asumir la reprimenda de otros o auto castigarse es un derroche inútil de energía que no ayuda en nada, mas que a la inmovilidad y la culpa. Simplemente es mejor hacerse cargo, hacerse responsable. No puedo consentir recrearme y perder tiempo en lo que pude haber hecho ayer: el ayer ya no existe. Puedo esperar y desear que el mañana sea distinto; si, pero sin aferrarme a los objetivos, a mi propio deseo para alimentar un ego que me separa de los demás. Es el presente, el aquí y ahora lo que cuentan y donde me doy cuenta de lo que soy… que Soy…

Tengo la absoluta certeza de que también en esta ocasión muchos intentarán inculcarme conceptos y esquemas mentales a los que tendré que someterme al principio, nuevas reglas, nuevos dogmas. Al fin y al cabo es un lugar diferente en el que se me da la oportunidad de aprender y que en gran medida he elegido. Con trabajo y esfuerzo tendré las suficientes oportunidades como para cuestionarme todo y elegir yo mismo. De entre todo lo que me enseñen tendré que escoger con que me quedo y que descarto. Sin cuestionarse lo aprendido, sin tener la valentía de aplicarlo y obtener resultados concretos no se avanza, no se aprende, no se descubren nuevos horizontes.

Se que en esta ocasión me será más fácil recordar la teoría de algunas asignaturas, pues muchas de las situaciones, vivencias y lecciones me son familiares, ya las he vivido. Solo tengo que estar abierto a lo que venga y esmerarme en las prácticas. Es bastante probable que al principio sienta desconcierto, desconfianza, incluso miedo. Mientras me permita sentirlos, reconocerlos y gestionarlos todo estará bien. Debo ser lo suficientemente lucido como para no consentir que me inmovilicen. Ante tanto que aprender viviendo –o vivir aprendiendo- en otras ocasiones, en otros cursos, me he sentido o abrumado y disperso, o demasiado rígido en mis objetivos como para aceptar las nuevas experiencias que podía experimentar con mis compañeros, o que herramientas eran las más adecuadas para determinado fin, o incluso si tenía que “inventarlas”.

Este nuevo periodo de aprendizaje se me presenta fascinante, lleno de retos. Ahora estoy tranquilo, en paz, lo tengo todo planificado, pero llegada la hora es muy probable que me ponga nervioso y olvide.

Mi nuevo cuerpo físico acaba de ser fecundado en esta limitada realidad en la que el tiempo se mide. Mientras la mitosis se multiplica exponencialmente la parte de mi ser que se está encarnando va olvidando las causas por las cuales eligió a estos padres prestados, a sus futuros amigos, compañeros de trabajo o sentimentales y las enseñanzas que decidió vivir. En este nuevo envase carnal limitado a tan solo tres dimensiones, esa parte de mi alma va olvidando que es polvo de estrellas, que pertenece a un todo. Inicialmente se verá aislado y separado cuando tome conciencia de sí mismo; cuando se sienta identificado con su organismo, no recordará el motivo por el cual eligió un cuerpo más o menos agraciado según las estructuras mentales en las que se ve inmerso, su sexo y orientación sexual; ni porque escogió nacer en el entorno de una religión determinada o ausencia de ella, evolucionar en una sociedad en paz o en guerra, en pobreza o riqueza..

Empieza a olvidarme una vez más, tal como ha sucedido a lo largo de interminables encarnaciones. Flotando en el líquido amniótico se siente, en cierto modo, como en casa pues el cordón umbilical le nutre, le alimenta, le conecta a su madre como los chacras alineados conectados a la tierra. Cuando tenga conciencia de sí mismo y posteriormente Consciencia se conectará con su esencia, con su Yo, Conmigo… e intentare ayudarle a despertar para que conciba en Nosotros, en la Unidad; para que le resuenen en su vivencia en tres dimensiones las vibraciones de otras vidas pasadas y venideras en las que los conceptos de tiempo y espacio solo son unos mas de las muchos experimentados. No soy un cuerpo que tiene un alma que experimenta la divinidad si, así lo escoge; soy una parte de la divinidad, una parte de un alma que se experimenta a sí misma a través de un cuerpo en unas condiciones maravillosamente limitadas y llena de posibilidades.  Aunque sus inquietudes le susurren que hay algo más, que Soy más, tendrá libre albedrío como para hacerlas caso o no. Puede que sea un loco feliz o un cuerdo triste, que dude y me equivoque: mi ego tendrá mucho que ver con ello. Eso también es aprender y experimentarse a sí mismo. No he de juzgarme por ello, ni hacerlo con los demás. No hay equivocaciones, todo es aprendizaje; todo es como debe ser, aunque esa parte de mi o ajena no las entienda.

Ahora, esa porción de mí, al ser parida con toda la inocencia innata siente frío y tiembla; ante los primeros parpadeos se ve cegada por esta diferente calidad de la luz, y llora. Solo se calma un poco cuando es abrazada por su madre concertada. ¿Karma? ¿Dharma?... ¿Qué más da? Esta existencia es lo que cuenta, el aquí y ahora, el actuar y sentir lo más honestamente posible con uno mismo y por lo tanto con los demás.

