Mostrando entradas con la etiqueta REFLEXIONES.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REFLEXIONES.. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de marzo de 2015

ELEVARON.POR DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ

ELEVARON


EL UNIVERSO ESTA EXPECTANTE ANTE ACONTECIMIENTOS Y LUCHAS INESPERADOS. LA DESTRUCCIÓN Y LA NADA  PERMANECEN DURANTE EONES. ¿QUIEN ES QUIEN? ¿QUE HA SUCEDIDO? ¿DONDE ESTÁ LA SALIDA?



ELEVARON



Elevaron sus brazos al tiempo que recitaban extraños cánticos llenos de devoción a sí mismos. Como si desearan alcanzar las supernovas, articularon los versos de sus manos de manera armoniosa, acariciando el éter mediante complicados dibujos de significado invisible. Sus ojos ciegos intentaron captar una luz que ya no existía, de sus oscuras cuencas vacías manaba sangre maldita sustituyendo las lágrimas piadosas que no fueron vertidas en su momento. Silencio, sobrevino el silencio. Dolorosa espera repleta de esperanza vana.


Tanto los simples harapos como las ricas y coloridas vestiduras se desbarataron sin pureza. Confusos, caminaron desnudos, desposeídos, por los pedregosos senderos incandescentes, contemplando vívidamente en su imaginación el recuerdo de parajes anteriores al desguarnecido que ahora existía. Dunas, montículos, vientos ardientes, calor, desolación... Como almas en busca de un cuerpo que les acogiera fueron deambulando desesperadamente, chocando unos con otros, preguntándose mutuamente:



-¿Dónde se encuentra el camino? ¿Dónde está la luz? ¿Por qué? 





Recíprocamente se interrogaron obteniendo la misma respuesta, en cada momento más cargada de desesperación.

-¡No lo sé! ¡No lo sé...! 

Sus sarmentosas y resecas manos palparon el suelo agostado, sus grietas, sus cenizas, en busca de algo vivo además de ellos mismos a lo que aferrarse. Sólo encontraron cadáveres, cuerpos inertes, consumidos que, al roce de su tacto, se transformaron en polvo, polvo gris, polvo muerto, polvo agraviado que escapó aturdido para posarse perezosamente a sus pies. Vino la noche, más ellos sólo notaron su presencia el percibir momentáneamente el frío alivio sobre sus llagas y ampollas. Los escasos cabellos que les quedaban se quebraron, desaparecieron desmenuzados de sus cráneos; las uñas se desprendieron de sus dedos tras tanto intentó fútil de asir algo en un universo intangible. La carne hedionda se desprendía a colgajos purulentos. De nuevo se preguntaron:

-¿Dónde está la luz, donde el calor? ¿Por qué? ¿Dónde se encuentra la salida?

Una vez más ninguno pudo erigirse como el portador de la respuesta, de la esperanza. Y la angustia les fue invadiendo más hondamente con matices refinados y desconocidos, la desesperación atenazaba sus conciencias abotargadas, el aterimiento traspasó sus cuerpos alcanzando sus entrañas causando un dolor cercano al de la muerte. Asustados comenzaron a empujarse primero, para reñirse abiertamente luego. Encogidos, empobrecidos, quisieron evitar gemir, pero ni aun eso consiguieron. Retazos de gangrenados recuerdos de otros tiempos vividos, de otras existencias distintas y placenteras se materializaron en sus mentes con la dulce melancolía de aquello que fue bueno y que perdieron. Las lágrimas de sangre se intensificaron al ser momentáneamente conscientes de aquella otra vida de la que fueran despojados. En aquel momento, las temperaturas cercanas al cero absoluto las helaron casi inmediatamente.

De pronto, el silencio se quebranto. Un rumor se fue acercando lentamente hasta que, bruscamente, se convirtió en un lamento ensordecedor. Los ecos de dolor de los que quedaron atrás, de aquellos que fueron destruidos, de aquellos que perecieron antes que ellos traspasaron sus mentes. Como un gemido incoherente de significado se fusionó con sus propios lamentos. Remordimiento, el remordimiento se alió al frío para continuar devorando sus entrañas vacías y descompuestas.


Ya no había lágrimas, ya no había sangre, casi no había huesos con que palpar. Sólo quedaron muñones desgastados por el roce constante e infructuoso, por las peleas inútiles, por la interminable búsqueda de Vida. Algunas falanges quedaron olvidadas en el camino. Las ásperas lenguas ya no existían y sus resecas gargantas sólo podían emitir gemidos inconexos con los que intentaban interrogarse acerca de la luz, de la salida... Sus pies se habían roído de tanto caminar y, ahora, se arrastraban penosamente sobre los restos de sus esqueléticas extremidades. El calor, la arena, las afiladas rocas que antes desollaran sus piernas reclamaron ahora lo que restaba de carne, calcinaban al presente sus huesos. Poco a poco, abandonaron fragmentos necrosados de sí mismos durante su desplazamiento, jirones que les pertenecían pero que nada podían hacer por recobrar. Vino la noche, y nuevamente el frío les atenazó. Quebró sus dientes confusos, ajó aún más sus cráneos desguarnecidos, desmenuzó muchos de sus descalcificados huesos.


-"¿Y la luz? -pensaron- ¿Dónde está la salida? ¿Hasta cuándo tendremos que vagar en la desolación?"

Intentaron por millonésima vez comunicarse inteligentemente, mas únicamente pudieron transmitirse guturales alaridos procedentes de su tristeza. Reaparecieron los ecos de los que les precedieron en el exterminio y, aún careciendo de oídos, escucharon desde su dictamen los clamorosos reproches, los armónicos lamentos de sus víctimas. La conciencia se manifestó como consciencia y recordaron las cabezas que en su nombre se cercenaron, las mujeres a las que se violaron, los niños a los que se degollaron; las victimas de mil y un genocidios y holocaustos, las causas sin acciones por la que fueron aniquilados. En sus mentes se formaron interminables montañas y valles de cadáveres, océanos y mares de muerte y destrucción cometida por ellos o en su nombre. El sentimiento de yerro se anexionó al frío para continuar socavando lo poco que quedaba de sus entrañas.


El soplo trasladaba la polvareda de sus entidades de un lugar a otro, era castigado por el solo hecho de serlo. Las cenizas se interrogaban mutuamente, en silencio:

-"¿Dónde está la salida? ¿Dónde está la luz? ¿Acaso no hay fin para esta tortura? ¿Estamos condenados a la eternidad de la nada? "

Las moléculas, azotadas, abrasadas por el viento intentaron modificarse, conformar una mínima y simbólica apariencia de los cuerpos que fueron a fin de albergar su ego. Más los egos no fueron capaces ya de encarnare. Ya solo eran eso: egos. El frío más puro y cruel experimentado hasta el momento los cristalizó.

Emergieron de la negrura los fantasmas de sus víctimas. Miles de millones de rostros se cernieron sobre sus consciencias. Todos distintos, todos diferentes, todos con su historia, todos muertos, sin dejar descendencia ni en la memoria de los suyos; pues por haber no había descendencia, ni memoria, ni suyos... No quedaba nada; solo quedaba la nada…Y en esta ocasión recordaron claramente, recordaron todo el dolor, muerte y destrucción que ellos mismos generaron. La congoja no tuvo por donde expresarse al carecer ya de cuerpos. Sólo sus sentimientos parecían sobrevivir, y desde ellos, incapaces de soportar tanto horror, por fin clamaron:

-¡Basta ya! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Lo sentimos!


El céfiro se paralizó, los astros detuvieron su curso, las estrellas esperaron atentamente sentir sus palabras, las llamas del infierno parecieron congelarse, el tiempo quedó suspenso, el universo entero se distorsionó a la espera de la reflexión final. Los Creadores fueron conscientes de que solamente tras purgar el mal realizado, tras reconocer la destrucción de la que fueron responsables, encontrarían la paz, la luz, la salida. La Humanidad, juguete de sus manos, se presentó ante ellos como una sola voz. Tras eones y eones, los Dioses y Humanos extintos -el crepúsculo de lo que todos fueron- se comunicaron.


-"¿Dónde está la luz? -Inquirieron algunos Dioses más elementales-¿Dónde se encuentra la salida?"


Los espectros de los que fueron Humanos, de los que fueron sus Hijos, respondieron:


-Sin mortales que os adoren, ¿Qué sois? Sólo bocas vacías, oídos sordos, cuerpos imaginarios sin ropajes, muertos eternos condenados a la soledad y a la invisibilidad.

-“¡Somos Dioses! –Respondieron- estamos más allá del bien y del mal. Somos inmortales. ¡Nuestro es el poder!

¿De qué os sirve a vuestro presunto poder, si no sois capaces de cobrar forma ante vosotros mismos, si ya ni entre vosotros os reconocéis? Sin nuestros miedos e ignorancias, sin nuestras alegrías y frustraciones, sin nuestras esperanzas y deseo de trascendencias, sin nuestra fantasía no sois nadie; si no creemos en vosotros no sois nada. No existís si no lo hacemos nosotros. ¡Ese es nuestro poder!.

