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martes, 22 de octubre de 2013

PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos "Vuelta al Cole"


PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos "Vuelta al Cole"  




¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!   
Recopilación en PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de "Vuelta al Cole" del Círculo Literario Mundi Book.
  ¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!  


Aquí está, chicos: la recopilación de relatos de Vuelta al Cole.
Esperamos que os gusten. Autores:
Ana Bernal, Miguel Arcaz, Carlos Carlos , Cristina del Toro Tomás y David Villa

  En tiempos de crisis es lo que os ofrecemos con toda nuestra ilusión y cariño.


jueves, 3 de octubre de 2013

VÍDEO DE LA LECTURA PUBLICA DEL RELATO "¿ASIGNATURAS PENDIENTES?" EN EL ESPACIO NIRAM


VÍDEO DE LA LECTURA PUBLICA DEL RELATO "¿ASIGNATURAS PENDIENTES?" EN EL EVENTO "VUELTA AL COLE" DEL CIRCULO LITERARIO MUNDI BOOK EN EL ESPACIO NIRAM




El comienzo de curso suele estar repleto de expectación a la vez que miedo, de propósitos de enmienda que solemos olvidar.







domingo, 22 de septiembre de 2013

¿ASIGNATURAS PENDIENTES? POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ






El comienzo de curso suele estar repleto de expectación a la vez que miedo, de propósitos de enmienda que solemos olvidar


¿ASIGNATURAS PENDIENTES?


Este tiempo me ha servido para reflexionar, para ser consciente de mis “asignaturas pendientes” y de la causa de no haberme aplicado lo suficiente durante el curso pasado. Desde donde estoy, desde esta perspectiva, soy capaz de entender y sentir esa parte de mí que no fue lo suficientemente diligente, que no dedicó el tiempo y energía apropiados para interiorizar las lecciones; que se me dieron muchas oportunidades para enderezar mi camino pero permití  que la pereza, el miedo, las distracciones por cosas irrelevantes me invadieran. Tendemos a evadirnos de los compromisos y evitar aquello que de alguna manera requiere nuestro mejor esfuerzo.

No es que ignorara totalmente las señales de aviso; se me dieron muchas. Algunas venían de fuera, otras de mi mismo. El caso es que, a pesar de saber que las cosas no están todo lo bien que podían estar, no hice demasiado por pensarlas y sentirlas desde otros puntos de vista. Pero en este momento soy capaz de ser consciente de que de todo se aprende y que asumir la reprimenda de otros o auto castigarse es un derroche inútil de energía que no ayuda en nada, mas que a la inmovilidad y la culpa. Simplemente es mejor hacerse cargo, hacerse responsable. No puedo consentir recrearme y perder tiempo en lo que pude haber hecho ayer: el ayer ya no existe. Puedo esperar y desear que el mañana sea distinto; si, pero sin aferrarme a los objetivos, a mi propio deseo para alimentar un ego que me separa de los demás. Es el presente, el aquí y ahora lo que cuentan y donde me doy cuenta de lo que soy… que Soy…

Tengo la absoluta certeza de que también en esta ocasión muchos intentarán inculcarme conceptos y esquemas mentales a los que tendré que someterme al principio, nuevas reglas, nuevos dogmas. Al fin y al cabo es un lugar diferente en el que se me da la oportunidad de aprender y que en gran medida he elegido. Con trabajo y esfuerzo tendré las suficientes oportunidades como para cuestionarme todo y elegir yo mismo. De entre todo lo que me enseñen tendré que escoger con que me quedo y que descarto. Sin cuestionarse lo aprendido, sin tener la valentía de aplicarlo y obtener resultados concretos no se avanza, no se aprende, no se descubren nuevos horizontes.

Se que en esta ocasión me será más fácil recordar la teoría de algunas asignaturas, pues muchas de las situaciones, vivencias y lecciones me son familiares, ya las he vivido. Solo tengo que estar abierto a lo que venga y esmerarme en las prácticas. Es bastante probable que al principio sienta desconcierto, desconfianza, incluso miedo. Mientras me permita sentirlos, reconocerlos y gestionarlos todo estará bien. Debo ser lo suficientemente lucido como para no consentir que me inmovilicen. Ante tanto que aprender viviendo –o vivir aprendiendo- en otras ocasiones, en otros cursos, me he sentido o abrumado y disperso, o demasiado rígido en mis objetivos como para aceptar las nuevas experiencias que podía experimentar con mis compañeros, o que herramientas eran las más adecuadas para determinado fin, o incluso si tenía que “inventarlas”.