Mirar a los ojos de un bebé es la oportunidad de asomarse al misterio de la creación. Todo es como debe ser, soy perfecto tal y como vosotros lo sois; lo que sucede es que lo hemos olvidado al identificarnos con nuestro ego. Independientemente de las circunstancias soy lo que pienso, lo que siento… al igual que vosotros. ¡Creo mi realidad¡

Ese fragmento de mi  comenzó así su nuevo primer día de clase en la escuela de la vida de la tierra, hasta encontraros a vosotros…, hermanos de dorada luz…, compañeros de clase a la vez que maestros.

Por cierto, aburrirse o dormirse en clase es habitual. ¡Despertad!




viernes, 6 de septiembre de 2013

HA SALIDO ELNÚMERO CUATRO DE LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"




YA HA SALIDO EL NÚMERO CUATRO DE LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"

Tras el verano volvemos a la normalidad y con nuevos contenidos que espero que sean de vuestro agrado.Ya podeis descargaros el nº4 de Gay+Art (revista de literatura y arte grafico gay

Un grupo multidisciplinar de artistas os ofrecemos la revista digital gratuita GAY +ART en el enlace.



Si os gusta, por favor, compartid el enlace.

miércoles, 28 de agosto de 2013

EL CIERVO.POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ





EL CIERVO

Cuando, por extraño que parezca, somos conscientes de que podemos elegir.


Tras haber escuchado el toque de una lejana trompeta que se prolongó en el aire durante unos segundos, Mario comenzó a andar por el camino. Colgada del hombro, una mochila pesada con cosas mayoritariamente innecesarias descansaba sobre el cinturón de cartuchos que rodeaba su cintura; una escopeta prolongaba su brazo derecho, a la vez que la mano se cerraba en una firme presión alrededor  del arma.

Andaba despacio, en una cadencia monótona, mirando a derecha e izquierda alternativamente, como un radar que alertara de cualquier alteración del paisaje o indicio de riesgo. A ratos, se detenía y entonces, sus oídos se afinaban en busca del roce delator que indicara la presencia de la presa o de un peligro inminente.

El camino que había elegido ese día subía cada vez más y pronto se encontró en la cima de un pequeño monte, lo suficientemente destacado sobre el horizonte como para mostrarle la difusa lejanía, desenfocada por las corrientes de aire cálido que oscilaban verticalmente.

Cansado, dolorido y con sed contempló ensimismado la geométrica división de la tierra, como un inmenso puzle de piezas marrones y verdes, salpicado por pequeños círculos de amapolas rojas y las reptantes líneas de arroyos y afluentes líquidos.

Mario guiño un ojo y alargó la mano izquierda. De esa manera la ausencia de perspectiva anulaba las distancias y, como en un ensueño de gigante, le permitía aplastar la mancha de un pino o borrar con el pulgar los alineados puntos de una viña como si creara su propia realidad del paisaje que contemplaba. Cerraba ambos ojos, los abría, alternaba su visión con uno y con otro comprobando cuan distinta era la percepción: total, parcial, angular, periférica… siempre limitada.

Todo parecía estar al alcance de su mano, como en una exposición interactiva que no comprendía del todo, como en un mundo alternativo en el que los sueños se consuman instantáneamente sin pensar en el ayer, sin esperar al mañana.

Al recuperar su visión total -la de siempre, la acomodada a lo que han de ser las cosas según el criterio general- la superposición infinita de planos se alejó de aquella naturaleza imaginaria y le trajo de nuevo a su realidad. Llevaba demasiados años ocupándose tan solo de pequeñas tareas, nada demasiado prolongado, percibiéndose limitado e incapaz de tomar una decisión sobre su futuro.

Los consejos externos -como calmantes anestesiantes de los deseos- que le recomendaban que siguiera hundido en una vida acomodada, sin grandes aspiraciones asegurándolo un sostenimiento uniforme y suficiente habían logrado que las demoras, miedos y postergaciones impidieran, con su entramado espeso, vislumbrar la luz de un desenlace cierto.

La última gota que en un suministro lento e infatigable amenazaba con hacerle zozobrar en el mar de los parásitos, había sido aquella cacería, que ahora veía como una droga más, otro entretenimiento nuevo para adormecer la conciencia, la inseguridad, la soledad y el dolor.

Mario, movido por una inercia perezosa, descendió del montículo. Siguiendo un extraño empuje, abandonó el camino y se internó campo a través. Conjurando el temor al extravío, se movió en línea recta siempre que supo, salvando para ello los desniveles que servían como lindes del terreno, atravesando barbechos poblados de maleza densa que le llegaba hasta la cintura, o introduciéndose en los arroyos. En algunos estuvo cerca de caer al resbalar en algunas piedras mojadas e incluso pensó que no haría pie  y tragaría agua.

Al subir una pequeña pendiente, aquél viaje impensado, encontró bruscamente su objetivo. Mario se echó intuitivamente a tierra, a treinta metros de donde de encontraba un ciervo de cornamenta simétricamente perfecta que pastaba al abrigo una gran peña rocosa. Su silueta de un rojo mate recorría tranquilamente el terreno.

