Mostrando entradas con la etiqueta LGTB. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LGTB. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

YA HA SALIDO EL NÚMERO 18 DE LA REVISTA GRATUITA GAY+ART



Gay+Art es un proyecto de auto-promoción para escritores y artistas gays, lesbianas, transexuales y héterosexuales que incluyan en su obra referencias al mundo homosexual en positivo.
Es gratis y si os gusta, por favor, compartid el enlace. Hay alguna modificación respecto al sistema de descarga según las nuevas políticas de Bobok, pero seguimos siendo los mismos de siempre, o mejores.

viernes, 22 de enero de 2016

MUSICA EN NUESTROS CUERPOS.POR DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ


Música en nuestros cuerpos

Es al verte cuando resueno con ritmos nuevos.
No aprendidos.Sentidos alerta expectativos.
Ambos nos mostramos alegres, divertidos.

Nos vemos.
Nuestros ojos tocan sin palpar.
Las aves alzan el vuelo para podernos contemplar,
los ríos cambian su curso para no molestar.

Las fieras se asientan y apacientan,
hasta que las podemos domar.
A nuestros pies,nuestros miedos,
domesticados están.

Nos acercamos, damos un paso más.
Hemos reconocido nuestros rostros
tras esta envoltura carnal.

El sol nos da el mismo calor,
nos atempera para el siguiente descendimiento.
Los pasillos largos se acortan,
estamos en el mismo sendero.

En un acto de fe,
hacemos el salto del ángel
desde lo alto de nuestras cascadas
para caer impecablemente en el lago del otro

Ya no dan miedo las fieras,
las tenemos en las manos,
chapotean cuales gotas indefensas.

El águila vuela,alzamos nuestras cabezas.
Me señalas con el dedo aun pequeño oso mio que bosteza.
Junto a ti yace un jaguar negro que cordialmente,
junto a mi fiera se adormece.

Damos unos pasos saltarines,
 por dentro,sin que lo parezca.
Es la música que emitimos la que resuena.
Es divertida, es de las que corteja.
Ya ha enredado nuestras manos
como si fuera una madeja.
Nos lía y nos lía más;
juguetonamente nos enreda.

Cantas. Al principio no te entiendo.
pero luego, en mi interior la letra la comprendo.
Con todo nuestro ser,
sin premeditación,
nos estamos seduciendo.

En las pupilas, dilatadas,
hacemos un nuevo descubrimiento.
Mis músculos se mueven a tu compás,
oscilan ante ti sin más.
Somos dos hombres que,
frente a frente,
pecho a pecho ante si están.
Nos sabemos acariciados,
sin tocarnos,
como preludio delicioso
de lo que intuimos a de venir.

Extraño es, siendo como era.
pero hoy soy como soy:
Danzo, bailo,dejo sentir tu música dentro de mi
sin importarme si la letra entiendo
si soy hábil o  torpe en el movimiento.

Me dejo llevar,me dejo sentir;
me permito embriagarme con aquello,
con aquello que mueve mis miembros
como si vida propia tuvieran.

Luego viene la sonoridad del mantra que es tu imagen
como un susurro,como algo que adormece la inquietud,
que las dudas despeja;
que cobra forma, color, textura en la mente
como si fuera un descubierto diamante.

Glorifico mi cuerpo en tu cuerpo.
No tan solo con el placer del goce,importante.
Sino en el roce,la caricia,
la ternura expresada cuando,
como instrumentos musicales
somos capaces de arrancarnos
nuevas melodías y acordes.

¿Qué corchea hemos pasado por alto?
¿Cual hemos repetido?
Vibraciones, música hay en nuestros envoltorios.
Tus manos arrancan notas y colores del mio,
como si fuera un piano.
Tu aliento me trasmite do-re-mi
y sabores en movimiento.
Tus ojos son partituras que me indican
que he de componer en el tuyo en cada momento.

¡Te toco, te siento!
Tus caderas son acordes al viento.
Tus cabellos se electrizan en el tercer movimiento.
Tu lengua y la mía son batutas,
que compiten en cual ha de ser la mandante.

Se compone, se improvisa sin escasos lamentos.
Me convences y me entrego:
soy ahora tu partitura al viento...
Y al instante siguiente
eres tu partitura en blanco.
Sobre tu frente escribo con el dedo.
Pones la mano en mi pecho,
percibes tambores en ese momento.

Dulces pieles de melodías improvisadas somos.
¡El goce de palparnos es intenso!
Más no hay prisa en componer nada fijo;
lo que hacemos es estar componiendo.

Mi cuerpo es un xilófono sobre el cual recitas sosiego.
es así como me siento.
Poco a poco, la pasión incrementa su momento,
cuando paras dejo escapar un leve lamento.

Ahora escucho tu jadeo, que se hace,
poco a poco mas intenso.
Somos de nuevo un mismo instrumento.
En el vello de tu pecho
redoblar de tambores siento.

¿Llueve? ¿Suenan las campanas?
¿Es fuera o aquí dentro?
Acuno tu mano en ese momento.
¿Quien es lluvia, quien campana?
Somos diapasón que mide ambos momentos.
Captamos la humedad del otro como tierra seca del desierto.
La campana toca a vida, y no a muerto.
Pletóricos están nuestros cuerpos.

Sobre nosotros se han formado luces.
Nos sobrevuelan y son como las del firmamento.
Son las notas que hemos tocado
y que han pillado al cosmos en desconcierto.

Yo te beso...Yo te beso...
Dulce lastimero grito escapa
cuando yo en ti resueno.
eres mi eco¡
reverberas lo que te doy al universo.