Este nuevo periodo de aprendizaje se me presenta fascinante, lleno de retos. Ahora estoy tranquilo, en paz, lo tengo todo planificado, pero llegada la hora es muy probable que me ponga nervioso y olvide.

Mi nuevo cuerpo físico acaba de ser fecundado en esta limitada realidad en la que el tiempo se mide. Mientras la mitosis se multiplica exponencialmente la parte de mi ser que se está encarnando va olvidando las causas por las cuales eligió a estos padres prestados, a sus futuros amigos, compañeros de trabajo o sentimentales y las enseñanzas que decidió vivir. En este nuevo envase carnal limitado a tan solo tres dimensiones, esa parte de mi alma va olvidando que es polvo de estrellas, que pertenece a un todo. Inicialmente se verá aislado y separado cuando tome conciencia de sí mismo; cuando se sienta identificado con su organismo, no recordará el motivo por el cual eligió un cuerpo más o menos agraciado según las estructuras mentales en las que se ve inmerso, su sexo y orientación sexual; ni porque escogió nacer en el entorno de una religión determinada o ausencia de ella, evolucionar en una sociedad en paz o en guerra, en pobreza o riqueza..

Empieza a olvidarme una vez más, tal como ha sucedido a lo largo de interminables encarnaciones. Flotando en el líquido amniótico se siente, en cierto modo, como en casa pues el cordón umbilical le nutre, le alimenta, le conecta a su madre como los chacras alineados conectados a la tierra. Cuando tenga conciencia de sí mismo y posteriormente Consciencia se conectará con su esencia, con su Yo, Conmigo… e intentare ayudarle a despertar para que conciba en Nosotros, en la Unidad; para que le resuenen en su vivencia en tres dimensiones las vibraciones de otras vidas pasadas y venideras en las que los conceptos de tiempo y espacio solo son unos mas de las muchos experimentados. No soy un cuerpo que tiene un alma que experimenta la divinidad si, así lo escoge; soy una parte de la divinidad, una parte de un alma que se experimenta a sí misma a través de un cuerpo en unas condiciones maravillosamente limitadas y llena de posibilidades.  Aunque sus inquietudes le susurren que hay algo más, que Soy más, tendrá libre albedrío como para hacerlas caso o no. Puede que sea un loco feliz o un cuerdo triste, que dude y me equivoque: mi ego tendrá mucho que ver con ello. Eso también es aprender y experimentarse a sí mismo. No he de juzgarme por ello, ni hacerlo con los demás. No hay equivocaciones, todo es aprendizaje; todo es como debe ser, aunque esa parte de mi o ajena no las entienda.

Ahora, esa porción de mí, al ser parida con toda la inocencia innata siente frío y tiembla; ante los primeros parpadeos se ve cegada por esta diferente calidad de la luz, y llora. Solo se calma un poco cuando es abrazada por su madre concertada. ¿Karma? ¿Dharma?... ¿Qué más da? Esta existencia es lo que cuenta, el aquí y ahora, el actuar y sentir lo más honestamente posible con uno mismo y por lo tanto con los demás.

Mirar a los ojos de un bebé es la oportunidad de asomarse al misterio de la creación. Todo es como debe ser, soy perfecto tal y como vosotros lo sois; lo que sucede es que lo hemos olvidado al identificarnos con nuestro ego. Independientemente de las circunstancias soy lo que pienso, lo que siento… al igual que vosotros. ¡Creo mi realidad¡

Ese fragmento de mi  comenzó así su nuevo primer día de clase en la escuela de la vida de la tierra, hasta encontraros a vosotros…, hermanos de dorada luz…, compañeros de clase a la vez que maestros.

Por cierto, aburrirse o dormirse en clase es habitual. ¡Despertad!




martes, 9 de julio de 2013

LECTURA DEL RELATO EN EL EVENTO "MALDITO CALOR" EN EL ESPACIO NIRAM: LICENCIATURA DE VERANO



LICENCIATURA DE VERANO


(Gracias a Daniel García -compañero de Circulo Mundibook- por ponervoz y sentimiento a este relato en el Espacio Niram al no poder yo asistir)

El calor, el maldito calor no impide que "los chicos de alquiler"se ganen su sustento.


LECTURA DEL RELATO EN EL EVENTO "MALDITO CALOR" EN EL ESPACIO NIRAM: LICENCIATURA DE VERANO

Aun siendo las cuatro de la madrugada el bochorno de estas noches de Junio es insoportable. El “portero” -un hombre maduro de rostro afable a la vez que respetuoso- viste un uniforme azul y rojo. Inclinando levemente la cabeza como señal de cortesía nos da la bienvenida al Hotel. Mi acompañante corresponde; yo soy incapaz de articular palabra.