Mario -a fuerza de la costumbre- echó mano de su escopeta y sin apenas levantarse, intentó adoptar una postura más propicia, pero su pie derecho resbaló y desprendió un puñado de tierra y piedras que rodó ladera abajo.

El ciervo levantó entonces la cabeza e inexplicablemente permaneció inmóvil, atento a la figura que ya había apoyado sobre su hombro la escopeta cargada. El punto de mira del arma fue recorriendo el lomo de crespo pelo, el cuello de trazado cónico, hasta situar su cruz como el cebo que atrae la muerte, entre los ojos sin miedo.

El dedo de Mario se tensó sobre el gatillo; todo discurría según lo esperado. Así acostumbraba ser lo correcto en esas circunstancias, un reparto de papeles de acuerdo a lo convencional, a no ser que…

Un pensamiento sentido más rápido que el reflejo físico cruzó su mente y despertó su voluntad con descargas de inconformismo no exentas de inseguridad. Un estampido rompió el silencio y el arma golpeó su hombro en su retroceso causándole cierto dolor que no supo discernir, como si la costumbre le regañara por el descuido, por optar por la voluntad propia. Mario había levantado unos centímetros la escopeta, dirigiéndola fuera del objetivo que, sin asustarse caminó lentamente dirección a la peña rocosa.

Aquella primera rebelión contra lo establecido tuvo el efecto dominó que puede comenzar con los accidentes leves. Ahora, sin influencias externas, sintió una conexión especial con su interior y supo que ahí estaban la causa y el remedio del orden cósmico y también de su caos particular.

Se sentó entonces en un pequeño claro y durante unos minutos más se dedicó a reparar la entraña de sus anhelos. Después de quitarse la mochila se desnudó y se tendió al abrigo de la luz del sol reparador, mientras en la placidez de su rostro se proyectaba una segunda decisión.

Contempló emocionado como el ciervo subía tranquilamente la peña rocosa, parándose de cuando en cuando mientras volvía la cabeza y le miraba con ojos compasivos, esperando…

Pasaron las horas en un instante. No entendía, estaba fuera de toda lógica y razonamiento. Aún así, se puso de pie y comenzó a caminar, a seguirlo....

martes, 9 de julio de 2013

LECTURA DEL RELATO EN EL EVENTO "MALDITO CALOR" EN EL ESPACIO NIRAM: LICENCIATURA DE VERANO



LICENCIATURA DE VERANO


(Gracias a Daniel García -compañero de Circulo Mundibook- por ponervoz y sentimiento a este relato en el Espacio Niram al no poder yo asistir)

El calor, el maldito calor no impide que "los chicos de alquiler"se ganen su sustento.


LECTURA DEL RELATO EN EL EVENTO "MALDITO CALOR" EN EL ESPACIO NIRAM: LICENCIATURA DE VERANO

Aun siendo las cuatro de la madrugada el bochorno de estas noches de Junio es insoportable. El “portero” -un hombre maduro de rostro afable a la vez que respetuoso- viste un uniforme azul y rojo. Inclinando levemente la cabeza como señal de cortesía nos da la bienvenida al Hotel. Mi acompañante corresponde; yo soy incapaz de articular palabra.

Traspasamos la balaustrada de hierro forjado -de al menos tres metros de altura- y pisamos la larga alfombra roja como si fuéramos embajadores en visita oficial. Admiro el techo, embobado, contemplando las inmensas lámparas de cristal iridiscente. Antes de atravesar la inmensa puerta giratoria, flanqueada por columnas dóricas, me fijo en los cuidados maceteros cuajados de flores naturales.

-Gabriel, ¿sabes que el precio no varía? –insisto agarrándole suavemente del brazo.

-De vez en cuando hay que hacer alguna locura. Nunca he venido aquí, y me apetece conocer el hotel. En cuanto al dinero... No soy millonario, pero dame este gusto -insiste meloso-. Hace mucho que quería dormir en una de sus habitaciones, y esta noche quiero hacerlo... contigo.

Con algo de malignidad disfruto de la incomodidad que siento ante la idea de que page por mi y por estar conmigo tal cantidad de dinero. De haberme llevado a otro lugar, incluso a su casa, posiblemente hubiera aceptado de mejor gana, pero la presumiblemente escandalosa minuta me desasosiega un poco. Simplemente me abro a esta experiencia, como he tenido que hacer en los últimos meses desde que no me quedó más salida…   Debe de estar forrado de dinero de todas las maneras. Este capricho no lo puede pagar cualquiera.

Me indica que espere mientras  él  se acerca a recepción. Me siento en un vistoso tresillo de color blanco impoluto con adornos dorados, admirando su comodidad. Con el rabillo de ojo él ve como paso la mano por la tapicería impulsado por una irresistible curiosidad al tacto: es suave y agradable. Ahora lo hago de una forma insinuante, llena de intención para excitarle. El recibidor no es muy amplio. Esta adornado con columnas nuevas, de mármol resplandeciente, barrocos espejos, cuadros clásicos y relojes antiguos. Intuyo que se ha prescindido del gran vestíbulo original, tal vez para evitar curiosos y corrillos, habilitándose salones adyacentes, tal y como puedo divisar desde donde me encuentro. En su casi un siglo de historia, reyes y príncipes, aristócratas, la dorada bohemia intelectual de la generación del noventa y ocho y del veintisiete, creadores de moda y de fortunas y celebridades internacionales han creado, alimentado y mantenido su peculiar estilo.