Los ecos reverberaron disgustados con intención de regresar al mundo de la nada y esperar eones a que los Dioses se encontraran preparados para entender. El decepcionado cosmos se disponía a entrar en movimiento.

-“Esperad” –suplicaron- ¡Ayudadnos! ¡Salvadnos! ¡Dadnos la luz! No nos dejéis aquí.

-No podemos hacer nada -clamaron como una sola voz-; no existimos, no somos. Nos aniquilasteis o permitisteis nuestra destrucción. Contemplasteis impasibles nuestra evolución. A lo largo de los tiempos, en el nombre de cada uno de vosotros hemos sido juzgados, sacrificados, torturados; se han levantado guerras malditas en nombre de vuestra bendición. Únicamente si decidís Morir para Crear de nuevo, tendréis una oportunidad. Vuestra limitada fuerza creadora se encuentra aún en vuestras esencias. Debéis sacrificar vuestra inmortalidad para instaurar un mundo mortal. Ese mundo mortal y perecedero evolucionará. Con suerte generara seres conscientes de sí mismos y de su caducidad, entes que -como nosotros- ante el miedo a dejar de existir, ante la necesidad de dar explicaciones y significado a lo desconocido os reinventarán, os necesitarán. Ante fenómenos como el rayo, el viento, las aguas, el movimiento de los astros, la vida y reproducción de los animales y plantas o la muerte de los miembros de sus sociedades los nuevos seres primitivos carecerán de explicaciones racionales. Al no disponer de respuestas naturales para sus interrogantes se refugiaran en otras que aludan a fuerzas o seres sobrenaturales. Sólo así naceréis, tendréis nombres, formas, poderes y se os adorara; sólo así tendréis cuerpo, color, luz, salida del mundo de la sombras y del desierto de la no existencia.

El universo permaneció absorto.

-Ahora bien, una vez vivificados habréis de cuidar a vuestros nuevos adoradores para que no perezcan como colectivo; tendréis que ser bondadosos con ellos, deberéis protegerlos incluso de ellos mismos, pues de lo contrario la Nada regresara.


Las cenizas se removieron, recombinaron sus átomos, se transmutaron de inorgánicas a orgánicas. Edades más tarde, apareció la atmósfera y con ella vino la luz nueva, con la luz se recombinaron reiteradamente las cenizas. La nueva vida se edifico a partir de los restringidos restos de cuerpo simples: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, así como de los restos de calcio, azufre y fósforo. Los dioses inmortales perecieron, los ecos se extinguieron y la vida efímera comenzó a extenderse y afianzarse poco a poco. Inicialmente bajo la aparición de moléculas orgánicas como los ácidos animados, azúcares, urea. Con el tiempo aparecieron las células simples y más tarde las formas de seres más complejos.


Transcurrieron eternidades y períodos. Los vergeles abundaron, los ríos se extendieron, los seres vivos evolucionaron, se transformaron e intentaron dominar la tierra bajo distintas formas, pero muchas fracasaron. Mientras tanto los dioses permanecieron olvidados, dormidos, muertos... Un sinnúmero de días y noches transcurrieron bostezando. La conciencia de sí mismo intento emerger bajo el frío y el calor, pero no lo consiguió. Probó suerte primero en los mares, más tarde en el cielo, finalmente sobre la tierra. Unos seres débiles y primitivos se desarrollaron, tuvieron conciencia de sí mismos y de su muerte, buscaron sentido a la sequía, a la enfermedad, al dolor, pidieron protección en la caza y para su familia y hogares.

Un día, unos inquietos arácnidos se preguntaron:


-¿Dónde está la luz? ¿Dónde está la salida? ¿De dónde venimos? ¿A donde vamos? ¿Qué sentido tiene la muerte?

Elevaron sus peludas patas hacia el cielo al tiempo que sus mandíbulas recitaban extraños cánticos llenos de devoción. Como si desearan tocar el cielo articularon sus pedipalpos de manera armoniosa, acariciando aire, percibiéndolo a través de sus pilosidades: la primera y rudimentaria adoración apareció. Ese día aconteció la vuelta de los Dioses. regresaron del olvido a causa de la necesidad de conclusión de los arácnidos; sus preguntas les devolvieron a la vida.

Las antiguas cenizas se reunieron, del polvo cobraron vida,fueron tallados y esculpidos, tomaron formas y colores semejantes a los de sus fieles pues, al fin y al cabo, habían sido creados a imagen y semejanza de sus criaturas.

En ese día las primeras deidades fueron bautizadas, se les otorgó poder. Acompañaron a aquellos seres con el firme propósito de no permitir que murieran.ya que un eco del pasado susurraba que no sería de su agrado encontrarse de nuevo en el infierno y purgatorio al que los Hombres, primeros Avatares Creadores de los Dioses les habían relegado a causa de  sus pecados.




domingo, 11 de enero de 2015

REFLEXIONES:RUPTURA. POR DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ


Reflexiones: Ruptura

Reflexiones: Ruptura


Quienes han experimentado un rompimiento amoroso probablemente pueden identificarse con muchas de las partes que se mencionan. Es importante señalar que nos referimos específicamente a algo que podemos llamar parálisis psicológica, desorientación y vacío que se experimenta tras la ruptura o separación de los amantes. No en todos los casos se experimenta la misma situación, porque la conducta humana varía mucho de una persona a otra.
Generalmente en una primera crisis se logra soportar esta situación aún siendo muy grave, la persona afectada no sabe cómo enfrentarlo. El dolor sentimental que produce esta relacionado con la intensidad del compromiso existente en la relación amorosa.
La ruptura y dolor se relaciona con lo que llamaremos cambio afectivo y este se determina por la cantidad de tiempo que uno ha pasado con la otra persona y por la profundidad del compromiso. Por ejemplo, hay parejas que han concluido o que se han visto hace poco tiempo y en estos casos el periodo para el cambio afectivo generalmente es corto.
Cuando la pareja continúa estando junta en períodos de estabilidad, alternados con crisis sentimental, el tiempo sigue y la relación sentimental pasa por un periodo de mayor profundidad en las emociones y sentimientos. Es importante que en los periodos de rompimiento, la persona siga desarrollando sus actividades y funcionamiento normal mientras que las heridas del ego se curan. Sabemos que no siempre es así: cuando el dolor es profundo la persona pasa por períodos largos de sentimientos confusos y vaivenes emocionales.
Consideramos que rompimiento, o los efectos del rompimiento, se vuelven mas problemáticos cuando se intenta reprimirlos o inhibirlos a través de la negación o a través de los excesos, como son las drogas, el alcohol y el sexo. El fracaso en reconocer y expresar el sufrimiento emocional puede perjudicar la salud psicológica y emocional de las personas, ya que serán afectadas sus posibilidades reales de formar nuevas relaciones amorosas en el futuro. Se puede temer que en la siguiente relación se repita la misma historia de acontecimientos, o peor aún, se duda de que uno mismo sea capaz de amar. Eso suele propiciar que "atraigamos" lo que pensamos con nuestra actitud.
Hacer frente a la experiencia del dolor y comprender en lo que uno fallo puede convertir el dolor en una experiencia de crecimiento y dejar una huella de ideas y emociones de cómo afrontar nuevas relaciones amorosas. La secuencia de un rompimiento emocional mal resuelto puede afectar a algo más que la salud emocional. Cuando la vida se llena de sufrimiento por la pérdida y no se pueden afrontar los sentimientos que acompañan a este sufrimiento, el cuerpo recibe la señal de que no se quiere recuperar.
Las penas no resueltas, la represión y la desesperación debilitan el sistema inmunológico, acarreando padecimientos en el organismo y dejando espacio a las enfermedades. Así que el dolor de la separación, aunque difícil, es necesario vivirlo; se debe recuperar, al igual que otras heridas, la capacidad de sanación de las emociones.
Después de sufrir una pérdida amorosa o sentimental el querer vivir desconectado de las emociones puede ser el peor error; experimentarlo significa estar en contacto con una realidad dolorosa que debe superarse.
Tampoco se trata de quedarse instalado en el dolor eterno y sufrimiento por la pérdida. Existen una amplia cantidad de síntomas que se experimentan por el dolor sentimental. Se puede abusar de la comida o del alcohol, así como de las pastillas para distintos dolores, para dormir, tranquilizantes, antidepresivos; pareciera que se está buscando una medicina para liberar el dolor. Lo lamentable es que no existen. Para cerrar las heridas del amor se debe pasar por un proceso, en otras palabras es el trabajo que debemos hacer para restablecer nuestra capacidad de amar. Debemos de empezar por nosotros mismos.
Se pueden producir un número importante de trastornos como son perder el apetito, dejar de dormir o de descansar, la pérdida de peso; se sube de peso, se pierde el cabello, se quiebran las uñas, se padece gastritis, se producen diarreas. Lo más difícil son los lapsos en que se pierde la memoria o en los que nos damos cuenta de que sólo usamos nuestra capacidad racional para recordar el dolor y a la persona relacionada con el mismo.
Tal vez se llegue a sentir como si tuviera poca o ninguna energía. La mayor parte de las personas tratan de sumergirse en la rutina diaria. Somos incapaces de recordar o ver lo bueno que tiene la vida o la gente que lo rodea.
Los pensamientos quedan limitados a la persona que hemos perdido y al dolor que esto nos produce. Muchas personas se aíslan, se recluyen y dejan de tener contacto por el temor a ser lastimados, o a no poder volver a encontrar alguien que valore lo que sentimos. Cuando se entra en el dolor emocional, es posible que nuestra vida parezca sin control.
Todo lo que nos rodea se encuentra lleno de un profundo vacío que se siente en el interior de nuestro ser. Existen una serie de etapas que se cubren en el proceso de la pérdida:

1. La pena y el dolor.

2. Sentirse culpable.

3. Enojarse.

4. Adaptarse a una nueva situación emocional.

5. Resolver el conflicto.

6. Encontrar el nuevo amor.

Es importante que sepamos que el dolor no siempre permanecerá en nuestra vida, es algo que se transformara al pasar el tiempo. En el momento de la pérdida los amigos, la familia, el trabajo, son los mejores aliados. Es importante que si el dolor supera tus fuerzas busques la ayuda de un especialista.
El dolor es una etapa que se puede superar comenzando por quererse a uno mismo.

martes, 14 de octubre de 2014

ALTURAS Y PROFUNDIDADES. POR DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ.