Traspasamos la balaustrada de hierro forjado -de al menos tres metros de altura- y pisamos la larga alfombra roja como si fuéramos embajadores en visita oficial. Admiro el techo, embobado, contemplando las inmensas lámparas de cristal iridiscente. Antes de atravesar la inmensa puerta giratoria, flanqueada por columnas dóricas, me fijo en los cuidados maceteros cuajados de flores naturales.

-Gabriel, ¿sabes que el precio no varía? –insisto agarrándole suavemente del brazo.

-De vez en cuando hay que hacer alguna locura. Nunca he venido aquí, y me apetece conocer el hotel. En cuanto al dinero... No soy millonario, pero dame este gusto -insiste meloso-. Hace mucho que quería dormir en una de sus habitaciones, y esta noche quiero hacerlo... contigo.

Con algo de malignidad disfruto de la incomodidad que siento ante la idea de que page por mi y por estar conmigo tal cantidad de dinero. De haberme llevado a otro lugar, incluso a su casa, posiblemente hubiera aceptado de mejor gana, pero la presumiblemente escandalosa minuta me desasosiega un poco. Simplemente me abro a esta experiencia, como he tenido que hacer en los últimos meses desde que no me quedó más salida…   Debe de estar forrado de dinero de todas las maneras. Este capricho no lo puede pagar cualquiera.

Me indica que espere mientras  él  se acerca a recepción. Me siento en un vistoso tresillo de color blanco impoluto con adornos dorados, admirando su comodidad. Con el rabillo de ojo él ve como paso la mano por la tapicería impulsado por una irresistible curiosidad al tacto: es suave y agradable. Ahora lo hago de una forma insinuante, llena de intención para excitarle. El recibidor no es muy amplio. Esta adornado con columnas nuevas, de mármol resplandeciente, barrocos espejos, cuadros clásicos y relojes antiguos. Intuyo que se ha prescindido del gran vestíbulo original, tal vez para evitar curiosos y corrillos, habilitándose salones adyacentes, tal y como puedo divisar desde donde me encuentro. En su casi un siglo de historia, reyes y príncipes, aristócratas, la dorada bohemia intelectual de la generación del noventa y ocho y del veintisiete, creadores de moda y de fortunas y celebridades internacionales han creado, alimentado y mantenido su peculiar estilo.

Jean Claude Van Erik, el tercer hijo de una familia de burgueses belgas, había abandonado pronto las verdes praderas y las majadas de vacas por el brillo de Madrid. Ambicioso, dotado de una notable intuición y orfebre de las relaciones humanas, decidió hacer de la hospitalidad un arte. Antes de los treinta años había conseguido comprar uno de los mejores hoteles de la capital, El Dorado, destruido desgraciadamente durante la guerra civil. En aquellos tiempos ya era el director del Mónaco. Años antes había conseguido contratar a Mariano Rivera, el más célebre chef de su tiempo. Con él formó pareja, tanto comercial como íntima. Además de cama, compartían las mismas ideas: orden y limpieza en las cocinas, cuidada presentación de los platos, calidad y frescura de los manjares hasta la mesa. Con respecto a los clientes consideraron vital anticiparse a sus deseos y satisfacer las más difíciles exigencias. El hotel debía ser perfecto, no solamente bello sino también higiénico, eficiente, íntimo y discreto. Tras la muerte del afamado cocinero -fusilado en la posguerra por “ser rojo y maricón”- Jean Claude se sumió en una profunda depresión de la que no logró salir, teniendo que abandonar la dirección del hotel. A pesar de ello, sus socios han conseguido conservar tanto los ideales de servicio como su fama.

¿Cómo iba a pensar que mi carrera de arquitecto con honores tendría estas peculiaridades? Cosas de la vida.  Ahora ya no se nota la climatización y comienzo a transpirar  de nuevo.

Cuándo Gabriel dirige la vista hacía mí, vislumbro la mirada fija que me dirige el recepcionista. Me siento avergonzado al pensar que me crean puto, un gigoló. En realidad es así; lo llamen como o llamen soy un cuerpo en venta, un chapero, un chico de compañía, un scort a la fuerza aún no muy acostumbrado a su nuevo oficio. No asimilo encontrarme en un lugar donde se codean princesas, banqueros, representantes de diversos gobiernos y grandes fortunas en general. ¡Y yo con pantalones vaqueros ajustados  “marcando tendencia” y una camiseta sudada –eso sí, de marca-!