Llega la hora de las estrellas,
seguimos componiendo.
Tu abres, yo entro..
El compás girará y girará en cualquier momento.
Estamos afinados como un solo instrumento.
Y ambos nos repetimos, aunque ya lo sabemos:
¡no solo es sexo!

Las campanas desafinan,
la lluvia se hace antojadiza.
En momentos parece que morimos..
Melodía acabada, suspiros,
en los que abrazados nos quedamos
 adormilados,empapados,satisfechos ...





viernes, 19 de junio de 2015

LA PRIMERA NOVELA QUE PUBLIQUÉ, "DIARIO DE UNA IMPOSTURA", AHORA DISPONIBLE EN AMAZON EN VERSIÓN KINDLE



A la edad de veinte años, Miguel ingresa en un convento en un intento casi inconsciente de huir del mundo y sublimar una orientación sexual que es incapaz de aceptar. Renunciando a todo lo conocido, su pasado, sus amigos y su familia se incorpora en una comunidad que espera le proporcione la paz. Lo que no consigue es renunciar a si mismo. 

La soledad, el profundo sentimiento de culpabilidad y vergüenza, las continuas luchas entre la dicotomía de sus creencias religiosas y su homosexualidad le llevan desde el principio a escribir un diario, en el que poco a poco va vertiendo todo lo que lleva dentro y que ha estado reprimido durante años. Descubrirá que aquello de lo que esperaba escapar, se encuentra también entre aquellas paredes. A través de farsas, imposturas e hipocresías se impone la realidad de que la homosexualidad es algo habitual entre sus compañeros de comunidad hasta límites insospechados. 

El desmoronamiento de sus creencias religiosas básicas, la contemplación de una realidad incuestionable, el surgimiento de un amor no buscado y las eternas preguntas con nuevas respuestas le conducen a la rebelión, hacia una evolución moral y personal inesperadas tras una larga crisis de identidad: se abre ante él un mundo distinto, en el cual la autoaceptación es simplemente el primer paso... hacia la libertad. 

Este libro fue publicado anteriormente en formato físico bajo el seudónimo de Miguel Martín (de ahí el nombre del protagonista), debido al tabú que suponía relacionar en una misma obra homosexualidad e iglesia. Hoy sale a la luz por primera vez en formato electrónico bajo su verdadero nombre, David Mario Villa Martínez.


lunes, 25 de agosto de 2014

DE VISITA. POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ



DE VISITA

Los primeros amigos, las primeras experiencias, los primeros amores que nacen dejan surcos durante toda la  vida


DE VISITA


¡Ah! ¿Os llega a extrañar que aún venga a veros? Ya sé que hay mucha gente que está mejor que vosotros; yo sólo diría que generalmente me ofrecen una silla para sentarme, y no esta piedra tan fría y dura que se clava en las nalgas.

Estaréis de acuerdo conmigo en que como siempre, sigo teniendo relación con gran cantidad de gente, y si así lo deseara, no faltaría un hogar en el que pasar la tarde, calentito compartiendo sábanas con algún chico musculoso o alguna sensual mujer. También podría dar tranquilos paseos, entre setos y árboles antes de acercar mis labios al objeto de mi deseo. Un inciso, no os podéis imaginar qué mal día hace hoy; nubes oscuras, viento y frío con posibilidad de nieve.

     Pero, ¿por qué voy a decir lo contrario o negarlo? Soy incapaz de evitar recordaros de una manera muy especial, mis amigos de la infancia. ¿O era de la adolescencia? Ya son tantas las cosas que el olvido me arrebata, que cuando hablo o pienso, me siento más inseguro de lo que desearía. Todo parece que se escabulle y oculta…A pesar de ello, entre vosotros, me siento en la plenitud de la vida, en mis mejores momentos, como si de nuevo todos tuviéramos treinta años.

¿Qué os estaba contando? ¡Ah, sí! Fuisteis mis primeros amigos y lo primero no se suele olvidar nunca: la primera pandilla, la primera excursión, el primer viaje, la primera vez que contemplas el mar, el primer beso, el primer amor ¡El primer amor! ¡Cómo si pudieran existir más! Porque el primer amor se busca en el segundo para mejorar el primero, y en el tercero, para mejorar el segundo, que mejora el primero…Siempre el primer amor, la primera vez que yaces con alguien descubriendo un universo nuevo. En mi caso varios universos al ser bisexual.

¡Queridos míos! Pienso que nosotros fuimos el ejemplo más claro y contundente de cómo el pasado puede unir.  ¿Qué teníamos en común para estar juntos, aunque solo fuera de vez en cuando? No, no hace falta que cada uno busque un motivo en su interior, ya respondo yo: más bien poco. Con el tiempo comprendimos, no sin ciertos esfuerzos en un inicio, que nuestra diversidad sexual nos enriquecía y unía en lugar de separarnos.  Era una época en la que el concepto de LGTB+H no estaba de moda; ni siquiera se había inventado. Sin ponerle siglas conseguimos aceptar nuestra diversidad.

    Sin embargo teníamos tantas cosas para recordar; eso que ahora mis nietos, si los hubiera tenido, denominarían con acierto “las batallitas del abuelo”. Rememorábamos nuestros viajes, los amigos y amores perdidos, las fiestas, aquellas Cabalgatas de Navidad… ¡Tantas y tantas cosas! Éramos los mejores magos transformando lo rancio en actual, lo maduro en infantil, lo perecedero en inmortal. ¡De joven siempre se siente uno inmortal!

Bajo el manto de los recuerdos, nuestras preocupaciones y diferencias se camuflaban y se diluían en sencillos comentarios que a la vez nos entretenían. ¿Eh? Estaba seguro de que tendríamos que hablar de eso también. Sí, soy consciente de que era poco constante, me olvidaba de vosotros y teníais que estar pendientes de mí. Cada uno tiene su forma de ser y yo me encontraba en la plenitud de niveles de testosterona...