 ALTURAS Y PROFUNDIDADES


         El hombre de las profundidades contempló una vez más las simas en que se contenía su reino, los hoyos de distancias invertidas que se prolongaban más allá de lo medible, mostrando relieves dispares en los breves relámpagos de luz, provocados por la electricidad estática de infinidad de seres que se mezclaban en una bacanal de roces ciegos. La fauna abisal iluminaba, con gamas increíbles de colores y formas indescriptibles, aquella belleza de naturaleza oscura y oculta.

     Contempló cómo se expandían en fosas verticales, escarbando  con hambrientas lenguas de agua el fondo en busca de alimento invisible a los ojos en la mayoría de los casos, donde la presión, el frió y la oscuridad anunciaban el límite de la vida. Admiró los cráteres colonizados por la vida, huellas del impacto cósmico de algunos meteoritos. Atisbó los barrancos y cañones, frescos regazos donde reposaban riachuelos y arroyos, regueros y torrentes fusionados con los océanos: todo lo que aspiraba a ser centro y entraña del mundo.

      Sabía, o mejor intuía, la existencia de un mundo más elevado y de un ser que como él, lo poseía y  regia. Se confesaba a si mismo que estaría bien conocer aquello que crece en busca del ciclo. A pesar de todo, en silencio, hace recuento una vez más de sus pertenencias, consciente  de ser la mano que ejecuta un plan superior ineludible. 

El hombre de las alturas elevó la vista hacia sus dominios. No dejaba de asombrarse ante el hecho de que, cuando ascendía hasta lo más alto del territorio, todo a su alrededor parecía elevarse, dejándolo nuevamente sumido en una altura menor. Lo comprobaba una y otra vez e intentaba disfrutar con ello. Se exaltaba por el paisaje de nieves eternas, de cielos sin nubes bajo un sol constante. Durante las noches daba la impresión de que, alargando la mano, se podía cosechar un racimo de parpadeantes estrellas burlando la vigilancia del guardián lunar.
No obstante, eran las aves las que ofrecían el espectáculo más bello a sus ojos. Sus formas y tamaños, especialmente concebidos para el vuelo, se dibujaban sobre un fondo de escarpadas y vertiginosas cumbres. Se deslizaban por los cielos en maravillosas coreografías aladas, al son de los ecos de la música inmortal del espacio sin fin.
Desde sus cimas, el hombre de las alturas observaba a veces lo que a sus pies se extendía y que, sin una razón fundada, sabia propiedad de otro individuo como él, al que le gustaría enseñar las maravillas de su elevada morada.

Ambos ignoraban que, cada veinticuatro mil años, se rompe el equilibrio de la Naturaleza, sin ninguna razón aparente, como si el único enemigo fuera ella misma. Como se troca la impureza en virginidad, la locura en juicio y la nada por el todo, las alturas y las profundidades se intercambian con el fragor de una contienda sin armas, con el estrépito de millones de rocas reorganizándose en una permuta imposible. Se suspende el tiempo y se concentra la vida en una diminuta semilla que brotará nuevamente sobreviviendo a aquella vorágine.
Justo en el ecuador de la mudanza ambos hombres se encuentran al mismo nivel. Solo durante un ínfimo fragmento de la mínima fracción de segundo. Es suficiente, no obstante, para que ambos se miren a los ojos, se reconozcan en la repetición de un cataclismo similar que se viene produciendo sin principio dese el infinito de los tiempos. Tiempo suficiente para que aquel tenue deseo sembrado en su interior de conocer lo opuesto, aquello que a que cada uno es vedado, germine, crezca, se desarrolle, de fruto y se seque donde nació. Y es que, al instante siguiente, el hombre de las alturas se despierta como señor de las profundidades y su desconocido acompañante se viste con la túnica de las alturas, enterrando bajo el polvo del olvido su afán común: un efímero milagro que son incapaces de alcanzar llamado comunicación.

martes, 7 de octubre de 2014

EN EL FONDO DE MI CONCIENCIA por DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ







La nostalgia y la ternura han conseguido que incluya este relato. Pertenece a la "prehistoria" de mis comienzos, siendo uno de mis primeros relatos de juventud. Por aquel entonces era muy idealista y tal vez, en cierto modo, siga siéndolo en el fondo de mi conciencia.