Regresa. Tras mio permanece la mirada del recepcionista. Tampoco me importaría hacerle un favor. Un botones entrado en años de mirada afable que dice “ya-lo-he-visto-todo”  lleva las llaves de la habitación.

-Ya está –dice Gabriel con satisfacción.

-Tengo la sensación de que el recepcionista me ha mirado de una manera –digo sin pensar-... no demasiado amistosa. Vuelvo la cabeza y descaradamente le lanzo un guiño. Colorado, simula revisar el libro de admisión. ¿Acabo de reaccionar como en la película  “Pretty Woman? ¡No doy crédito¡ El calor está haciendo estragos en mi. Solo me falta mascar chicle.

Mi cliente me tranquiliza diciendo que aquí deber haber un credo básico: Ver todo sin mirar, oír sin escuchar, ser atento sin mostrarse servil, prever sin parecer presuntuoso. El botones responde asintiendo con la cabeza -con estoicismo- que así es.


La habitación se encuentra en el tercer piso. Esta totalmente alfombrada, con chimenea -más decorativa que funcional- y amueblada al estilo Luis XIV. El inmenso lecho de baldaquino ostenta un hermoso cubrecamas de chintz en tonos pastel, exquisitamente combinados. La cómoda, el tocador, el tapiz y los cuadros me recuerdan al Palacio de Versalles. Ambos nos sentimos como insaciables esponjas incapaces de absorber el maridaje de lujo, arte y belleza que despide el cuarto. Y como esponja me lanzo a precioso minibar con el propósito de reponer fluidos pasados y aminorar los futuros.

-Tengo que reconocer –me dice Gabriel, dejándose caer en el mullido colchón-  que es la más barata. De todas formas es muy bonita, ¿no? -pregunta mirando alrededor, como si buscara mi aprobación.

No replico; no sé qué decir ante este tipo de clientes. Como niños, agarrados de la mano, admiramos las rutilantes lámparas, dorados y cortinajes dobles adornados de pasamanerías. Al pasar al cuarto de baño nos encontramos con un escenario a semejanza de una pequeña terma pompeyana, con una sauna, jacuzzi y mobiliario de mármol blanco a la usanza de la época. En las paredes hay pequeños estucos imitando la época flavia, con amorcitos, trofeos y bacantes. Sin cruzar palabra nos desnudamos mutuamente arrojando la ropa al suelo. Nos sumergimos en una cálida y burbujeante fluidez. Sigo teniendo calor, pero al menos estoy aseado para comenzar de verdad mi trabajo… mi nuevo trabajo… hasta conseguir la licenciatura.



martes, 4 de junio de 2013

VÍDEO DE LA LECTURA DE "EL HERRERO LOCO DE MAYRIT"






EN LA ANTIGUA MAYRIT DE LOS ÁRABES (MADRID) UN HERRERO MALDECIDO POR LA ESTRELLA BINARIA ALGOL ES CAPAZ DE CAMBIAR LOS DESIGNIOS DEL PROPIO ALÁ.

EL HERRERO LOCO DE MAYRIT








martes, 21 de mayo de 2013

PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos Medievales y Fantástico Medievales

 



¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!   
Recopilación en PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos Medievales y Fantástico Medievales del Círculo Literario Mundi Book.
 ¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!  

   Mil gracias a Carmen F. Mat, Covadonga Gonzalez-Pola, Daniel GarcíaMiguel ArcazLuis Francisco Reyes Gallego  por su trabajo y esfuerzo. Y también a Kevin Llanos Cruz por el taller impartido, que nos sirvió de motivación, formación y excusa para estos escritos.
  En tiempos de crisis es lo que os ofrecemos con toda nuestra ilusión y cariño.


lunes, 13 de mayo de 2013

EL HERRERO LOCO DE MAYRIT



EL HERRERO LOCO DE MAYRIT

EN LA ANTIGUA MAYRIT DE LOS ÁRABES (MADRID) UN HERRERO MALDECIDO POR LA ESTRELLA BINARIA ALGOL ES CAPAZ DE CAMBIAR LOS DESIGNIOS DEL PROPIO ALÁ.

EL HERRERO LOCO DE MAYRIT

El joven herrero lo intuye de sí mismo; los demás lo saben con certeza: ¡está loco!. Los astrólogos del Alcázar de Mayrit aseguraron que en su carta astral se encontraba la nefasta influencia de Algol, la eclipsante estrella doble maldita. Con excepción de los siete astros errantes conocidos, es decir, el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, el resto del Universo es considerado inmutable, y las estrellas puntos de luz adosados firmemente a la esfera celeste. 