Jean Claude Van Erik, el tercer hijo de una familia de burgueses belgas, había abandonado pronto las verdes praderas y las majadas de vacas por el brillo de Madrid. Ambicioso, dotado de una notable intuición y orfebre de las relaciones humanas, decidió hacer de la hospitalidad un arte. Antes de los treinta años había conseguido comprar uno de los mejores hoteles de la capital, El Dorado, destruido desgraciadamente durante la guerra civil. En aquellos tiempos ya era el director del Mónaco. Años antes había conseguido contratar a Mariano Rivera, el más célebre chef de su tiempo. Con él formó pareja, tanto comercial como íntima. Además de cama, compartían las mismas ideas: orden y limpieza en las cocinas, cuidada presentación de los platos, calidad y frescura de los manjares hasta la mesa. Con respecto a los clientes consideraron vital anticiparse a sus deseos y satisfacer las más difíciles exigencias. El hotel debía ser perfecto, no solamente bello sino también higiénico, eficiente, íntimo y discreto. Tras la muerte del afamado cocinero -fusilado en la posguerra por “ser rojo y maricón”- Jean Claude se sumió en una profunda depresión de la que no logró salir, teniendo que abandonar la dirección del hotel. A pesar de ello, sus socios han conseguido conservar tanto los ideales de servicio como su fama.

¿Cómo iba a pensar que mi carrera de arquitecto con honores tendría estas peculiaridades? Cosas de la vida.  Ahora ya no se nota la climatización y comienzo a transpirar  de nuevo.

Cuándo Gabriel dirige la vista hacía mí, vislumbro la mirada fija que me dirige el recepcionista. Me siento avergonzado al pensar que me crean puto, un gigoló. En realidad es así; lo llamen como o llamen soy un cuerpo en venta, un chapero, un chico de compañía, un scort a la fuerza aún no muy acostumbrado a su nuevo oficio. No asimilo encontrarme en un lugar donde se codean princesas, banqueros, representantes de diversos gobiernos y grandes fortunas en general. ¡Y yo con pantalones vaqueros ajustados  “marcando tendencia” y una camiseta sudada –eso sí, de marca-!

Regresa. Tras mio permanece la mirada del recepcionista. Tampoco me importaría hacerle un favor. Un botones entrado en años de mirada afable que dice “ya-lo-he-visto-todo”  lleva las llaves de la habitación.

-Ya está –dice Gabriel con satisfacción.

-Tengo la sensación de que el recepcionista me ha mirado de una manera –digo sin pensar-... no demasiado amistosa. Vuelvo la cabeza y descaradamente le lanzo un guiño. Colorado, simula revisar el libro de admisión. ¿Acabo de reaccionar como en la película  “Pretty Woman? ¡No doy crédito¡ El calor está haciendo estragos en mi. Solo me falta mascar chicle.

Mi cliente me tranquiliza diciendo que aquí deber haber un credo básico: Ver todo sin mirar, oír sin escuchar, ser atento sin mostrarse servil, prever sin parecer presuntuoso. El botones responde asintiendo con la cabeza -con estoicismo- que así es.


La habitación se encuentra en el tercer piso. Esta totalmente alfombrada, con chimenea -más decorativa que funcional- y amueblada al estilo Luis XIV. El inmenso lecho de baldaquino ostenta un hermoso cubrecamas de chintz en tonos pastel, exquisitamente combinados. La cómoda, el tocador, el tapiz y los cuadros me recuerdan al Palacio de Versalles. Ambos nos sentimos como insaciables esponjas incapaces de absorber el maridaje de lujo, arte y belleza que despide el cuarto. Y como esponja me lanzo a precioso minibar con el propósito de reponer fluidos pasados y aminorar los futuros.

-Tengo que reconocer –me dice Gabriel, dejándose caer en el mullido colchón-  que es la más barata. De todas formas es muy bonita, ¿no? -pregunta mirando alrededor, como si buscara mi aprobación.

No replico; no sé qué decir ante este tipo de clientes. Como niños, agarrados de la mano, admiramos las rutilantes lámparas, dorados y cortinajes dobles adornados de pasamanerías. Al pasar al cuarto de baño nos encontramos con un escenario a semejanza de una pequeña terma pompeyana, con una sauna, jacuzzi y mobiliario de mármol blanco a la usanza de la época. En las paredes hay pequeños estucos imitando la época flavia, con amorcitos, trofeos y bacantes. Sin cruzar palabra nos desnudamos mutuamente arrojando la ropa al suelo. Nos sumergimos en una cálida y burbujeante fluidez. Sigo teniendo calor, pero al menos estoy aseado para comenzar de verdad mi trabajo… mi nuevo trabajo… hasta conseguir la licenciatura.



martes, 2 de julio de 2013

LOS ORGASMOS DEL VIGOREXICO (SEGUNDA PARTE)





(ADVERTENCIA DE CONTENIDO HOMOERÓTICO EXPLICITO)

LOS ORGASMOS DEL VIGOREXICO (SEGUNDA PARTE)

El salón estaba presidido por una foto en blanco y negro –enmarcada- de un chico blanco desnudo sosteniendo en sus brazos un rollizo bebé negro. El adulto, sentado en una silla de mimbre, con los pies cruzados sobre una mesa también de junco -ocultando púdicamente sus genitales- miraba al rorro dormido, que apoyaba su cabecita sobre su hombro derecho. Al fondo se veía el mar a través de una ventana abierta. Le agradó la combinación de virilidad y ternura que el fotógrafo había logrado plasmar en aquella imagen.