EN EL FONDO DE MI CONCIENCIA

En el fondo de mi Conciencia, en mi interior viajaba yo y en la Sala de los Sueños del Palacio del Corazón del hombre fui a encontrarme. Allí fui a parar como un desconocido encuentra el Manantial de la Sabiduría Arcana y del Sencillo Conocimiento. Conocimiento que va más allá de las palabras, los gestos y la memoria, que es más un devenir de la Verdad que una voluptuosa marcha de la mentira e ignorancia.
Marchaba yo por toda la lujosa Sala, llena de los semblantes mis miedos y seguridades, de las puertas de los fantasmas de mis penas y alegrías, las de las mascaras de mis victorias y frustraciones… Saludando uno tras otro a estos mis diferentes egos como a prestos desconocidos con los que no quisiera relacionarme con toda profundidad, me encontré sin dame apenas cuenta en un Jardín paradisiaco en el que a pesar de ser manifestación de una eterna Primavera, se mostraba el desgarro de las zarpas de un Inverno mortal. Era inmenso, lleno de posibilidades.
Ante mí, de entre las sombras de mi mente, las sombras de aquello que se negaba a aceptar, salió un espectro de lo que fue hermoso, pero que ahora se encontraba enternecedoramente desfigurado y desvalido: la así misma mentada Libertad. Su rostro se encontraba envejecido, sus ojos mostraban los abismos del sufrimiento de la esclavitud. Sus mejillas ya no tenían el color rosado de la alegría, ni sus manos la suavidad de la Esperanza inalterable; sus dulces labios apenas tenían ya los besos reconfortantes de la Paz. Veíase herida en su esencia, en su origen, más no en su final, pues la Libertad jamás moriría del todo y esa era su larga agonía.
Lentamente me acerqué a ella y un escalofrío recorrió mi ser al pensar en que hubierala acontecido para que su inigualable belleza estuvierase marchitando. Poniendo su desvaída mano derecha sobre mi frente me dijo:
-He aquí que yo he de hablarte en enigmas, porque todo lo que Soy y todo lo que tú Eres va más allá de la comprensión. Soy, como bien has deducido, la Libertad, hija de la Conciencia y más exaltada en la conciencia del hombre. Agonizo y mi tormento es ilimitado, pues la libertad fue concebida, gestada y parida para nunca morir aunque si padecer y en ocasiones verse desfigurada por los antojos de la misma voluntad dada a los hombres… aunque no de todos. Camino junto a vosotros en vuestras vidas, junto con una Conciencia en Libertad.
Aliviada por revelar lo revelado suspiró dolorosamente, mientras su mirada se dirigía hacia un rincón del Jardín donde la yerba ya no nacía, ni los arboles daban sus frutos, donde las flores tiempo ha habíanse marchitado; donde las teóricas e imposibles nieves de la esclavitud se posaban con intención destructora. Tomó mi mano y con dulzura de mirada, anhelante de que comprendiera, me invitó a seguirla y yo la seguí. Y me mostró mejor ese extremo del Jardín que antes era llamado Dádiva, mas que mudo recientemente su nombre en Egoísmo. En él se tendió, cansada, sobre las impolutas nieves. Allí yacía aquella que se revivía a sí misma, pero que ahora se encontraba también enferma y ligeramente deformada.
La Libertad abrió su boca y vertió su corazón por ella al decirme:
-En ocasiones enjauláis la Vida en cárceles de oro o de hierro oxidado… Lo mismo da… Me encarceláis y esclavizáis haciéndome criada vuestra. ¡Yo no soy vuestra esclava aunque estoy para serviros! Si yo muriera moriríais. Sin mi pereceríais irremisiblemente, porque más pertenecéis vosotros a mí que yo a vosotros. Yo lo albergo todo, mas vosotros solo podéis albergar la nada que sois y el algo que podéis llegar a Ser si sois fieles y rectos en vuestros corazones.
¡Pobre del pájaro que conoció la libertad, pues esos cielos y esa vida siempre anhelara y estarán en el! ¡Y pobre del Ave que ya nació esclava! ¿Acaso no intuye que la libertad está más allá de lo que los barrotes le han permitido conocer? ¿Acaso desde ahí no ve a otros de los suyos volar? Pero él, ni siquiera puede desplegar las alas en su plenitud y alzarse a la independencia, pues no sabría qué hacer con ellas sin aprender a planear y aprovechar la fuerza de los vientos.
-Esclavizáis tantas cosas bellas y hermosas para destruirlas o transformarlas en feas… ¿Es que acaso el resto de lo Creado no tiene el mismo derecho a Ser que vosotros? ¿Os creéis extremadamente mejores que un árbol o una flor? Yo os digo que no, que cada cosa está en su sitio, tiene su valor y su sentido irremplazable. Vosotros jamás podréis tener frutos colgando de vuestros dedos y contemplar como maduran; o servir de cobijo a los nidos de los pájaros. Jamás seréis flores ni tendréis pétalos, ni las abejas libaran de vuestro cáliz. Jamás seréis montañas, ni valles, bosques, océanos, estrellas o soles…Nunca seréis Agua pura y cristalina que pueda refrescar la Sed del sediento o no ser que antes os dejéis purificar por ella misma. No sois mejores que estas cosas, sino que formáis una hermanada con ellas.
Y en cuanto a vosotros os estáis esclavizando al no tener aire que respirar, al no tener un lugar donde yo os pueda acoger y vosotros Vivir, al no tener alimentos que tomar, al no poder expresar y defender vuestros pensamientos y sentimientos, al consentir ser aplastados por una sociedad que os despersonaliza y reduce a meros números que se pueden manejar e incluso sacrificar al antojo de unos pocos a los que concedéis el poder; al ocultar vuestras realidades y disfrazaros con la máscara de la hipocresía y el disimulo. Al no tener tiempo, sencillamente, de Vivir y Amar… ¡Liberadme! ¡Por caridad a vosotros mismos y por la defensa de vuestra dignidad! ¡Liberadme!
¿Quiénes son capaces de presionar su mente y la de los suyos, destruir la dignidad que hace honesto al hombre ante sí mismo y ante lo creado? Solo locos, mentes enfermas, orgullosas y autosuficientes hambrientas de poder y desmesurada autoestima  que olvidan sus orígenes para infantilmente, pero en ocasiones con efectividad malsana, intentar construir un modelo de futuro, un poder, un dominio  que no les corresponde solo a ellos dominando así lo más inherente de ser humano.
-La Libertad es tan difusa y extraña –dicen los hombres-. No tiene faz, ni ojos, ni oídos, su imagen se nos desdibuja y parece inalcanzable, pero está…No sabemos dónde, pero está. Y cada uno intenta imponer al otro su concepto de libertad.
Ved en este jardín la maravilla de la Libertad. Todo es armonioso, a pesar de que el invierno se cierne peligrosamente sobre él. Aquí, el árbol da libertad a sus ramas, hojas, yemas y frutos para que se desarrollen como quieran; aquí, la hierbecilla no lucha, no coarta la libertad de la flor que comparte tierra junto a ella, sino que la comparten. La libertad de ser como se es y manifestarse coherentemente con ello es respetada.
Solo vosotros, en abundantes ocasiones, rompéis ese respeto destruyendo sin razón coherente, por puro morboso placer, lo que se os antoja. ¡Luchad por aquello que también os pertenece! Que no os dejen sin la libertad de ver la flor, el rio, la nube o la hoja caer del Árbol. Que no os dejen sin la libertad de Ser, de ser Vosotros mismos, de luchar en contra de convertiros en un número, en un ladrillo anónimo  en el monstruoso muro de la sociedad que os atrapa.
Y así ella me habló. Y nada más pude decir porque el asombro de lo que había escuchado me obligaba a permanecer callado y, aun perplejo, como si un viento dorado arrasara las imágenes convirtiéndolas en pensamientos, todo desapareció.


Salí del Jardín, de la Sala, del Palacio de mi Corazón; volví al “mundo verdadero” que me rodeaba, a la limitada realidad que existía fuera de mí. Y una gran tristeza y esperanza me invadieron como hermanos gemelos de un mismo parto.
En mi fría celda todo cobraba su forma y de la oscuridad resucitaron poco a poco la amplia gama de grises. El amanecer surgía, y los primeros rayos de luz traspasaron la pequeña ventana con barrotes cayendo sobre mi cual espíritu de Dios sobre la Virgen María en la Anunciación de la buena nueva. De mi ensoñación salí, me levanté del camastro y me aproximé al ventanuco. El minúsculo capullo de una hierbecilla aferrada entre las piedras había florecido durante la noche, y sobrevivía…
No recordaba cuantos años hacia que estaba privado de mis libertades, ya perdí la cuenta. No tenía espejo en el que mirarme y comparar mi rostro con el del pasado; y mi cuerpo a fuerza de ser visto día tras día, mes tras mes, año tras año, no me servía de gran referencia pues sus cambios habían venido poco a poco, con el sigilo de un ladrón nocturno. Me encontraba más delgado, con arrugas donde antes veía tersura, con canas donde antes el color era de ala de cuervo. ¡Muchas estaciones había  contemplado a través de mi ventana! ¿Cómo sería ahora el mundo? Aparte del sol, nubes, lluvia, nieve y viento, los altos y feos muros de color gris tierra solo me permitían ver, a lo lejos, altísimos edificios de metal y cristal. ¿Seguiría todo como lo conocí o ya los niños no sabrían lo que era contemplar las estrellas? Recordaba haber visto alguna a través de los contaminados cielos, pero no estaba muy seguro. Tal vez fuera un satélite de vigilancia.
Estaba preso, estoy preso y posiblemente lo estaré hasta el fin de mis días. Cometí el crimen de rebelarme en mi conciencia y por lo tanto contra algunas  normas y formas de vivir que pocas veces entendí pero acaté hasta  que dije: ¡Basta! Quería vivir a mi manera, según mis normas. No hubo crímenes, ni atentados, ni sangre vertida. Quise hacer comprender a la gente que no podíamos continuar como hasta el momento, que nuestros descendientes merecían algo mejor que las ruinas y basura que les estábamos dejando como herencia. Al hombre le estaba siendo también castrando el espíritu para no poder realizarse y perpetuarse a través de su existencia. Clamé por las calles entre monstruosos edificios, ruidos ensordecedores, entre maquinas con forma de hombres que imponían una sola manera de pensar, vivir, amar. Sé que algunos escucharon y comprendieron. Esa es mi victoria. El despertar de la conciencia del hombre.
¿Y yo? ¿Qué como terminé? Como un loco, encarcelado en una habitación con paredes acolchadas, recibiendo mi alimento de una maquina impersonal y satisfaciendo mi higiene por medio de otras. Desde  que me internaran aquí no he visto, ni oído, ni hablado con ser humano alguno. Mis conversaciones son conmigo mismo y, en ocasiones, con distintos habitantes del Palacio de mi Corazón, cuando tengo la suerte de visitarlo. Pero sé que no estoy loco. ¿O quizás si? Solo sé que no me siento preso del todo pues hace tiempo que comprendí que la Libertad, la verdadera libertad está dentro de mí; es la libertad de espíritu de mi conciencia. El universo entero se encuentra dentro de mí y no solo en lo que me puede rodear. La libertad de cuerpo es importante, esencial, pero cuando te es arrebatada no por ello se debe sucumbir al total dominio del hombre por el hombre. Siempre quedará en un rincón el germen suficiente para brotar cuando los tiempos sean propicios. Para  el alma, por llamarla de alguna manera, no hay más cadenas que las que yo pongo por miedo a asumir mi vida y mis responsabilidades con valentía y los pesos que mi conciencia no compensada me amarren.
Un día vendrá el nuevo Reino al Corazón del Hombre y todos comprenderán. En verdad que siempre se es libre si se penetra en la sala de los Sueños y se hace sin miedo.

¿Son imaginaciones mías? ¿Oigo pasos? ¿Hay alguien tras la puerta de mi celda?

miércoles, 4 de junio de 2014

REFLEXIONES SOBRE LAS CRISIS. POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ.



El significado del tema de los tres monos es complejo y diverso; así como para la élite intelectual se encontraban relacionados con el mencionado código filosófico y moral santai, entre el pueblo el sentido era «rendirse» al sistema, un código de conducta que recomendaba la prudencia de no ver ni oír la injusticia, ni expresar la propia insatisfacción, sentido que perdura en la actualidad 



Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.
Las crisis pueden ocurrir a un nivel muy desesperante entonces puedes morir a nivel personal o social. Pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, etc. También puede ser la definición de un hecho medioambiental de gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto. De una manera menos propia, se refieren con el nombre de crisis las emergencias o las épocas de dificultades.