Todos los consejeros árabes estuvieron de acuerdo en su reclusión; todos menos yo: ¡Al fin y al cabo tengo algo de loco! Acostumbrados a atribuir causas sobrenaturales a todo lo que no comprendían, se dieron cuenta de que había un astro que, de manera repentina e inexplicable cambiaba su brillo de manera similar a como lo hacía, según la tradición mitológica, la Gorgona Medusa, divinidad femenina de los infiernos, que convertía en piedra a toda víctima de su mirada. 



Desde la alta torre de la fortificación levantada por el emir cordobés Muhamad I en la que se encuentra confinado el desquiciado desde los siete años, junto a otros reclusos sin nombre ni juicio, el herrero no podía sustraerse de cuando en cuando a la tentación de contemplar su obra. Lo hacía a escondidas, disimuladamente, con cierta vergüenza en sus mejillas, manteniendo un nexo emocional que sabia vetado. En su caso, el hecho de que el objeto de su atención tuviera su origen en un desacierto convertía aquella vigilia en algo reprobable. 



A causa de aquel suceso se atareaba a diario en los talleres del firmamento, forjando armaduras de perfección, destinadas a cubrir el cuerpo mortal de unos pocos elegidos. Desde el principio había demostrado su habilidad para fraguar, con un molde carente de tiempo, el armazón de voluntad que había de ser sustento de las virtudes, donadas como regalo de un azar caprichoso e inesperado. 

Mejorando el espectáculo del más afamado funalbulista lanzaba al aire los tornillos del absurdo, que en un vertiginoso cruce caían de asombrosa manera sobre los agujeros apropiados, logrando en su danza particular conectar la fantasía y la realidad. En ocasiones dejaba algún tornillo sin colocar, en un intento por trazar la línea fina que separa el abatimiento sin remedio, del gozo que, como una avalancha cósmica, lo inunda todo, y que en su precario equilibrio establece los cimientos de la creación y el descubrimiento. 

Sin embargo, cuando más disfrutaba el herrero loco, era en el reparto de adornos que colocaba en hombreras, pectoral y cada una de las dos mangas. Saltando en círculos en su frenética danza distribuía la sorpresa en mil apariencias y colores, capaces de transmutar la rutina y el tedio en humo gris que el viento limpia. Finalmente, con brochazos vigorosos, cubría todo su trabajo con el ansia de búsqueda, una pátina que hacia refulgir aquel esqueleto incorpóreo con resplandor cegador y eterno. 

Mucho tiempo atrás, su porvenir apuntaba a un destino bien distinto. Recibió entonces el encargo de hacer su primera entrega y, trazando espirales con su alma se subió a lomos de una Ababil, una de las aves fabulosas del Corán enviadas por Alá  para atacar a los abisinios frustrando el sitio a la Meca en el mismo año del nacimiento deMahoma. Se desplazó sobre la portentosa ave juguetonamente hasta el patio de su emir, el núcleo central de la ciudadela islámica de Mayrit… Planeo sobre el recinto amurallado compuesto por el castillo, una mezquita y por la casa del gobernado. Fue ahí donde la fortuna, en un antojo molesto, comenzó su sinuosa huida. 

Subido al ave gloriosa se coloca en posición. A sus pies un grupo de niños está a punto de entrar en uso de su razón escondida, juegan en un bullicioso desorden sin ser demasiado conscientes de que su patio de juegos permite la vigilancia del camino fluvial del Manzanares, clave en la defensa de Toledo ante las frecuentes incursiones de los reinos cristianos en tierras de Al-Ándalus 

Apartada de la algarabía, llama su atención una niña cuyo rubio pelo de oro se expande en ondas inapreciables hasta llegar a su cintura, resaltando su rostro ovalado, magnifico, de blanca y suave piel, en el que resaltan dos bellísimos ojos azules de mar y una dulce y serena boca. Ese es su propósito: la pequeña rehén cristiana de su emir. 

El herrero trastornado se coloca entonces justo encima de la vertical de la beldad dispuesto a arrojar sobre ella la coraza de las virtudes. Pero perdiendo el equilibrio por su frenético baile sobre la Ababil -o por el eclipsamiento inoportuno de una de las estrellas dobles de Algol- el objeto invisible resbala de una de sus manos y, tras un forcejeo breve, recuperado finalmente el control, se desprende por fin de la coraza con un impulso glorioso. 