Las mesas laterales y del centro eran de cristal y hierro con acabado óxido-cobrizado. En primer término, grandes candelabros de hierro forjado. Al fondo, un mueble estantería de madera de olivo con marquetería de Ten contenía varias piezas de cerámica vanguardista de polifacéticos colores y formas. El éxito de los contrastes estribaba en el azul fuerte de los sofás, los azules y óxidos de los cortinones y la madera de cerezo para casi la totalidad de los muebles. En otra pared, bajo una réplica de un cuadro del pintor Antonio López, se encontraba la cadena de música.

-¿Te gustan los cantos gregorianos? -preguntó Jorge. Roberto se acercó por detrás mientras él se agachaba para poner en marcha el equipo. Agarrando su cintura, dio un significativo golpe de caderas.

-Me encantan -contestó, dándole un beso en la mejilla cuando Jorge se incorporó.

 -Eres un irreverente -censuró banalmente Jorge.

 -¿Por qué? ¿Por la música sacra?

-En parte sí, pero también porque quieres cometer sacrilegio con mi cuerpo –bromeó-.

-Por ti, no me importaría caer en herejía –replicó socarronamente.

Cuando comenzó a sonar el “Puer natus est nobis” en modo VII, la habitación cobró un encanto cercano a lo mágico. Se sentaron en el sofá, muy juntos. Jorge cerró los ojos y movió la cabeza al son de los cantos, embargado por la música como si hubiera sido poseído por miles de musas que le dominaran. A Roberto le gustó aquella pasión con que vivía el ritmo y disfrutaba de las notas. Se limitó a observar aquella faceta que no esperaba descubrir en un hombre aparentemente tan rudo y viril: la sensibilidad.

El piso era pequeño, pero en él se vivía a lo grande, ya que Jorge había estudiado las necesidades más importantes, sin reservar espacios inútiles para actividades que se podían realizar en contadas ocasiones. La sensación de amplitud se veía favorecida gracias a la utilización de los mismos materiales y colorido a lo largo de toda la vivienda. Había conseguido armonía, continuidad y equilibrio sin sobrecargar demasiado algunas zonas. Los poco más de sesenta metros cuadrados se habían distribuido en un salón-estar, un dormitorio principal con libros, un segundo dormitorio para utilizar básicamente como estudio, un baño, cocina y recibidor que, por sus dimensiones, era más un aislante con respecto al rellano de la escalera. Colores fuertes, que oportunamente contrastados producían un entorno atractivo, daban al apartamento un encanto relajado. Las paredes estaban cubiertas con estuco veneciano, con fondo beig y, sobre éste, óxido rojizo. Los techos eran lisos, algo más claros y las molduras color blanco, con el fin de separar visualmente paredes y techos y conseguir la ilusión de mayor altura. Las puertas estaban lacadas en mate, al tono de las paredes.

-Es una casa preciosa –alabó Roberto por cuarta vez, obligando a Jorge a salir de su ensimismamiento. Él sonrió.

-Gracias. He tenido que ingeniármelas para tener de todo en tan poco espacio. He prescindido de la librería, pasándola al dormitorio, y el comedor lo he sustituido por esta mesa de centro -explicó tocándola con la palma de la mano-, que con solo girar la base se puede convertir en una mesa para comer.

-Realmente ingenioso. La casa está muy bien aprovechada.

-Espero que opines lo mismo de mí -respondió inclinando la cabeza para besarle  al tiempo que posaba una de sus manos en el muslo, ascendiendo lentamente a su entrepierna.

-Primero tendremos que comprobarlo, ¿no crees?

-Quisiera enseñarte un par de libros en el dormitorio... ¿te apetece? -propuso con doble intención.

-¡Me encanta cultivarme! -exclamó dándole un cariñoso azote en el culo.

Jorge se levantó y disminuyó la intensidad de la iluminación, basada en apliques de yeso orientados hacia el techo y estucados igual que las paredes para que no cobraran protagonismo. Al entrar en el dormitorio el vigorexico advirtió que, el empleo de los colores fuertes, lejos de achicar el espacio, creaba un ambiente cálido y acogedor.