REFLEXIONES SOBRE LAS CRISIS. POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ.


En ocasiones me siento desbordado. Crisis, crisis, crisis... Creo que he sido consciente con la crisis económica que estamos en una continua situación de crisis: crisis de los treinta, cuarenta, cincuenta...;crisis de pareja, crisis existencial, crisis de valores, crisis ecológica, crisis política. Con la explosión de las repercusiones y medidas ante la crisis monetaria me he dado cuenta paulatinamente, de una manera distinta, de cuan frágiles somos y lo perdidos que estamos. Buscamos seguridades, referentes a los que aferrarnos, como siempre hemos hecho a lo largo de la historia. Lo inquietante es que ya no sirven las medidas de antaño, que hay que inventarlas.

 Compruebo con amigos, vecinos, familiares y conocidos que en cierta medida ellos están experimentando lo mismo que yo con sus particularidades, no exentas de nexos comunes.
La crisis está cambiándonos, a algunos más a otros menos, a distintas velocidades y no me refiero en términos consumistas o de capitalismo salvaje. Es obvio. Para sacar lo bueno ya hay otros que destaquen la solidaridad, el espíritu de sacrificio, el llamado despertar de la conciencia y otros aspectos positivos. Yo no planteo ésto ahora, aunque si hay otros relatos o reflexiones en el blog en los que los destaco.

Creo que tras las grandes protestas globales y comunitarias, tras las manifestaciones y huelgas generales pasadas o por venir que parecen reflejar cierta unidad hay un fenómeno preocupante. Nos estamos volviendo más intolerantes, desconfiados, egoístas y nuestra manera de relacionarnos unos con otros no es del todo positiva por utilizar un eufemismo. 
En las parejas se generan tensiones cuando uno o los dos se encuentran sin trabajo. Eso es una novedad, pero si lo es el que se lleguen a plantear el "sálvense quien pueda" con o sin la existencia de hijos de por medio. El pan y cebolla, en la riqueza y en la pobreza no son suficientes y el amor es sustituido por necesidades más apremiantes en algunos casos. El amor que acuna y mece es sustituido por la crisis que arrasa y descoloca.
Los amigos y conocidos, incluso miembros familiares tienen reservas en el momento de hablar de determinados temas que no tienen que porque reflejar necesariamente un punto de vista político. 

La ayuda y apoyo ofrecidos -no me refiero al monetario o en forma de prestamos- se queda en palabras que se lleva el viento. Los apoyos morales, emocionales, las maneras sin gasto económico que nos podemos prestar mutuamente se ven reducidos, como si sobre ellos se cernieran una hipoteca no pagada a tiempo a punto de ser reclamada por Bankia. 
Me siento desconcertado cuando tiendo la mano para ofrecer, para intercambiar emociones y sentimientos, cuando me abro a amistades nuevas o viejas que parecen tener bases solidas para luego encontrarme abanicando el aire. Pareciera que se ahorran afectos y atenciones como si dependieran de la prima de riesgo. Cierto que en la vida todo cambia y tiene su proceso, que nada es permanente. No se puede ayudar a quien no se deja; a quien pone la soberbia, vergüenza, timidez o imagen social por encima de sus verdaderas necesidades holísticas.
En los últimos años y meses he hecho amigos interesantes. El intercambio de conocimientos mutuos y asesoramiento, ademas de implicar un desarrollo personal tiene su propia gratificación y recompensa como proceso y no como finalidad. Así ha sido por mi parte al menos. Es un ejemplo prosaico tal vez, pero viene muy a mano. Es una bocanada de aire fresco compartir de esa manera.

 La crisis hace que ahorremos hasta las palabras de aliento, de apoyo, de comprensión. Esperamos, en muchas ocasiones, algunas de ellas en lugar de juicios o prejuicios pero la subida del IVA ha debido de encarecer mucho su manifestación. Reconozco que, a pesar de mi optimismo, hay momentos en los que flaqueo. Entonces intento sentir en soledad, meditar, dejarme fluir y crear mi realidad modificando mis pensamientos acerca de mi percepción de la realidad. 
 Lo más terrible para mi es que, en ocasiones, me estoy volviendo de esa manera; al menos soy consciente de ello. En una época en la que la moneda compra poco, en la que el trueque emocional y afectivo deberían ser un recurso valioso me he percatado de mis pinceladas de tacaño. Tengo, en ocasiones, la percepción de que "mis inversiones" han sido depositadas en una entidad inadecuada o que no me aportan los réditos que esperaba. Es como si el BCE me susurrara que debo de guardar en casa, bajo el colchón de mi personalidad o la baldosa de mis intuiciones, todo aquello que me parece que es de valor personal sin compartirlo con nadie. ¿Será eso lo que les ha sucedido a los demás antes que a mi? Puede que simplemente sea un periodo de transición personal en el que descubro nuevas formas de apego de las que antes no era tan consciente.

Otro aspecto, cuanto menos llamativo, es el mundo de los contactos mediante perfiles o demandas de servicios, a los cuales no soy muy aficionado. De cuando en cuando pruebo, pues no hay que cerrar puertas. Aparecen de la nada, de pronto, gentes que no son más que chaperos encubiertos y de medio pelo o chicos en busca de protección, como se decían hace algunos lustros, que con tal de tomar  un café o cenar de gorra regalan los oídos a los pobres incautos. Evidentemente no hablo de sexo necesariamente, que también... Las paginas de contactos o de búsqueda de empleo están desempeñando un papel similar al del INEM o de los auxilios sociales. Varios amigos y yo mismo hemos tenido experiencias ciertamente curiosas al respecto, que no por ello dejan de ser desalentadoras emocionalmente en algunos momentos... Incluso si buscas en la red un profesional de la informática, un fontanero o electricista no es de extrañar que ponga como cebo   servicios sexuales añadidos. La gente tiene que ganarse la vida pero... me sorprendo.

 Hace unos días, durante una cena amistosa, ironizábamos acerca de la posibilidad de solicitar currículos y cartas de recomendación de los ex-amigos o ex-parejas de quienes se acercaran a nosotros, acompañados de una evaluación psicológica y un certificado de penales al estilo del periodo franquista. Si bien eran comentarios jocosos, en cierto modo, manifestaban con humor ese estado de inseguridad, de temor hacia el otro, de desconfianza.

Evidentemente estamos en crisis, eso ya nadie es capaz de negarlo pero, ¿No lo estaremos mucho más de lo que creemos?
Si con ella caen estructuras mentales generando otras nuevas formas de pensar que  sea bienvenida.

viernes, 28 de junio de 2013

Reflexiones: Amigos y circunstancias




Reflexiones: Amigos y circunstancias


Hoy es el el Día del Orgullo Gay y creo algo tiene que ver. Hace unos jornadas, mientras miraba mi lista de contactos del MSN que ya se unificaron con Skype, pensaba que muchas de las personas con las cuales uno se relaciona y se toma el atrevimiento de llamarlos Amigos no son mas que Amigos circunstanciales…La amistad es un vínculo afectivo que nace, se mantiene y se fortalece por voluntad de dos o más personas con intereses comunes. Esta relación interpersonal puede darse en cualquier etapa de la vida de un ser humano, pero no siempre poseen el mismo grado de importancia y trascendencia.

¿Por qué? Porque las circunstancias de la vida llevaron a que uno tenga mas relación con esas personas en un determinado momento compartiendo muchas cosas y uno les da la categoría de amigos, en la mayoría de las ocasiones de una manera demasiado ligera. Entran en juego otros conceptos de amistad como, por ejemplo, el de “amigos por conveniencia” (relación que, en realidad, no honra al verdadero significado de la amistad porque no está impulsada por buenas intenciones ni posee un carácter desinteresado sino que contempla la idea consciente o inconsciente de acercarse a alguien sólo para obtener algún tipo de beneficio personal). Tampoco se puede dejar de mencionar en este contexto a la denominada “amistad con derechos”, una modalidad que combina amistad con atracción física y amor pero no exige ninguna clase de compromiso entre las partes.

No digo que este mal. Todo lo contrario pero creo que la amistad es mucho mas que eso y que concedemos una categoría de relaciones personales de manera apresurada sin ser muy conscientes de lo que hacemos. He aquí algunos perfiles bien definidos de tipos de amigos que he ido teniendo: 

Compañeros de trabajo: Esta relación es importante ya que se ha comprobado que tener un amigo en el trabajo incrementa la productividad; no es ningún misterio, a todo el mundo le gusta más trabajar en un ambiente laboral con buen "rollito" antes que estar entre puñales mientras tiene que cumplir con su tarea. Con ellos se puede establecer una relación de apoyo mutuo dentro del empleo, para que se pueda trabajar bien, sin embargo -hasta que la relación de síntomas de poder estrecharse siendo ambas personas aptas emocionalmente para tratarse- se puede buscar una relación fuera del empleo pero entonces yo no serian compañeros de trabajo. Un compañero de trabajo es alguien con quien es mejor llevarse bien pero no es nada prudente compartir los problemas que se tienen con el jefe o los compañeros; nada de criticar a los demás aunque te caigan mal, eso es un grave error al igual que compartir los planes personales y las miserias. 