La escena dura unos instantes, una fracción ínfima en la longitud perpetua de la existencia, pero suficiente para que la inocencia rubia se vea sacudida por un sólido empujón que le hace caer al suelo llorando. Su ángulo es entonces ocupado por otra muchacha, morena con tez olivácea, de apariencia generosa, con picaros ojos y la boca fruncida en un gesto de terquedad que, con los brazos en jarras le grita si juega o no. Es Nadira, la hija de la cocinera del gobernador, cuyo nombre significa salud, felicidad, rara, preciosa, fase iluminada… 

Sobre esa figura rotunda se derraman las gracias en un remojón equivocado con el único efecto visible de una ligera brisa tras la que, impaciente, se desprende con ímpetu en una tosca carrera hasta el grupo de niños que continua gritando y riendo. 


Aquella fue su única entrega. Desde entonces su actividad se limita a fabricar aquello que otros deben repartir, como castigo de un mundo superior que aborrece cualquier ínfimo atisbo defectuoso. A pesar de ello, el herrero loco no cambiaría nada del pasado y cuando encuentra la ocasión de asomarse hacia lo material con un clandestino seguimiento, no puede evitar desear la pausa definitiva del tiempo, arrobado como un padre terrenal en la admiración de aquella muchacha mezcla de fuerza creativa, de tozudez y de irreflexiva espontaneidad que, vestida ya de mujer con lino ligero y velo, avanza dirigida por tres empeños: 

¡Pensar, sentir, vivir…! Independientemente de lo que quiera el demonio árabe B Persei... ¡Ella es inmune al “heredado” influjo de Algol que enloqueciera al herrero que le proporcionó su inconsciente pero tenaz y brillante coraza! 

De un "loco herrero maldito" vino a Nadira su gozo por la vida.









lunes, 6 de mayo de 2013

VIDEO DE LA LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 AUSPICIADO POR LA COMUNIDAD DE MADRID EN EL ESPACIO NIRAM



EL CUENTA CUENTOS



Hay momentos que marcan nuestras vidas y que con los años. al revivirlos de diversas maneras, cobran un sentido nuevo. Tal vez no los comprendamos del todo pero nos ayudan a avanzar, a vivir la magia e incluso a perdonar.






miércoles, 24 de abril de 2013

LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 AUSPICIADO POR LA COMUNIDAD DE MADRID EN EL ESPACIO NIRAM


LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 EN EL ESPACIO NIRAM 


Hay momentos que marcan nuestras vidas y que con los años. al revivirlos de diversas maneras, cobran un sentido nuevo. Tal vez no los comprendamos del todo pero nos ayudan a avanzar, a vivir la magia e incluso a perdonar.


EL CUENTACUENTOS

Si el rumbo de mi vida no hubiera hecho parada por segunda vez en una situación similar, yo no hubiera rescatado de la memoria dormida la primera vez que vi al cuentacuentos en la biblioteca del barrio, hoy en día cerrada y olvidada por las instituciones junto al centro cultural a causa de la crisis. Es algo que me duele a la vez que me indigna y ante lo cual he intentado movilizar al barrio con dispares resultados. Perdonad, me desvío de la historia… 

En esa primera ocasión yo apenas tenía siete años. Mi padre volvió aquella tarde a casa y madre nos había acostado a mi hermana de dos años y a mí a la hora acostumbrada de la obligada siesta. Ninguno de nosotros podíamos sospechar que nuestro sueño se vería interrumpido por un seísmo con aspecto de progenitor que nos removía mientras cantaba a gritos las excelencias del cuentacuentos, que había aterrizado en nuestro barrio y que no podía comenzar sin nosotros. Mi madre rió, me dio un beso en la frente y se quedó con mi hermana pequeña. Yo no entendía a que venía tanto alboroto y he de reconocer que lo que menos me apetecía era salir de la cama y vestirme como un pincel.

Desde la distancia que los años imponen, apenas si puedo acordarme del edificio modesto que era la biblioteca de aquellos años, del  salón lleno de sillas en filas circulares, quizás dispuestas así para disipar la realidad de unas estanterías feas de madera, unos libros muy usados con signaturas en los lomos y tomos llenos de colorido infantil en las estanterías más bajas, a nuestro alcance. El colorido estaba acentuado por las manchas de chocolate, grasa de los bocadillos de mortadela o chorizo y de bebidas de cola provenientes de meriendas impuestas o golusmeos furtivos. Sin embargo, aparecen nítidas y completas las imágenes del cuentacuentos, aquel personaje que aunque parecía fuera de lugar en el usual recinto destinado a la lectura, ocupó, sin yo saberlo, el espacio más profundo de mi corazón. Al poco me pareció comprender la expectación de mi padre, el hecho de ir tan bien vestido, como si fuera domingo. Aquella era una ocasión muy especial y en nada se parecía a lo que había vivido hasta el momento. Creo que no le pude agradecer lo suficiente aquella tarde juntos de tan excitado que estaba, aunque supongo que para él esa fuera una forma de hacérselo saber. Al llegar a casa, durante la cena, conté a mi madre atropellada e inconexamente lo que había visto, oído y sentido mientras ella escuchaba y gesticulaba exageradamente, como se suele hacer cuando los niños cuentan algo.