Pero daros cuenta de la ironía de la vida; planteado desde el punto de vista de cipreses y cruces, he sido yo el que ha dado las mejores pruebas de perseverancia, el que se mantiene con vosotros hasta el final… ¿Qué digo?... ¡Hasta más allá del final.! Al fin y al cabo, de una manera o de otra yací en algún momento con unos y con otras; incluso robé algún beso imprudente a quien no debía dejando en mi una marca indeleble o un bofetón.

¡Vaya! Ya me están llamando. Lo van a cerrar. El tiempo pasa volando recordando los viejos tiempos.

Sí, procuraré venir antes la próxima ocasión. De acuerdo. No sé, no sé cuándo será. ¡es posible que la visita próxima sea   definitiva! Mis ochenta y siete años pasan factura.

Bueno, sea como fuere, hasta entonces:

¡Ya voy, ya voy! Si no estuvieran tan juntas estas lápidas se caminaría mejor. No piensan que estorban para caminar torpemente con las muletas. A veces creo que buscan inquilinos de manera indirecta.

Preguntaré al joven y guapo guardés si me puede acercar al pueblo en su coche. Este cementerio queda tan lejos...

lunes, 23 de junio de 2014

EL PRIMER DÍA. POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ





En demasiadas ocasiones supeditamos nuestra vida, deseos y sueños por los demás. Tomamos decisiones que consideramos inamovibles. Pero nuestro destino, en gran parte, lo podemos crear.

    EL PRIMER DÍA


Sentado en el borde de la cama, aún desnudo, Luis dirigió sus ojos hacia el foco de luz que, compuesto por filas horizontales de claridad discontinua en forma de estor veneciano, anunciaba el comienzo del día presente al otro lado de la ventana.

Tras calzarse las zapatillas se incorporó lenta, cansadamente, como si sus espaldas cargaran un peso mayor del habitual y se dirigió a la cocina: un café recién hecho le ayudaría a afrontar de mejor manera los acontecimientos venideros que a fuerza de repetirlos durante la pasada noche de desvelo, habían perdido gran parte de sentido, convirtiéndose en el espejismo de un sueño, la ilusión de una quimera, el delirio de una pesadilla. Demasiadas emociones…

Se sometió a una ducha dilatada que despejó su mente, al tiempo que su nuca, espalda y glúteos enrojecían bajo el chorro ardiente de agua. El vapor se fue espesando y sus ojos, perdida la vista en la blancura húmeda que lo ocultaba todo, enfocaron una vez más el pasado con esa mirada interior que en fotogramas caprichosos sin orden suele mostrarnos la película de nuestras vidas. 

Luis había dedicado toda su existencia a su familia; sus padres, dos hermanos y una tía soltera constituían una pequeña estirpe que descansaba en sus espaldas, de la que sin saber bien como no porqué se había responsabilizado. Las circunstancias, halladas o buscadas, natural o artificialmente provocadas –que de todo hubo- le forzaron en convertirse en la columna que sustentaba su hogar, le nutrieron de responsabilidades y le vetaron durante años la entrada al reino de la autocomplacencia y satisfacción de sus propias inquietudes y sueños. Cierto que hacia su vida, pero no la vida que realmente sabía que podía vivir. Y tenía la oportunidad… 

Salió de la ducha secándose con fuerza para espabilar su circulación y se dispuso a vestirse. En una silla, colocadas esmeradamente, se hallaban dispuestas todas las prendas, en orden inverso al que ocuparían sobre su cuerpo. Tras la colorida ropa interior, se embutió la camisa y mientras se peleaba con los botones, intentó acordarse del momento que marcó el principio de la resignación, de la aceptación de un destino que podía haber sido modificado; el momento en el que había arrinconado recelos, dudas, intuiciones y todo un compendio de aspiraciones que se fueron difuminando perdiendo su valor e interés. No encontró un momento concreto, sino una sucesión de acontecimientos ante los cuales podía haber sido más asertivo, actuado de manera distinta. Había postergado demasiadas cosas. 

Tiró de sus pantalones hacia arriba en un intento de que el cinturón, al quedar por encima de su incipiente estomago, le apretara lo menos posible; todo un símbolo que eliminaba las ataduras impuestas, las cargas emocionales y las obligaciones que habían anulado su voluntad durante tantos años. 

"No nos podemos quedar solos, tus hermanos necesitan aun de tu ayuda, ¿dónde vas a estar tú mejor que aquí?, tu familia es tu obligación, la sangre es lo primero". 

Las frases, como cantos de sirena engañosos, resonaron en su cabeza, reflejándose también en la imagen que el espejo le devolvía. Puesta ya la chaqueta se contempló satisfecho. 

Conteniendo la respiración, intentó absorber el fruto del buen comer y la falta de ejercicio regular y se peinó con la mano con un poco de gomina. A pesar de las dudas que pretendieron sembrar en él, inútiles intentos de tapar las grietas que presagiaban desastres imaginarios, estaba seguro que el placer que experimentaba con solo evocarle y el dolor que le producía su ausencia, únicamente podían ser fruto de aquello que se mezcla con el afecto, comprensión y pasión convertidos en amor y que una vez nacido es imposible parar. 

Absorto como se encontraba, se sobresaltó al escuchar tres pitidos. El coche ya le esperaba fuera. 

Se calzó los relucientes zapatos y se pasó la corbata por la cabeza, ajustándola en torno al cuello, al tiempo que contemplaba las puertas atrancadas del resto de las habitaciones. 