Compañero de facultad o escuela: Se puede comentar la mala nota que puso la profesora, la verruga que luce encima del labio, o el culo tan gordo que tiene la hija de puta. No sólo se comparten los problemas de los estudios, la vida del estudiante, sino que se resuelven dudas y se tiene a una persona en la cual apoyarse cuando las cosas se vuelven difíciles. 

Unidos por el hobby: Son amistades para compartir una afición, pero no para tratar temas personales profundos, son perfectos para salir al cine, para hacer deporte pero no para abrir nuestro corazón. 

El amigo psicólogo: Es el amigo que escucha los problemas de los demás, que trata de animar a la gente quejica que se encuentra algo depresiva y comparte sus miserias. Es un buen oyente y trata de contestar de forma sincera y honesta aunque pueda molestar al decir verdades incómodas para la persona que cuenta sus problemas. 

Amigos para siempre: por encima de todas las categorías está aquel que se conoce de por vida, desde la infancia hasta la tumba, con el que se ha compartido las vivencias más tristes y las más felices, que conoce los detalles de la biografía de una persona y entiende lo que siente la persona con muy pocas palabras o miradas. Para mantener una amistad no hay que ser una persona de grandes gestos, sino alguien que sea capaz de regar la rosa cada dia, cuidando la amistad. Las amistades para siempre mantienen viva la memoria del pasado compartido y se transforman, con el tiempo, en algo mucho más grande que sólo un amigo, aunque las personas van cambiando su forma de ser, teniendo más compromisos, tratan de mantener la amistad. Un ejemplo de este tipo de amistad son Los Solfamidas, compuesto por Homer Simpson, Apu Nahassamapetila, Barney Gamble o Seymour Skinner (Armin Tanzarian) y anteriormente con el policia Clansey Wiggum. Formaron grupo musical cuando eran mucho más jóvenes y pese a lo que ocurra durante el año, se siguen reuniendo en la azotea para cantar, al menos alguna vez cada año. 

Amigos fiesteros: Son amistades cuyos limites los marcan las salidas nocturnas, pueden ser un grupo de animales nocturnos siempre cambiantes y que se reúnen para salir a discotecas, tomar copas o ir a fiestas pero no son amigos que se apoyen o se cuenten las penas mientras las ahoga el alcohol. 

Amistades intermitentes: Son amigos que han sido amigos y que por algún motivo real han dejado de verse en varios años, en bastante tiempo. Por ejemplo unos amigos pueden separarse si uno de ellos se muda a un país lejano por motivos laborales o de estudios pero aunque pasen meses o algunos años pueden seguir siendo amigos cuando vuelvan a encontrarse. 

Amigos ciberneticos: Son amistades a través de Internet, en chats para depresivos, foros o comunidades de ligue. Generalmente es lo más prudente que estos amigos mantengan su afinidad por Internet y esto no ser traslade fuera de la red, sobretodo si has mentido o has tratado de ir de cool. Si queremos que la amistad se mantenga fuera de Internet es importante ser honesto y mostrarnos como realmente somos para no fracasar después en la vida real, no tener un dualismo Internet/Vida cotidiana si pensamos en traspasar la red y conocernos mejor. Estas experiencias más interactivas pueden llegar a ser muy gratificantes en algunas ocasiones. Sin embargo este tipo de amistades ciberneticas alcanzan el patetismo absoluto en las redes sociales donde mucha gente se pelea por tener el mayor número de amigos virtuales, que únicamente son un contador numérico que va aumentando pero de amistad, nada de nada salvo con un pequeño grupo. 

En conclusión, hay muchos tipos de amigos, muchas amistades por descubrir y disfrutar, muchos más tipos de amigos de los que aquí he tratado, por no hablar de los "follamigos".
Entre tanta variedad hay pocos amigos "para todo", para lo que haga falta. Por eso es bueno reconocer las limitaciones, los pros y contras, lo que nos ofrece y lo que no nos ofrece cada relación de amistad, conocernos a nosotros mismos y al prójimo después para saber si la cosa puede funcionar dentro del los limites marcados para no dar ni recibir daño emocional. No seamos necios, ni digamos que nos traicionaron si no supimos evaluar el tipo de amistad que manejábamos.


De mi lista de contactos actualmente hay conectadas veintidós personas, de las cuales no estoy hablando con ninguna.. Y con algunas ya perdí contacto hace mucho tiempo. Hace meses que no hablamos y no creo que volvamos a hablar. De cuando en cuando les fui dejando algún mensaje, pero ante el silencio he dejado de hacerlo. Pero entonces...¿Por qué están ahí?

Y no me baso solamente en la lista del MSN, no soy tan hueco de pensar en la amistad solo por ese lado virtual. Pero si empiezo a recorrer la lista de mi teléfono móvil o de las redes sociales  sucede lo mismo… Veo nombres y caras de personas a las que hace meses o años que no veo o que ya ni recuerdo-algunos de ellos fugaces amantes- pero tampoco tengo ganas de apretar el botón verde para llamarlos y decirles: ¡Hola! ¿Como estas? ¡Tanto tiempo! 

No, porque fueron amigos -o polvos- en ciertas circunstancias de mi vida y/o de su vida; ahora cada uno va por caminos diferentes. Tienen otras actividades, otros amigos, otros revolcones y esta bien así como esta… Todo llegó hasta donde llegó y la propia autoestima exige que no se esté pendiente de quien no es capaz de hacer lo mismo por uno:


-No dediques tiempo a quien no lo valora.
-No dediques letras a quien no las lee.
-No dediques amor a quien no lo merece.
-No dediques búsqueda a quien no te busca.


¿Por qué presentarme yo, un amigo del pasado a modificar eso? Es mejor dejar las cosas así como están en algunas ocasiones y ser consciente de que aferrarse a las relaciones interpersonales es algo inútil.

Mis amigos de este momento son pocos pero los valoro mucho, como lo hice con todos mis amigos circunstanciales. Por supuesto que están esos amigos que uno dice: estos son amigos de verdad. Pero no tengo miedo de que un día nos distanciemos y pasen a ser solo amigos circunstanciales.  Seguro que dolerá al principio y que me preguntaré como sucedió; hasta que punto hay responsabilidad por mi parte y/o en el otro. Mientras tanto disfruto de tenerlos, hablar con ellos, contarnos hasta las cosas mas intimas, saber que están ahí cuando uno los necesita. Así sea un miércoles a las dos de la madrugada para contarnos algo, o para salir un viernes en la noche.

También están los que nunca consideré amigos. Los de estudios de adolescente. A esos si que nunca los consideré amigos: nunca pude compartir nada importante con ellos. No me inspiraban la confianza necesaria como para yo contarles algo importante de mi vida, como por ejemplo el hecho de ser gay… Generalmente nos soportábamos cortesmente por tener que compartir de manera obligatoria un tiempo y un espacio. Lo mismo puedo argumentar de algunos compañeros de trabajo.

Hace un tiempo, después de casi tres años de no vernos y ni siquiera hablarnos, le conté a una de mis amigas laborales de antaño que "entendía", que en ese momento estaba con una potencial pareja y "bla bla bla" ... Lo único que hizo fue darme la espalda y no hablarme nunca más. No me afectó en lo mas mínimo; simplemente era algo que quería compartir con ella para ser yo mismo pero su respuesta ante eso me hizo ver que realmente nunca fue amiga e hice bien en nunca considerarla amiga. Muy posiblemente fue a causa de uno de mis particulares y personales Días del Orgullo Gay no limitados al 28 de junio.

En conclusión… Adoro a mis amigos, circunstanciales o no.. Los adoro... Comparto muchas cosas con ellos y estoy feliz de tenerlos; ahí están y tal vez mañana no lo estén o no sean mis amigos pero en el presente los adoro. Son como mariposas que se posan en mi y dan color a mi arcoiris, alas a mi existencia; algunas salen espantadas ante un ligero movimiento, otras permanecen tranquilas.

sábado, 1 de junio de 2013

Reflexiones: Mi casa y yo


Reflexiones: Mi casa yo 



Sucede que muchas veces el renovarse no es fácil es dejar tendencias pasadas,ir dejando lo que estorba y no hace bien en nuestra vida. 


REFLEXIONES: MI CASA Y YO





Decidí que me pintaran la casa, mover muebles y cosas en mi hogar; reorganizar carpetas, decoraciones, ropa...De pronto me vi envuelto en un caos en el que todavía, al cabo de semanas, me tengo que desenvolver, especialmente ante detalles más pequeños. Dicen que al hacerlo se mueven energías y debe ser así. Lo que es un hecho es que se mueven emociones y no siempre es cómodo. Abrí carpetas y cajones que por mucho tiempo estuvieron cerrados. Tanto, que ni siquiera recordaba lo que había en ellos. Algunas cosas me emocionaron y otras me hicieron darme cuenta por qué algo en mi se sentía incómodo, apretado y pesado. La idea al volverlos a abrir era tirar muchas cosas que ya no sirvieran, que me permitieran hacer espacio. Y si, muchas cosas se fueron, pero recordar me hizo bien. 