Aquél es uno de los últimos recuerdos que tengo de mi padre; camionero de profesión volvió al día siguiente a su trabajo. Una semana después se durmió al volante en una carretera secundaria en Francia, durante la noche, se estrelló...

Pasados algunos decenios, habiendo formado una familia propia, regresé a la “biblioteca” llevando a mi hijo, tal  como mi padre hizo conmigo y quiero pensar que sus padres, de una forma u otra, hicieron con él, con el fin de perpetuar aquello que nos proporciona felicidad y momentos mágicos.

Agarrado a su manita de seis años, nos introdujimos en el centro cultural que sustituía a la vieja biblioteca. Nos sentamos en el salón de actos en la tercera fila, bien centrados, rodeados de padres y madres acompañados de sus hijos y de algunos adultos sin descendencia presente pero que se sentían niños. La cacofonía de quejas, risas, lloros y reprimendas fue disminuyendo cuando él apareció, lleno de recursos, captando su atención y curiosidad en unos segundos.


Mi hijo disfrutó con la presentación, se río ante los gestos del cuentacuentos, escondiéndose casi debajo de mi abrigo, cuando él nos contaba sus aventuras más peligrosas o se enfrentaba a los enemigos más terribles...

Yo me complacía viéndole, seducido por sus pequeños movimientos. De pronto quedé aturdido, sorprendido  por la unión del presente y el pasado, por la superposición de la imagen del ayer y del hoy. El improvisado escenario se había oscurecido y en el centro de un inmenso foco de luz estaba situado el cuentacuentos, el mismo que visitó mi infancia. Era una de esas personas que podía  haber sido considerada  “corriente” en el sentido en el que su físico no destacaba especialmente; era de aquellas personas  a las que era complicado calcular su edad pero transmitía, vibraba, te seducía, te ganaba con su abanico de recursos desplegados como las plumas de un pavo real.

Su espectáculo seguía siendo tal y como yo lo recordaba; aquel hombre vivía y nos hacía vivir extraordinarias historias sacadas de los libros, corriendo con al trote de un caballo, agitándose con el contoneo sinuoso de una bailarina árabe, saltando en ágiles movimientos para esquivar dagas y espadas asesinas. Las Mil y una Noches – en versión infantil- se transformaban en mil personajes que se esfumaban, evolucionaban o reaparecían en una parte del relato.

Después, el comediante relajaba los brazos a lo largo de sus costados, miraba a ninguna parte y, cómo movido por los aplausos del público  se balanceaba levemente como si fuera un árbol mecido por el viento, esperando ausente a que cesaran las muestras de entusiasmo para iniciar otra ficción donde presentar a nuevos personajes y tramas, animales y lugares, el día y la noche, la lluvia y el sol, incluso la alfombra voladora de Tangu, bajo una apariencia humana.

Aquel espectáculo consiguió que los recuerdos, tantos años proscritos fuera del caparazón protector que me había construido, rompieran la coraza para hundirse en mi cuerpo como dardos agridulces, provocando una oscilación firme en la balanza de las alegrías y las penas. Fuera  por una cosa o por otra, porque por las dos se suele llorar, sentí que mis ojos se nublaban y busqué con la vista la figura de mi hijo, un asidero que consideraba seguro a la realidad.

Al volver la cabeza, sentí como mi asiento desaparecía y yo me hundiera en el vacío; el niño que se encontraba a mi lado no era otro sino yo con siete años, un niño feliz que se reía deslumbrado, que me miraba sin extrañarse de que yo fuera él mismo e inmediatamente caí en la cuenta de que, si este cuadro estaba completo, aquél que miraba mi doble infantil únicamente podía ser mi padre.

Entonces, la añoranza de ser aquel niño una vez más y volver a la vieja biblioteca o donde la buena suerte y mi padre quisieran llevarme, rompió la tela que enturbiaba mi visión y lloré en silencio, perdonando a aquél o aquello que me lo había arrebatado; perdonando a mi padre por haberme abandonado tan pronto aunque fuera en contra de su voluntad.