Sus especulaciones en el gimnasio durante sus ejercicios iban a esclarecerse… Contra todo lo esperado el acercamiento había sido mucho más rápido y natural de lo que abrigaba o había planeado. Esa misma tarde, en los vestuarios, mientras Jorge se duchaba y Roberto se secaba las piernas sentado en uno de los bancos, el vigorexico encontró abierta su bolsa de deporte. Al lado de una toalla cuidadosamente doblada, un peine, un frasco de colonia Loewe y desodorante de la misma marca, se encontraba un ejemplar de la revista digital “GAY+ ART” sacado por la impresora y cuidadosamente encuadernado en una carpeta de plástico transparente. Jorge se acercó con el propósito de tomar la toalla justo en el momento en el que Roberto se había inclinado para contemplar mejor la portada.  Pensando que era la oportunidad que esperaba, Roberto se decidió.

-¿Es el último número?

-Si, -respondió Jorge, sentándose a su lado. Comenzó a secarse vigorosamente la cabeza, con el pene reposando sobre los listones de madera del banco- Ha salido ayer…

-El ordenador me está dando problemas  y no he tenido tiempo de bajarla –respondió Roberto con una naturalidad que tranquilizó a Jorge-. ¿Podrías prestármela como termines de leerla?

-Tengo una idea mejor -argumentó con una incipiente erección que no intentó disimular-: ¿Te apetece que la veamos juntos en mi casa?

-Desde luego. Me parece una idea estupenda.

Estaba claro que, al llegar a la casa, la revista no saldría de la bolsa de deportes.



En el dormitorio, la cama estaba situada contra la ventana, separada por una repisa que hacía las veces de cabezal. La luz exterior era tamizada con una cortina de lamas orientables. A ambos lados, estanterías de madera de cerezo que llegaban hasta el techo, parecían a punto de desmoronarse bajo el peso de los numerosos libros. Una de las baldas parecía desafiar las leyes de la gravedad. A la izquierda se encontraba una mesa de cristal y acero. Jorge colocó un cenicero y una cajetilla de tabaco rubio al lado de un despertador digital en forma de pirámide. Se desnudaron mutuamente con lentitud, sin pasar a la siguiente prenda hasta aquella parte de sus cuerpos no fue completamente explorada. Dejaron la ropa a los pies de la cama, sobre un mueble con cajones de idéntica madera que las estanterías. La camiseta de Roberto se deslizó por uno de sus extremos hasta caer al suelo de parquet. Apartaron la colcha azul, y mientras Jorge apagaba los focos del cabecero, Roberto se tendió en la cama. Aún había suficiente luz natural como para mantenerlas encendidas y la penumbra les proporcionaba un escenario agradablemente erótico. El canto gregoriano que llegaba heréticamente desde el salón propiciaba la intimidad.
Jorge acarició los muslos de Roberto. Después, con fuertes y experimentados dedos, masajeó sus nalgas y las ingles, hasta que él se dio la vuelta. Jorge, entregado, frotó y oprimió su pene con falso disimulo. Roberto permaneció con los ojos cerrados y se dejó hacer.



Jorge tomó su polla y la introdujo en su boca; le agradó que estuviera húmeda y caliente. Primero tomó su miembro con la mano y lo acarició levemente con sus labios como si besara una flor. Luego cerró los dedos como si fuera un tallo y besó y mordió la punta del capullo. Roberto aparentó mostrarse insensible ante su deliciosa insistencia. Lejos de arrendarse, su compañero lo introdujo en la boca cerrando los labios con fuerza, tirando de él como si deseara arrancárselo. El badajo cobró un vigor desconocido para el propio Roberto. Por unos instantes pensó que iba estallar. Satisfecho por la excitación que provocaba, Jorge introdujo el dedo índice entre sus nalgas con precaución. Fue fácil, apenas se resistió… Mientras lo metía y sacaba rítmicamente se insertó su miembro en la boca más profundamente y lo apretó y soltó alternativamente, para terminar mordiéndola suavemente. A Roberto le fue imposible permanecer inmóvil por más tiempo y posó las manos sobre la cabeza de Jorge acompasando sus movimientos, empujando con fuerza para que la felación fuera más intensa. Como respuesta, Jorge apartó sus manos y las sujetó, acariciando el miembro con su lengua hasta que de nuevo lo introdujo en su boca hasta la mitad, acariciándolo y chupándolo enérgicamente. Era evidente que Roberto eyacularía de un momento a otro. Deseando que quedara totalmente satisfecho, Jorge se metió todo el badajo en la garganta, apretándolo con gran esfuerzo hasta el pubis, como si quisiera tragárselo entero. Roberto se arqueó violentamente entre gemidos incontrolados cuando su amante insistió que excretara en su boca. A pesar de sus súplicas salpicadas de placer no cejó en su empeño, sino que siguió masturbándole hasta que Roberto casi lloró, sintiendo como si  su alma abandonara  el cuerpo durante unos segundos en los que se sintió morir dulcemente y alcanzar lo divino.

lunes, 1 de julio de 2013

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viernes, 28 de junio de 2013

Reflexiones: Amigos y circunstancias




Reflexiones: Amigos y circunstancias


Hoy es el el Día del Orgullo Gay y creo algo tiene que ver. Hace unos jornadas, mientras miraba mi lista de contactos del MSN que ya se unificaron con Skype, pensaba que muchas de las personas con las cuales uno se relaciona y se toma el atrevimiento de llamarlos Amigos no son mas que Amigos circunstanciales…La amistad es un vínculo afectivo que nace, se mantiene y se fortalece por voluntad de dos o más personas con intereses comunes. Esta relación interpersonal puede darse en cualquier etapa de la vida de un ser humano, pero no siempre poseen el mismo grado de importancia y trascendencia.