¿Significará que ya me estoy haciendo viejo? Ahora entiendo por qué las casas de los papás y abuelitos parecen museos vivientes Ja, ja, ja. ¿O más bien será que hoy le tengo muchísimo cariño a todos mis recuerdos? Si te mueves entre recuerdos es que no hay mucho presente que vivir.

Encontré cosas que me hicieron recordar las veces que me hicieron llorar y también cuando me tocó ser el villano de mi propia película en la que siempre fui uno de los protagonistas; indudablemente en nuestro pasado ocupamos un doble papel: el de victima y victimario.Generalmente nos es más cómodo escoger uno...

Cuando estaban los cajones volteados de cabeza, las cajas abiertas y el contenido de las carpetas disperso toda mi vida estaba literalmente en el suelo. Si, ahí expuesta ante mi. Lo único que hice fue ir sacudiendo emociones con más o menos dificultad, ordenando y acomodando todo en un distinto lugar. ¡Gran parte de mi se sentía bien!.Es más, hubo cosas que del cajón pasaron a las estanterías, y de las estanterías a cajas colocadas delicadamente al lado de los cubos de la basura con el deseo de que pudieran ser recicladas y aprovechadas por otros en su presente, como es el caso de cientos de libros.

Hubo momentos que empecé a ver como mis trofeos. Claro que también llené muchas veces las bolsas de la basura de momentos que de algo sirvieron pero ya no quiero ni me interesan. ¡Es bueno deshacerme de eso porque tengo ahora mucho espacio para que lleguen cosas nuevas! Algunos pueden pensar que el cambio no ha sido tan grande o que debo continuar; que me he quedado corto. Para algunos detalles menores necesito más tiempo para despedirme, a algunos debo darles las gracias por lo que me aportaron; de otros me he desecho "precipitadamente" cuando en el presente podían haber sido útiles para otras personas. De todas formas es mi casa y en ella soy dueño y señor de lo que entra, lo que sale y permanece como reflejo de la gente o experiencias que pasan por mi vida.

Un “lo siento” a la gente que alguna vez lastimé. Creed que hice lo mejor que pude en ese momento, aunque no haya parecido suficiente. Y aplico lo mismo a quienes me lastimaron. Así que ahí quedó y todos en paz. Al final, todo pasa y no pasa nada. Bueno, si pasa. Pasa que gracias a todo lo que nos atrevemos a vivir, a equivocarnos, a arriesgarnos, a todos esos saltos de cama en cama, a todas esas emociones de peligro, hoy mi vida me sabe mejor. En ocasiones puedo de pronto cerrar los ojos y reírme en silencio de mis maldades, mis secretos, mis deseos, perversiones y aplicarlos de una forma diferente ¡que ahora si me hagan feliz!. Intento ir por la vida siendo transparente porque aunque parezca contradictorio, eso me regala mis propios secretos. La gente puede ver y juzgar todo lo que uno hace y deshace, pero sólo los inteligentes llegan a leer entre líneas la verdad de las cosas. “Hay quienes se conforman con la apariencia y hay quienes se atreven a rascar la esencia, aunque no sean demasiados en mi caso”. Por lo mismo, habrá muchos que se asusten y hasta me crean contradictorio, algo desquiciado. Pero esos no me importan demasiado. Me importa quien se atreva a abrir más mis alas, quien me anime a reírme más, a preocuparme menos y a hacer más travesuras juntos. He de reconocer que me gustaría despertar una sensación similar en otros...; no se si es reafirmar la autoestima o alimentar un poco el ego. El caso es que es que relacionarse desde nuevos esquemas desconcierta a uno mismo y, por ende, a los demás.

¿Qué es nuestra libertad, el libre albedrío si no la oportunidad de acertar y equivocarnos? Pero para eso hay que atreverse a “vivir” y en estos momentos mi vida ya no está en el suelo totalmente. Cabe mencionar que “se necesitan cojones para acomodar los cajones”. En mi caso no está siendo tan sencillo en todo momento pero se que es lo que tengo que hacer hasta donde pueda, hasta que sea capaz de hacer una limpieza aún más profunda.

Mi casa y yo estamos más o menos ordenados; ahora toca ponerme mono, traspasar la puerta y estar atento a lo que el resto del mundo me depara.

domingo, 10 de marzo de 2013

Reflexiones: La obsesión de tener pareja



LA OBSESIÓN DE TENER PAREJA


Por medio de mi cuenta de Google un amigo de Colombia me sugirió -en una discusión en uno de los grupos al que pertenezco- tratar este tema para varios países de América Latina, donde hay cuestiones e inquietudes comunes con España pero realidades diferentes.En España y en otros países gozamos de derechos que aún no se han conseguido en la mayoría. Por ello, si leéis aquí algo ya superado considerad que este blog recibe visitas de todo el mundo.

Reflexiones: La obsesión de tener pareja

Una enorme proporción de hombres y de mujeres gays (y como no también de heterosexuales) experimentan comúnmente un profundo sentimiento de frustración debido a que -en el mejor de los casos- no han hallado una pareja amorosa o, lamentablemente, a que se encuentran enfrascados en una relación que no es lo que esperaban y que, por el contrario, les desgasta, les ahoga y les hace terriblemente infelices.

En cualquier caso, tanto para el que no ha encontrado a la pareja ideal como para el que padece la condena de vivir literalmente con el enemigo, subyace la premura por conseguir una relación amorosa "perfecta" y, con ello, la promesa de satisfacer por completo (como si esto fuera posible) las necesidades emocionales, sexuales y hasta económicas de cada individuo de la pareja.

Al respecto, hay quienes aseguran que el amor más que una emoción que se pueda localizar en la anatomía del cerebro o en la química del cuerpo humano, es en realidad una construcción social; es decir, lo que se asume como amor en cada cultura o comunidad humana, es simplemente el conjunto de atributos, supuestas cualidades y definiciones, aceptadas por la mayoría como los componentes fundamentales de ese misterioso sentimiento. Así pues, todo lo que se haga para conquistar ese amor que todos añoran, es socialmente correcto, deseable y aceptable.

Todos gozamos enormemente cuando leemos novelas o vemos en el cine historias en las que una pareja -al final del cuento- termina unida, vence obstáculos casi imposibles de salvar, compartiendo y viviendo feliz su amor. Para nadie (o casi nadie) resulta repulsiva la idea de unirse a otra persona cien por ciento compatible y construir junto con ella una vida alimentada con respeto, sensualidad, aspiraciones, sueños, convicciones, sentimientos y logros comunes. "Y juntos vivieron muy felices", terminaban diciendo siempre los mejores relatos literarios, las novelas más impactantes y hasta los coloridos cuentos de Walt Disney.

Pero la cosa no es tan sencilla como nos la contaron. Sucede que el estereotipo de la relación de pareja perfecta que idealiza y venera la sociedad de consumo, tiene condiciones muy estrictas y pocas veces (o casi nunca) hay personas que protagonicen con éxito historias de amor y sus ensoñaciones cinematográficas. Por el contrario, son los testimonios del fracaso y del desamor, del desengaño, la decepción y la soledad los que nos parecen más comunes, vívidos y familiares. Muchos hombres y mujeres en nuestra sociedad conocen la experiencia del amor por vivir con intensidad su antítesis. Y aunque resulta también una experiencia emocionalmente intensa y válida, están convencidos de que lo que sienten y viven no es el amor, de que no puede serlo porque no es de color de rosa y azucarado como en el cuento que cada noche le leía mamá o papá.

La doctrina religiosa -sobre todo en Occidente- es tajante y, sin tocarse el corazón, abiertamente señala como fracasadas a las uniones que no buscan su aprobación sacramental, a las que (por la causa que sea) no traen hijos al mundo o a las parejas que se alejan de los cánones de conducta que establecen sus escrituras e iglesias. Por su parte, la ley (influenciada centenariamente por las máximas del dogma religioso) se da hoy golpes contra las paredes al ver transformarse las relaciones humanas que pretende regular, confrontándose cada vez más con la sociedad al tratar, de manera infructuosa, de imponer un concepto caduco de la familia, del matrimonio, del amor de pareja o de la justicia social. En los hechos, la institucionalidad del amor y de la vida en pareja se ha colapsado, tanto para la mirada "piadosa" de un Dios inquisidor como frente a los ojos cubiertos de la dama de la espada y la balanza.

Por su parte, las empresas de la comunicación masiva (tan distintivas de la sociedad contemporánea) todos los días dedican incontables esfuerzos, horas de discursos e imágenes, para ensalzar, darnos la pauta y reiterar la idea lícita de lo que se considera es -o debe ser- el amor en pareja. En mensajes de todo tipo y a través de medios impresos y electrónicos, se nos busca convencer de que quienes no vivimos en pareja y no nos comportamos como "es debido", somos mitad personas, humanos incompletos, medias naranjas, fracasados o una suerte de pecadores que no hemos sido capaces de concretar el éxito emocional. Pero, por fortuna y como lo ha demostrado Ugly Betty ("Betti la Fea"), siempre hay la posibilidad de encontrar el buen camino, de transformarse consumiendo los productos y los servicios que nos harán lucir funcionales, deseables, saludables, juveniles y prósperos (¡'ajá!).