Antes de abrir la puerta del portal, oyó una nueva señal, otro sonido de libertad y esperanza. Ya en la calle, no pudo evitar sin embargo, mirar hacia arriba, hacia las ventanas cerradas tras las cuales su familia, sin estar ajena a lo que sucedía, permanecía como si nada pasara. Silencio, chantaje emocional…

Levantó la mano para decir adiós a todos y a nadie y, consciente de que no podría olvidar del todo su pasado, salió afuera, sintiendo como la ultima cadena se desprendía se su piel. 

Montó en el coche, adornado con tiras y flores de seda blancas. Erguido, deseando encontrarse con su amado y futuro cónyuge, sin volver la cabeza atrás inició el primer día de su vida. ¡El día de su boda con Daniel!

lunes, 10 de marzo de 2014

RELEVANTE. POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ


RELEVANTE





Relevante es cuando te das cuenta que te mira,
que de lejos ausente te admira;
cuando percibes que en su pecho agitado
alberga la tentación de cogerte la mano.

Urgente es cuando se endereza.
cuando saca pecho,
cuando su postura se despereza.

Evidente es cuando agacha la cabeza
cuando para si percibe la certeza.
Sus piernas tiemblan aun sentado
en un afán de controlar en sus ingles lo postergado.

Reticente contempla sus manos
consciente al impulso de tocarte.
Lo que desea es acariciarte
sentir llenas las palmas de sus manos.

Importante es cuando sus ojos brillan
en pupilas dilatadas.
Le gusta lo que ven sus ojos
y lo que le gusta eres tu.


viernes, 1 de noviembre de 2013

YA HA SALIDO EL NÚMERO CINCO DE LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"




YA HA SALIDO EL NÚMERO CINCO DE LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"

Como regalo de Halloween os presentamos este número con contenidos que espero que sean de vuestro agrado.Ya podeis descargaros el nº5 de Gay+Art (revista de literatura y arte grafico gay)

Un grupo multidisciplinar de artistas os ofrecemos la revista digital gratuita GAY +ART en el enlace.


Podéis descraros tambien los numeros anterioresSi os gusta, por favor, compartid el enlace.

martes, 9 de julio de 2013

LECTURA DEL RELATO EN EL EVENTO "MALDITO CALOR" EN EL ESPACIO NIRAM: LICENCIATURA DE VERANO



LICENCIATURA DE VERANO


(Gracias a Daniel García -compañero de Circulo Mundibook- por ponervoz y sentimiento a este relato en el Espacio Niram al no poder yo asistir)

El calor, el maldito calor no impide que "los chicos de alquiler"se ganen su sustento.


LECTURA DEL RELATO EN EL EVENTO "MALDITO CALOR" EN EL ESPACIO NIRAM: LICENCIATURA DE VERANO

Aun siendo las cuatro de la madrugada el bochorno de estas noches de Junio es insoportable. El “portero” -un hombre maduro de rostro afable a la vez que respetuoso- viste un uniforme azul y rojo. Inclinando levemente la cabeza como señal de cortesía nos da la bienvenida al Hotel. Mi acompañante corresponde; yo soy incapaz de articular palabra.

Traspasamos la balaustrada de hierro forjado -de al menos tres metros de altura- y pisamos la larga alfombra roja como si fuéramos embajadores en visita oficial. Admiro el techo, embobado, contemplando las inmensas lámparas de cristal iridiscente. Antes de atravesar la inmensa puerta giratoria, flanqueada por columnas dóricas, me fijo en los cuidados maceteros cuajados de flores naturales.

-Gabriel, ¿sabes que el precio no varía? –insisto agarrándole suavemente del brazo.

-De vez en cuando hay que hacer alguna locura. Nunca he venido aquí, y me apetece conocer el hotel. En cuanto al dinero... No soy millonario, pero dame este gusto -insiste meloso-. Hace mucho que quería dormir en una de sus habitaciones, y esta noche quiero hacerlo... contigo.

Con algo de malignidad disfruto de la incomodidad que siento ante la idea de que page por mi y por estar conmigo tal cantidad de dinero. De haberme llevado a otro lugar, incluso a su casa, posiblemente hubiera aceptado de mejor gana, pero la presumiblemente escandalosa minuta me desasosiega un poco. Simplemente me abro a esta experiencia, como he tenido que hacer en los últimos meses desde que no me quedó más salida…   Debe de estar forrado de dinero de todas las maneras. Este capricho no lo puede pagar cualquiera.

Me indica que espere mientras  él  se acerca a recepción. Me siento en un vistoso tresillo de color blanco impoluto con adornos dorados, admirando su comodidad. Con el rabillo de ojo él ve como paso la mano por la tapicería impulsado por una irresistible curiosidad al tacto: es suave y agradable. Ahora lo hago de una forma insinuante, llena de intención para excitarle. El recibidor no es muy amplio. Esta adornado con columnas nuevas, de mármol resplandeciente, barrocos espejos, cuadros clásicos y relojes antiguos. Intuyo que se ha prescindido del gran vestíbulo original, tal vez para evitar curiosos y corrillos, habilitándose salones adyacentes, tal y como puedo divisar desde donde me encuentro. En su casi un siglo de historia, reyes y príncipes, aristócratas, la dorada bohemia intelectual de la generación del noventa y ocho y del veintisiete, creadores de moda y de fortunas y celebridades internacionales han creado, alimentado y mantenido su peculiar estilo.