¿Por qué? Porque las circunstancias de la vida llevaron a que uno tenga mas relación con esas personas en un determinado momento compartiendo muchas cosas y uno les da la categoría de amigos, en la mayoría de las ocasiones de una manera demasiado ligera. Entran en juego otros conceptos de amistad como, por ejemplo, el de “amigos por conveniencia” (relación que, en realidad, no honra al verdadero significado de la amistad porque no está impulsada por buenas intenciones ni posee un carácter desinteresado sino que contempla la idea consciente o inconsciente de acercarse a alguien sólo para obtener algún tipo de beneficio personal). Tampoco se puede dejar de mencionar en este contexto a la denominada “amistad con derechos”, una modalidad que combina amistad con atracción física y amor pero no exige ninguna clase de compromiso entre las partes.

No digo que este mal. Todo lo contrario pero creo que la amistad es mucho mas que eso y que concedemos una categoría de relaciones personales de manera apresurada sin ser muy conscientes de lo que hacemos. He aquí algunos perfiles bien definidos de tipos de amigos que he ido teniendo: 

Compañeros de trabajo: Esta relación es importante ya que se ha comprobado que tener un amigo en el trabajo incrementa la productividad; no es ningún misterio, a todo el mundo le gusta más trabajar en un ambiente laboral con buen "rollito" antes que estar entre puñales mientras tiene que cumplir con su tarea. Con ellos se puede establecer una relación de apoyo mutuo dentro del empleo, para que se pueda trabajar bien, sin embargo -hasta que la relación de síntomas de poder estrecharse siendo ambas personas aptas emocionalmente para tratarse- se puede buscar una relación fuera del empleo pero entonces yo no serian compañeros de trabajo. Un compañero de trabajo es alguien con quien es mejor llevarse bien pero no es nada prudente compartir los problemas que se tienen con el jefe o los compañeros; nada de criticar a los demás aunque te caigan mal, eso es un grave error al igual que compartir los planes personales y las miserias. 

Compañero de facultad o escuela: Se puede comentar la mala nota que puso la profesora, la verruga que luce encima del labio, o el culo tan gordo que tiene la hija de puta. No sólo se comparten los problemas de los estudios, la vida del estudiante, sino que se resuelven dudas y se tiene a una persona en la cual apoyarse cuando las cosas se vuelven difíciles. 

Unidos por el hobby: Son amistades para compartir una afición, pero no para tratar temas personales profundos, son perfectos para salir al cine, para hacer deporte pero no para abrir nuestro corazón. 

El amigo psicólogo: Es el amigo que escucha los problemas de los demás, que trata de animar a la gente quejica que se encuentra algo depresiva y comparte sus miserias. Es un buen oyente y trata de contestar de forma sincera y honesta aunque pueda molestar al decir verdades incómodas para la persona que cuenta sus problemas. 

Amigos para siempre: por encima de todas las categorías está aquel que se conoce de por vida, desde la infancia hasta la tumba, con el que se ha compartido las vivencias más tristes y las más felices, que conoce los detalles de la biografía de una persona y entiende lo que siente la persona con muy pocas palabras o miradas. Para mantener una amistad no hay que ser una persona de grandes gestos, sino alguien que sea capaz de regar la rosa cada dia, cuidando la amistad. Las amistades para siempre mantienen viva la memoria del pasado compartido y se transforman, con el tiempo, en algo mucho más grande que sólo un amigo, aunque las personas van cambiando su forma de ser, teniendo más compromisos, tratan de mantener la amistad. Un ejemplo de este tipo de amistad son Los Solfamidas, compuesto por Homer Simpson, Apu Nahassamapetila, Barney Gamble o Seymour Skinner (Armin Tanzarian) y anteriormente con el policia Clansey Wiggum. Formaron grupo musical cuando eran mucho más jóvenes y pese a lo que ocurra durante el año, se siguen reuniendo en la azotea para cantar, al menos alguna vez cada año. 

Amigos fiesteros: Son amistades cuyos limites los marcan las salidas nocturnas, pueden ser un grupo de animales nocturnos siempre cambiantes y que se reúnen para salir a discotecas, tomar copas o ir a fiestas pero no son amigos que se apoyen o se cuenten las penas mientras las ahoga el alcohol. 

Amistades intermitentes: Son amigos que han sido amigos y que por algún motivo real han dejado de verse en varios años, en bastante tiempo. Por ejemplo unos amigos pueden separarse si uno de ellos se muda a un país lejano por motivos laborales o de estudios pero aunque pasen meses o algunos años pueden seguir siendo amigos cuando vuelvan a encontrarse. 