Y el fin último de todo este consumo mercantilista será, desde luego, el de convertirnos en candidatos aptos para conformar un matrimonio tradicional y después formar una feliz familia nuclear (..."los seres vivos nacen, crecen, ¡se reproducen!.... y mueren", nos repiten insistentemente desde la escuela primaria). Cualquier otro tipo de trayectoria o de unión y, desde luego, de intención para institucionalizarla, es ilegítima, disfuncional, antinatural y, por tanto, justificablemente reprobable.

Según la publicidad masiva, a través del consumo de prácticamente cualquier producto (un auto, un desodorante, un perfume, un aceite comestible, una lavadora, una casa o un refresco) invariable y hasta mágicamente estamos propiciando la posibilidad de tener una relación de pareja ideal, legítima, funcional y socialmente deseable. En la mayor parte de los mensajes publicitarios con los que somos bombardeados diariamente, se interpreta que la felicidad no radica sólo en la convivencia humana de la pareja o en cosas como tener sexo con alguien atractivo; la felicidad es -sobre todo- aquel momento cuando los integrantes de la pareja alcanzan el poder adquisitivo suficiente como para subir en la escala social y logran consolidar -por fin- un patrimonio para reproducir a una nueva familia tradicional (con papá, mamá, hijos, hermanos, nietos...).

Para este discurso que sacraliza y hace válida una sola forma de unión (la pareja heterosexual viviendo en matrimonio), cualquier otra forma de convivencia o de familia no merece la pena tratar de entenderla y mucho menos de explicarla. Definitivamente, para el concepto de amor que prevalece en las sociedades contemporáneas, otras formas de pareja (como el amasiato, el concubinato y ya no se digan otras rarezas) son uniones monstruosas y antinaturales que atentan contra la reproducción y la permanencia de la vida y, desde luego, operan en contra de la sociedad. No hay vuelta de hoja.


La abrumadora mayoría de las parejas formadas por individuos homosexuales, a pesar de su evidente contradicción y subversión en contra de los cánones establecidos, busca adaptarse y reproducir los mismos esquemas de convivencia y los patrones de conducta diseñados para las parejas heterosexuales. Incluso, quizás sea por ello que para muchas parejas gays es determinante definir con claridad cuál será el rol sexual que cada uno jugará durante el desarrollo de este vínculo emocional en el que, llenos de esperanza, se busca el amor perfecto. En la mayor parte de los casos, en las parejas homosexuales uno es el sujeto activo y otro es el sujeto pasivo. Uno domina y el otro es sometido. Uno compra y el otro vende...

Ha sido tal la necesidad de muchas parejas gays por construir vínculos que se asemejen a los matrimonios heterosexuales, que durante la última década se han logrado consagrar en las estructuras jurídicas de muchas naciones y localidades, derechos civiles que reconocen su unión o que incluso se esté debatiendo en las cámaras legislativas la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten y eduquen a sus propios hijos.

Como sucede comúnmente entre hombres y mujeres heterosexuales, existe también entre las personas homosexuales una especie de urgencia emocional -muchas veces social- por tener una pareja amorosa que les complemente. El bombardeo publicitario al que todos estamos expuestos nos hace percibirnos como individuos incompletos o mutilados cuando no tenemos una pareja sentimental a nuestro lado, siendo entonces la respuesta más lógica complementarse con una pareja. Cuando esto no es posible, cuando la persona permanece sola sin una pareja con la que pueda construir el amor, la sociedad lo reprueba y lo margina (como lo hace invariablemente con el fracaso). En el caso de las mujeres heterosexuales es muy visible la crueldad social hacia el fracaso, al calificar a la que aún no se ha casado después de los treinta años de edad como "solterona" o "quedada" (adjetivos peyorativos de uso muy común). No todos ven en esto a una mujer independiente, emancipada, dueña de sus actos y decisiones.

Quizás por miedo al juicio puntilloso o al rechazo del grupo, pero sobre todo por el sentimiento de frustración que trae consigo el no poder degustar de las mieles que promete el amor ideal, infinidad de hombres y mujeres, de gays y heterosexuales, viven cotidianamente una obsesiva y neurótica búsqueda del ser amado, de la relación de pareja ensoñada. Desafortunadamente, el encuentro del amor ideal no es algo fácil ni accesible para todos (de no ser para el príncipe del cuento); pero, en cambio, la frustración parece ser la condición más generalizada entre los que viven enfrascándose en breves amancebamientos y hasta matrimonios que terminan siendo -en su percepción del amor- un total fiasco.

Para combatir la frustración de no poder encontrar el amor ideal, perfecto y funcional al que aspiramos, lo primero es dejar de creer en todo lo que se dice es y debe ser este casi intangible sentimiento humano.

Desmantelar la construcción social del amor y tratar de frenar el fluir de ese concepto que invade todas las venas del sistema (especialmente los días de San Valentín), no es cosa fácil y requiere de mucha voluntad y algo de inteligencia. En el camino hacia este fin, nos enfrentaremos con palabrotas como "monogamia", "fidelidad" o "promiscuidad", tan arraigadas en el juicio social en contra de los amores que se declaran diferentes (esos a los que con tanta pasión dirigieron su poesía hombres como el francés Jean Genet, el mexicano Agustín Lara o el estadounidense Walt Whitman).

Lo más trascendente y, sin duda, lo más gratificante para uno mismo, sucede cuando -alejados de la idea social del amor perfecto- comenzamos a reconocer y a disfrutar en todo lo que valen las relaciones afectivas que establecemos con cada una de las personas que comparten nuestra vida..., con cada amante, con cada amigo, cada familiar e incluso con cada enemigo.

Además de muy respetable, es de la mayor trascendencia el que la ley reconozca y regule las uniones civiles entre personas del mismo sexo (los popularmente llamados "matrimonios gay"). Esta es una conquista liberal, anti-conservadurista y que indudablemente ha ampliado los derechos civiles de miles de hombres y mujeres gays (antes marginados, perseguidos y discriminados en muchas partes del mundo). Sin embargo, en otros ámbitos de nuestra vida cotidiana, esa idea del amor perfecto que ha sido construida por la sociedad fluye y penetra -como la mismísima humedad- a diferentes escalas e intensidades en el discurso colectivo, en la psicología de los individuos, en los mensajes publicitarios de la comunicación masiva, en la economía, en la cultura y en los sistemas jurídicos locales y nacionales. La construcción social del amor lo corrompe todo, absolutamente todo.

Querer equiparar o buscar asemejar las relaciones afectivas de una pareja heterosexual con las de una homosexual, o viceversa, es ocioso. Ambos sentimientos emergen desde el fondo de nuestra naturaleza humana y ambos están expuestos al fracaso y a la frustración por no ajustarse fielmente a las premisas básicas que, supuestamente, garantizarían el éxito del amor (como si el amor fuera una contienda bélica o una confrontación de poder de la que hay que salir exitoso, ganador, vencedor). Cada pareja -gay o heterosexual- presenta su propia disfunción frente al sistema del amor perfecto y cada cual manifiesta su propio síntoma. Así, por ejemplo, el divorcio, el adulterio y el concubinato -entre otros supuestos jurídicos-, configuran conductas consideradas indeseables y que son sinónimo de fracaso en las relaciones que son reguladas por la institución matrimonial.

Para dejarse de tanto rollos: si eres una persona que siente una enorme necesidad de encontrar a una pareja sentimental con la cual complementar tu vida, y lo único que has conseguido con tu búsqueda casi obsesiva es acrecentar en tu interior un fuerte sentimiento de frustración y vacío, de que eres una media naranja o un individuo incompleto, entonces la mejor opción con la que cuentas es la de reinventarte, desmantelar y reconstruir completamente la idea que tienes del amor.

No somos partidarios de acuñar una definición precisa de lo que es o debe ser el amor y las relaciones de pareja gays, pues inmediatamente ésta se volvería limitada, impositiva -como lo es hoy- y hasta falsa. El amor, el concepto y no el sentimiento, quizás debiera ser algo muy parecido a la suma de las vivencias que hemos tenido a lo largo de nuestra historia personal con cada uno de nuestros amores (amantes, amoríos o como se les quiera nombrar), del gozo y del infortunio que junto a ellos vivimos, y finalmente, la manera en que esas experiencias han forjado -positiva o negativamente- a nuestra personalidad.

Aquí caben monogámicos y poligámicos, bugas y gays, hombres y mujeres...; cabe esa inmensa mayoría de gente que experimenta el fracaso por no protagonizar en carne propia ni poder realizar plenamente la construcción social del amor. Hay quienes han optado por sufrir su propio calvario lamentándose de lo que no fue, de lo lejos que estuvo su relación afectiva del "deber ser" del amor; pero por fortuna los hay quienes sólo toman de las personas (de una, dos o las que sucedan) lo mejor que les pueden dar. Felizmente, hay quienes se dan primero y que dan de sí siempre lo mejor.