Jean Claude Van Erik, el tercer hijo de una familia de burgueses belgas, había abandonado pronto las verdes praderas y las majadas de vacas por el brillo de Madrid. Ambicioso, dotado de una notable intuición y orfebre de las relaciones humanas, decidió hacer de la hospitalidad un arte. Antes de los treinta años había conseguido comprar uno de los mejores hoteles de la capital, El Dorado, destruido desgraciadamente durante la guerra civil. En aquellos tiempos ya era el director del Mónaco. Años antes había conseguido contratar a Mariano Rivera, el más célebre chef de su tiempo. Con él formó pareja, tanto comercial como íntima. Además de cama, compartían las mismas ideas: orden y limpieza en las cocinas, cuidada presentación de los platos, calidad y frescura de los manjares hasta la mesa. Con respecto a los clientes consideraron vital anticiparse a sus deseos y satisfacer las más difíciles exigencias. El hotel debía ser perfecto, no solamente bello sino también higiénico, eficiente, íntimo y discreto. Tras la muerte del afamado cocinero -fusilado en la posguerra por “ser rojo y maricón”- Jean Claude se sumió en una profunda depresión de la que no logró salir, teniendo que abandonar la dirección del hotel. A pesar de ello, sus socios han conseguido conservar tanto los ideales de servicio como su fama.

¿Cómo iba a pensar que mi carrera de arquitecto con honores tendría estas peculiaridades? Cosas de la vida.  Ahora ya no se nota la climatización y comienzo a transpirar  de nuevo.

Cuándo Gabriel dirige la vista hacía mí, vislumbro la mirada fija que me dirige el recepcionista. Me siento avergonzado al pensar que me crean puto, un gigoló. En realidad es así; lo llamen como o llamen soy un cuerpo en venta, un chapero, un chico de compañía, un scort a la fuerza aún no muy acostumbrado a su nuevo oficio. No asimilo encontrarme en un lugar donde se codean princesas, banqueros, representantes de diversos gobiernos y grandes fortunas en general. ¡Y yo con pantalones vaqueros ajustados  “marcando tendencia” y una camiseta sudada –eso sí, de marca-!

Regresa. Tras mio permanece la mirada del recepcionista. Tampoco me importaría hacerle un favor. Un botones entrado en años de mirada afable que dice “ya-lo-he-visto-todo”  lleva las llaves de la habitación.

-Ya está –dice Gabriel con satisfacción.

-Tengo la sensación de que el recepcionista me ha mirado de una manera –digo sin pensar-... no demasiado amistosa. Vuelvo la cabeza y descaradamente le lanzo un guiño. Colorado, simula revisar el libro de admisión. ¿Acabo de reaccionar como en la película  “Pretty Woman? ¡No doy crédito¡ El calor está haciendo estragos en mi. Solo me falta mascar chicle.

Mi cliente me tranquiliza diciendo que aquí deber haber un credo básico: Ver todo sin mirar, oír sin escuchar, ser atento sin mostrarse servil, prever sin parecer presuntuoso. El botones responde asintiendo con la cabeza -con estoicismo- que así es.


La habitación se encuentra en el tercer piso. Esta totalmente alfombrada, con chimenea -más decorativa que funcional- y amueblada al estilo Luis XIV. El inmenso lecho de baldaquino ostenta un hermoso cubrecamas de chintz en tonos pastel, exquisitamente combinados. La cómoda, el tocador, el tapiz y los cuadros me recuerdan al Palacio de Versalles. Ambos nos sentimos como insaciables esponjas incapaces de absorber el maridaje de lujo, arte y belleza que despide el cuarto. Y como esponja me lanzo a precioso minibar con el propósito de reponer fluidos pasados y aminorar los futuros.

-Tengo que reconocer –me dice Gabriel, dejándose caer en el mullido colchón-  que es la más barata. De todas formas es muy bonita, ¿no? -pregunta mirando alrededor, como si buscara mi aprobación.

No replico; no sé qué decir ante este tipo de clientes. Como niños, agarrados de la mano, admiramos las rutilantes lámparas, dorados y cortinajes dobles adornados de pasamanerías. Al pasar al cuarto de baño nos encontramos con un escenario a semejanza de una pequeña terma pompeyana, con una sauna, jacuzzi y mobiliario de mármol blanco a la usanza de la época. En las paredes hay pequeños estucos imitando la época flavia, con amorcitos, trofeos y bacantes. Sin cruzar palabra nos desnudamos mutuamente arrojando la ropa al suelo. Nos sumergimos en una cálida y burbujeante fluidez. Sigo teniendo calor, pero al menos estoy aseado para comenzar de verdad mi trabajo… mi nuevo trabajo… hasta conseguir la licenciatura.



jueves, 21 de febrero de 2013

Reflexiones: Parejas abiertas.




Reflexiones: Parejas abiertas.

De seguro ya has escuchado el término en inglés “Open Relationships”…o sea, relaciones abiertas. Si no conoces este término, pues es muy sencillo, son relaciones donde ambas partes deciden abrir la relación -por lo regular sólo la parte sexual- a otras personas o parejas. Sencillamente se permiten tener sexo con terceros manteniendo aún su relación amorosa y compromiso de pareja.

En mis años de experiencia en el mundo gay, en cierto modo, he observado y estudiado este tipo de relaciones. Sé que para la mayoría de las personas esto es algo inverosímil, sin embargo mediante la observación y cuestionamiento a estas parejas he  podido entender sus motivos y las extensas variaciones dentro de este tipo de relaciones. He observado que a grandes rasgos, todas las relaciones se pueden dividir en tres grupos: Los Monógamos, los que llevan Relaciones Abiertas y los que prefieren Relaciones de Consentimiento. Digo a grandes rasgos pues igual que en nuestro arco iris de sexualidad, la variedad y tipos de relaciones va mucho más allá del blanco y del negro; existen de formas tan variadas como parejas hay en el mundo.