Amigos ciberneticos: Son amistades a través de Internet, en chats para depresivos, foros o comunidades de ligue. Generalmente es lo más prudente que estos amigos mantengan su afinidad por Internet y esto no ser traslade fuera de la red, sobretodo si has mentido o has tratado de ir de cool. Si queremos que la amistad se mantenga fuera de Internet es importante ser honesto y mostrarnos como realmente somos para no fracasar después en la vida real, no tener un dualismo Internet/Vida cotidiana si pensamos en traspasar la red y conocernos mejor. Estas experiencias más interactivas pueden llegar a ser muy gratificantes en algunas ocasiones. Sin embargo este tipo de amistades ciberneticas alcanzan el patetismo absoluto en las redes sociales donde mucha gente se pelea por tener el mayor número de amigos virtuales, que únicamente son un contador numérico que va aumentando pero de amistad, nada de nada salvo con un pequeño grupo. 

En conclusión, hay muchos tipos de amigos, muchas amistades por descubrir y disfrutar, muchos más tipos de amigos de los que aquí he tratado, por no hablar de los "follamigos".
Entre tanta variedad hay pocos amigos "para todo", para lo que haga falta. Por eso es bueno reconocer las limitaciones, los pros y contras, lo que nos ofrece y lo que no nos ofrece cada relación de amistad, conocernos a nosotros mismos y al prójimo después para saber si la cosa puede funcionar dentro del los limites marcados para no dar ni recibir daño emocional. No seamos necios, ni digamos que nos traicionaron si no supimos evaluar el tipo de amistad que manejábamos.


De mi lista de contactos actualmente hay conectadas veintidós personas, de las cuales no estoy hablando con ninguna.. Y con algunas ya perdí contacto hace mucho tiempo. Hace meses que no hablamos y no creo que volvamos a hablar. De cuando en cuando les fui dejando algún mensaje, pero ante el silencio he dejado de hacerlo. Pero entonces...¿Por qué están ahí?

Y no me baso solamente en la lista del MSN, no soy tan hueco de pensar en la amistad solo por ese lado virtual. Pero si empiezo a recorrer la lista de mi teléfono móvil o de las redes sociales  sucede lo mismo… Veo nombres y caras de personas a las que hace meses o años que no veo o que ya ni recuerdo-algunos de ellos fugaces amantes- pero tampoco tengo ganas de apretar el botón verde para llamarlos y decirles: ¡Hola! ¿Como estas? ¡Tanto tiempo! 

No, porque fueron amigos -o polvos- en ciertas circunstancias de mi vida y/o de su vida; ahora cada uno va por caminos diferentes. Tienen otras actividades, otros amigos, otros revolcones y esta bien así como esta… Todo llegó hasta donde llegó y la propia autoestima exige que no se esté pendiente de quien no es capaz de hacer lo mismo por uno:


-No dediques tiempo a quien no lo valora.
-No dediques letras a quien no las lee.
-No dediques amor a quien no lo merece.
-No dediques búsqueda a quien no te busca.


¿Por qué presentarme yo, un amigo del pasado a modificar eso? Es mejor dejar las cosas así como están en algunas ocasiones y ser consciente de que aferrarse a las relaciones interpersonales es algo inútil.

Mis amigos de este momento son pocos pero los valoro mucho, como lo hice con todos mis amigos circunstanciales. Por supuesto que están esos amigos que uno dice: estos son amigos de verdad. Pero no tengo miedo de que un día nos distanciemos y pasen a ser solo amigos circunstanciales.  Seguro que dolerá al principio y que me preguntaré como sucedió; hasta que punto hay responsabilidad por mi parte y/o en el otro. Mientras tanto disfruto de tenerlos, hablar con ellos, contarnos hasta las cosas mas intimas, saber que están ahí cuando uno los necesita. Así sea un miércoles a las dos de la madrugada para contarnos algo, o para salir un viernes en la noche.

También están los que nunca consideré amigos. Los de estudios de adolescente. A esos si que nunca los consideré amigos: nunca pude compartir nada importante con ellos. No me inspiraban la confianza necesaria como para yo contarles algo importante de mi vida, como por ejemplo el hecho de ser gay… Generalmente nos soportábamos cortesmente por tener que compartir de manera obligatoria un tiempo y un espacio. Lo mismo puedo argumentar de algunos compañeros de trabajo.

Hace un tiempo, después de casi tres años de no vernos y ni siquiera hablarnos, le conté a una de mis amigas laborales de antaño que "entendía", que en ese momento estaba con una potencial pareja y "bla bla bla" ... Lo único que hizo fue darme la espalda y no hablarme nunca más. No me afectó en lo mas mínimo; simplemente era algo que quería compartir con ella para ser yo mismo pero su respuesta ante eso me hizo ver que realmente nunca fue amiga e hice bien en nunca considerarla amiga. Muy posiblemente fue a causa de uno de mis particulares y personales Días del Orgullo Gay no limitados al 28 de junio.

En conclusión… Adoro a mis amigos, circunstanciales o no.. Los adoro... Comparto muchas cosas con ellos y estoy feliz de tenerlos; ahí están y tal vez mañana no lo estén o no sean mis amigos pero en el presente los adoro. Son como mariposas que se posan en mi y dan color a mi arcoiris, alas a mi existencia; algunas salen espantadas ante un ligero movimiento, otras permanecen tranquilas.