“Las relaciones monógamas” son las más comunes y convencionales, son las parejas que sólo tienen sexo entre ellos, por lo regular son sólo dos personas, aunque existen relaciones monógamas entre tres o más. “Las relaciones abiertas”, son las que se permiten sexo con terceros fuera de la relación principal en cualquier momento, ya sea juntos o separados, por lo regular sin reglas de juego. “Y las relaciones de consentimiento”  son aquellas donde se permite el sexo fuera de la relación o en conjunto con la pareja pero de acuerdo a ciertas reglas o normas establecidas por ambos dentro de la relación.

Dentro de la comunidad gay, la variedad entre estos tres grupos es enorme. Lo importante al final no es lo que yo diga o digan los demás, sino lo que funcione y haga feliz a cada pareja. Por lo regular los gustos de cada persona cambian según pasa el tiempo y tiene más experiencia en el mundo de las relaciones. Hay parejas que han comenzado siendo monógamos, han llegado al extremo de ser totalmente abiertos y luego han llegado a algún tipo de relación consensual y viceversa. No hay fórmulas precisas de cómo se llega de un lugar a otro. Lo importante es que ambos en la pareja estén de acuerdo y lo disfruten  por igual. En ocasiones suele proponerlo una de las partes y, la otra, con más o menos convencimiento, suele acceder para no perder a su compañero. Esta situación, a corto o medio plazo, si no está bien canalizada, puede crear no pocos conflictos emocionales e inseguridades. Dependiendo de la pareja, esta puede llegar a abocarse a la ruptura.

Como dato curioso meramente me baso en mis charlas con mis amigos personales y amigos del facebook. Las relaciones que menos han funcionado y que más problemas han traído a una pareja son las enteramente abiertas, ya que al no haber reglas de juego y todo estar permitido, la energía de la relación se ha diluido tanto que el compromiso inicial de pareja se ha perdido con el tiempo. En otras ocasiones el sexo con terceros se ha vuelto el foco de la relación, perdiéndose así en muchos casos el amor íntegro de pareja. Los celos o llegar a cuestionarse que lugar ocupa una de las partes en la vida del otro suele ser usual  en un momento determinado. No niego haber conocido parejas con relaciones totalmente abiertas a las que si les ha funcionado, aunque todos me han comentado la cantidad de problemas que han enfrentado para hacerla coherente, plena y equilibrada.

Nunca se puede decir "de este agua no beberé" o "este cura no es mi padre" pero, hoy por hoy, reconozco que yo no me siento capaz o preparado para este tipo de opción, tan personal y respetable como cualquier otra, siempre y cuando sea en bien de la paz, equilibrio y crecimiento personal de la relación.

jueves, 7 de febrero de 2013

Reflexiones: ¡La edad!



Reflexiones: ¡La edad!


Reflexiones: ¡La edad!

Nuestra vida siempre será regida por periodos de tiempo, por números que van aumentando cada doce meses en nuestra particular existencia. ¡Y claro! Los primeros 6, 12, 15 o hasta 17, son "súper" y presumibles; pero casi de manera “maléfica, terrorífica, y casi apresurada”, cuando llegamos a la mayoría de edad y de ahí para adelante, comenzamos con una “angustia particular”, silenciosa y agobiante. Los 30 años son la línea divisoria que atormenta a la mayoría, aunque claro, existen algunos pocos a los que no les importa cumplir años y de manera madura disfrutan de cada etapa de su vida. Cada lustro o decenio se pueden convertir en losas personales y de comienzos de "invisibilidad" en el ambiente.



La juventud, se ha definido incluso por Las Naciones Unidas como la edad que va de 15 a 25 años. Sin embargo dicha definición puramente cronológica se ha mostrado insuficiente. La juventud es un proceso relacionado con el período de educación en la vida de las personas y su ingreso al mundo del trabajo; y esto suena bien, ¿pero en la realidad que sucede? ¿a quién le importa la experiencia del otro, si no se ve atractivo físicamente? (según los cánones establecidos por cada uno, en su muy peculiar concepto de belleza), ¿será acaso que los gays padecemos el síndrome de “Peter Pan”? ¿Oscar Wilde, escribiría su novela “el Retrato de Dorian Gray”, basándose en el miedo de los gays a envejecer?, ¿porqué el ser humano en general y más aún los gays, tememos hacernos viejos?, ¿será acaso una cuestión mediática y mercadológica la que impera en esta idea o será cierto que queremos ser eternamente jóvenes?


Por desgracia debo decir que la mayoría, sí queremos anclarnos en una edad o periodo de nuestra vida, tratamos de hacer todo lo humanamente posible para vernos siempre jóvenes, recurrimos a las cremas faciales, al ejercicio, vestimenta juvenil y hasta la cirugía estética, con el único fin de dar una imagen competitiva. Todo ello, simplemente porque ha sido una carga globalizada en la que se nos instruye de manera subliminal a que debemos vernos espectaculares y siempre lo más jóvenes y atractivos posibles. Esto me deja pensando que si los antiguos griegos vivieran en nuestra actualidad se volverían a morir, pues solo basta con investigar sobre el “Batallón Sagrado de Tebas”, o los grandes héroes de ésas regiones antiguas como Meleagro, Aquiles, Aristómenes, Cimón o Epaminondas -sólo por mencionar algunos de ellos- para darnos cuenta como vivían realmente las relaciones homosexuales. Sé lo que seguramente estarás pensando: eso era en la antigüedad; hoy es hoy, y yo te responderé diciéndote: lo entiendo, pero también entiendo que tampoco todos somos griegos y mucho menos “Adonis”.

Entonces ¿porqué no asumir el paso del tiempo en nuestro ser? Con esto no te estoy diciendo que dejes de hacer ejercicio o te descuides, simplemente estoy diciéndote que dejes de crear una atmósfera falsa de tu persona y te sientas orgulloso de la edad que ostentas, y vivas acorde con la misma. Si tienes 18, 25, 40 o 70 años, debes disfrutar intensamente el momento que estás viviendo, ya que a los veinte años tienes toda una vida por delante, mucho por aprender, muchos caminos por recorrer, muchas más personas por conocer y muchas experiencias por vivir. Si tienes cuarenta  aún te quedan años por experimentar, relaciones por vivir, experiencia adquirida por aplicar, andanzas y anécdotas por recordar; tienes la madurez que te otorgó la oportunidad de llegar a ésta edad y la fortuna de haber disfrutado todas las edades anteriores. A los setenta, ¿porqué no? tienes la oportunidad de seguir amando, tienes mucho por enseñar, vivencias y conocimientos por transmitir, pero sobre todo, tienes un bagaje exquisito de discernimientos y de experiencias para disfrutar lo que te quede de vida, pero con la tranquilidad de que recorriste un sendero que te permitió llegar a donde estás con todo lo que la vida hasta aquí te dio.


La edad solamente es una etapa momentánea, pero nunca definitiva del ser humano; por ello, éste factor tampoco debemos utilizarlo como elemento discriminatorio, ya que aunque seamos muy jóvenes y hoy nos veamos con una piel lozana, un cuerpo bello y unos rasgos perfectamente definidos, algún día llegaremos a la edad de la persona mayor que hoy vemos por debajo del hombro. Debemos aprender a respetar a las personas mayores que nosotros que algún día se vieron igual o incluso mucho mejor que nosotros. No debemos olvidar un dicho: “como te ves me vi, y como me ves te verás”. A veces nuestra inexperiencia, inmadurez, y falso engreimiento nos hacen pensar erróneamente  que nunca llegaremos a esa edad en la que no seremos nunca más jóvenes. Lo mejor es disfrutar todas y cada una de nuestras etapas de vida intensamente y aceptar de manera madura el día a día, el paso de los años.

No obstante, si es importante aclarar que para tener una vida longeva y con buena salud es importante que desde muy jóvenes  cuidemos nuestra alimentación, tengamos una rutina continua de ejercicio, durmamos las horas necesarias para que nuestro organismo se logre reponer  y podamos vernos sino más jóvenes, si con una figura y un rostro cuidados; al menos una "luz" en la mirada.

En fin, espero que la próxima vez que te veas en el espejo, disfrutes de ese reflejo y te sientas bien contigo mismo siendo quien eres, disfrutando de lo que la edad que tienes te permite tener. Cuando veas a algún gay de edad superior a la tuya no lo discrimines y brindale una sonrisa, porque quizá se pueda obtener una buena amistad de la que podrás aprender mucho de la vida. Tal vez, incluso... algo que no esperabas sentir por él. Y la próxima vez que te pregunten: ¿miedo a la edad?

Responde ¡¡¡ Jamás !!! 
Todo depende de la actitud.

miércoles, 30 de enero de 2013

LOS MIEDOS DE LOS GAYS



LOS MIEDOS DE LOS GAYS



La soledad, la interminable búsqueda del hombre “ideal”; mentiras e infidelidades disfrazadas de dulzura; desconfianza e historias de múltiples encuentros y hasta desencuentros. Sentimentalmente ¿a qué le temen los gays?

LOS MIEDOS DE LOS GAYS

Cuánto miedo puede haber después de tantos golpes en el alma, de estar en segundo plano por tanto tiempo, de estar con las personas equivocadas, de ser vistos sólo como cuerpos efímeros o compañías simples.

¿Cuánto miedo podemos sentir y qué podemos hacer con él?. ¿Qué hacemos ante una mirada que te estremece el alma y te da miedo la desconfianza propia y la del otro? ¿Que prevalece:la jugosa manzana o la imprevisible serpiente? ¿Cual es la que realmente me ofreces?

Tengo miedo porque muchas veces me han visto el cuerpo y no me han explorado el alma, mi forma de pensar fue pasada por alto en tantas ocasiones que me redujeron a una absurda pregunta: ¿qué eres: activo, pasivo o versátil? Historias de placer y algunas de dolor que, aunque se neutralicen los recuerdos, asustan demasiado en algunos momentos por tanta incertidumbre.

Hombres que juran una fidelidad inexistente, un amor intenso y maduro que se acaba con el primer cuerpo que se ofrece o se antoja. Una vez sólo fui el amante que debía esconderse, abrazarse en lugares lejanos, cerrados y escuchar palabras a susurros que sólo eran mentiras. Alguna otra vez me celaron tanto que terminé enfermo de duda y de desconfianza, otras se enamoraron de mi y yo no pude por más que intenté.

Fui compañía de soledades, levanté miradas de deseo, besé sin amor, me sentí vacío; desperté con alguien, sólo se levantó y se fue. Estuvieron conmigo y fui el trofeo que se mostraba pero con el jamás se podía comprometer por miedo a perderse, estuve con quien no supo definir su sexualidad y mucho menos lo que tenía conmigo y fui violentado con silencio.

Palabras y palabras he escuchado, he construido castillos que terminan derrumbados, futuros que jamás se cumplen, lágrimas contenidas y a veces tiradas a mares, sentimientos que nacieron para morir rápidamente.

Pasé por momentos en los que dudé del amor, me marchité en vida, dejé de soñar en encontrar ese hombre que despertara conmigo cada mañana, que viajara conmigo, que me hiciera soñar, que no temiera abrazarme, ni decirme jamás lo que siente, que sea equitativo, que crea en mi, que me diga te amo y mi interior se estremezca y hasta hoy he pensado que mi forma de amar y sentir no es para este momento, que lo que espero no existe… lloré tanto que me sequé y hasta dejé de hacerlo.

Quise cambiar tantas veces, arrancarme el corazón para dejar de sentir; quise ser frío, quise no volverme a ilusionar y de repente llegas con tus llamadas que transmiten una voz segura y firme, una mirada tierna con ciertas murallas, y sueños que me aterran porque inevitablemente sé que podría visualizarlos contigo y que no sé si se lleguen a construir.

Temo, temo tanto a tu desconfianza, a tus historias de desencuentros, como a tus papeles de segunda, a tus vidas entrelazadas. Sólo te pido que no mientas… porque no me voy a detener, ya no soy víctima de la vida.

Tu eres víctima de la vida? 

viernes, 25 de enero de 2013

Reflexiones: Enamorarse de un Bisexual




Todos tenemos un prototipo de pareja definido por nuestros propios deseos y placeres, de nuestra condición social y de nuestros intereses. Este prototipo lo podemos flexibilizar dependiendo del momento de nuestra vida, de nuestras necesidades afectivas o de nuestro crecimiento personal.


Pero, ¿qué pasaría si nuestro flexible prototipo de pareja lo fuera tanto que sobrepasara las barreras del género y del sexo? ¿Estarías abierto a tener una relación con alguien sólo por lo valioso que pueda ser como persona? Si te atrajera sólo la particularidad de la gente sin importar su sexo... ¿Significa que eres un promiscuo o depravado? ¿Sería libertad o libertinaje? ¿Capricho o necesidad?

Este tipo de mitos son algunos de los cuales la gente “bi” tiene que enfrentar todos los días cuando se relaciona con una pareja distinta, insensibilizada.

¿Has conocido a alguien bisexual, increíblemente sexy, simpático (o simpática) inteligente, de quien podrías enamorarte, pero no te lo permites porque te da miedo?

Nos da miedo que nos ponga los cuernos con alguien del sexo contrario, por pensar que no podremos competir; que nos infecte de VIH/Sida, por que “son unos promiscuos”; que no le satisfagamos sexualmente, por que siempre le “hará falta el otro lado”; que termine su proceso de “definición sexual”, y que no opte por lo que nosotros le podemos ofrecer…

Todos esos mitos (y miedos) están fundados en nuestra desinformación, en nuestra tradicional concepción de la sexualidad basada en un sistema binario: sólo hay hombres y mujeres; blanco y negro; heteros y homos; bueno y malo.

La bisexualidad es la orientación sexual que más violencia sufre, ya que es doblemente invisibilizada y agredida.

Mucha gente piensa que no existe, que sólo es una manera de asumir una homosexualidad más Light, como saliendo del armario a medias; que es un proceso transitorio en el que estás creando tu identidad sexual, y necesitas tener experiencias sexuales con ambos sexos para después poder “deliberar y elegir” cuál es tu “favorito”.

Las personas bisexuales sufren el estigma de ambos sectores de la población: el lésbico-gay y el heterosexual.

Si nos consideramos partidarios de la Diversidad Sexual y de ejercer vidas sexuales con libertad, debemos entender que “la Sexualidad” es amplia, llena de matices, que pasa por todos colores del arco iris y dentro de cada color hay muchos tonos; que no podemos encajonarla, que puede llegar a ser compleja, y que toda, en el punto que sea que nos ubiquemos, se merece recibir el mismo respeto.

La bisexualidad es la tercera orientación sexual que nos muestra esta necesidad poli-cromática. Si ubicamos a las orientaciones sexuales en una paleta de colores.

Tendremos que acomodar a la heterosexualidad a la derecha, a la homosexualidad a la izquierda y a la bisexualidad en medio, abarcando un gran espacio con muchas tonalidades.

Con esto no me refiero a que la gente bisexual sea indefinida, sino lo contrario, la bisexualidad es una identidad sexual. Se conocen, se asumen y tiene perfectamente claro que se sienten atraídos por ambos sexos. El decir “ambos sexos”, no significa que les gusten las orgías, o necesariamente ir por la vida agarrados de una mano a un hombre y con la otra a una mujer.

Así como la gente con otras orientaciones, la mayoría de la gente bisexual tiene relaciones monógamas, es decir, que sólo se enamora y tiene sexo con una sola persona. A diferencia de las otras orientaciones, deciden quién será su pareja por los sentimientos que le produce estar con alguien que les mueve emocional o sexualmente, sin importar lo que tiene entre las piernas.

Hay muchos tipos de bisexualidades. No necesariamente por ubicarlos en medio de la paleta deben estar justo en el centro.

En el sentido estricto, todas las personas que se sienten atraídas sexo-afectivamente hacia gente de ambos sexos es bisexual, pero así como existen quienes se sienten atraídos de la misma manera y al mismo nivel hacia ambos sexos, hay otras que no tienen distribuida su energía sexual en partes iguales:

Existen “bi” que sólo tienen prácticas sexuales y no relaciones amorosas con gente de su mismo sexo, sino que prefieren relacionarse afectivamente con el sexo opuesto. Otros pueden enamorarse de gente de su mismo sexo, pero nunca llegan a tener prácticas sexuales; y hay otros más que tiene fantasías homo-eróticas pero nunca se atreven a pasar al acto, y mucho menos a relacionarse afectivamente con alguien del mismo sexo.

Ya que todas las personas estamos permeadas por estos referentes negativos de la bisexualidad, muchos, aunque puedan tener relaciones eróticas, afectivas, o erótico-afectivas con gente de cualquier sexo, pueden no sentirse identificados con ella.

La bisexualidad puede ser un don, ya que permite interesarte —preponderantemente— en la parte más sublime de la gente: su esencia.

Sí un día te sientes atraído por algún, o alguna “bi”, sugiero que venzas tus miedos y que te des la oportunidad de conocerlo de la misma manera que él te irá conociendo a ti, olvidando los prejuicios absurdos y preconcepciones retrógradas.