Para que el caprichoso círculo quede perfecto, cabal, cerrado, es importante decir que a partir de aquel día me redescubrí como escritor tras muchos años de abandono ante el folio en blanco, ante el miedo a las palabras sentidas, ante la repentina consciencia del poder y magia del vocablo para calmar la melancolía de una pérdida o la insatisfacción ante lo que se cree que nunca se llegará a poseer; ante la posibilidad de viajar sin tiempo, espacio a lugares reales o mágicos; o, tal vez -y esta es  una posibilidad que aún me trastorna, para cumplir un deseo demasiado lejano que me agarró el alma para siempre, al encontrar en un bolsillo del abrigo de mi hijo un programa de actividades insólito, descolorido, impreso con la frase “El cuentacuentos ha llegado”; un precio, dos pesetas y una fecha que jamás llegaré a olvidar.

viernes, 19 de abril de 2013

LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013





LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013

 El espacio en el que tengo el placer de participar con la lectura de mis relatos ha sido seleccionado por la Comunidad de Madrid para formar parte el próximo 23 de Abril en La Noche de Los Libros. Esta actividad concentra diversas bibliotecas, centros culturales, universidades, espacios literarios entre otros coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro.



Estoy encantado de mi colaboración y os comunico la programación en la que participaré para tan señalado día. Las actividades especificas de Espacio Niram y Circulo Mundibook se realizarán en dos ubicaciones: la primera en la Universidad Complutense a las 19 horas. La celebración seguirá a las 20 horas en Espacio Niram con más actividades. Paso a detallarlas:


UNIVERSIDAD COMPLUTENSE, Facultad de Filología, sala 217. 


19 horas: Presentación y charla con el autor Fernando Podadera Cobos, sobre su novela BAÚL DE SERPIENTES:


ESPACIO NIRAM, C/Independencia 2, Ópera.


20 horas: Lectura de Relatos LA MAGIA DE LOS LIBROS

-EL CUENTACUENTOS, por David Villa Martínez, autor de Diario de una Impostura y De Levi (Sospecha de leve herejía).

-LEER… TE TRANSPORTA, por José Paz, escritor de relato y microrelato.

-LA LEYENDA DEL POETA SEBASTIÁN, por Miguel Ángel Arcaz, escritor especializado en relato.

-LA MAGIA DE LOS LIBROS, por José Jesús Rueda.

-LA HISTORIA LA ESCRIBEN LOS VENCEDORES, por Daniel García Domínguez.


20:30 horas : Presentación de la novela “EL GEN. LAS RUINAS DE MAGERIT.”, escrita por Covadonga González-Pola, Directora del Círculo Literario Mundi Book.


Espero que os interesen estas actividades y que os animéis a venir. Todas nuestras actividades son GRATUITAS. En este caso, la entrada es libre, hasta completar aforo.



Podéis
 seguir las que tengan lugar en Espacio Niram,  ya que realizaremos la retransmisión en STREAMING, mediante el siguiente enlace:

Os animamos a pasaros y también a que invitéis a vuestros contactos. Os dejo aquí el cartel.

miércoles, 20 de marzo de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Y QUE PINTO YO AQUÍ?





¿Y QUE PINTO YO AQUÍ?
Este es un relato antirromántico creado especialmente para Circulo Mundibook en el que -con mis compañeros de Espacio Niram- hemos abordado el Día de San Valentín desde puntos de vista diferentes e inusuales.


A la mañana la casa le parece aún más extraña y, el desorden más grotesco. Durante la noche anterior no se había fijado prácticamente en ella, llevada por la lánguida pasión de una orquídea marchita. Mientras curioseaba el salón, escuchó el persistente susurrar acuático de la cisterna del retrete -de un color rosa hortera-, donde había orinado instantes antes con toda clase de prejuicios higiénicos, optando por no sentarse y hacer equilibrios apoyándose en el lavabo. “¿Es que nunca va a terminar de llenarse?”-se quejó interiormente.

Envidioso, el frigorífico emitió desde la cocina un zumbido de interrumpidos lamentos, como si agonizara. Se peinó de nuevo, esta vez frente al espejo del salón. Sobre la luna se encontraban adosadas dos tulipas de color gris oscuro -una de ellas ligeramente agrietada- tal vez por el ardoroso ímpetu de una bombilla fundida. No se había fijado en aquel detalle la noche anterior y decidió que el conjunto le repelía.

Inexplicablemente se sintió incómoda ante su desnudez y se vio tentada a ponerse el sujetador y las bragas que había dejado caer descuidadamente en la habitación, en el suelo poblado de pelusas y ácaros invisibles, junto al resto de su ropa y abrigo.

-“En cuanto llegue a casa -se pensó- irán directamente a la lavadora".

En el pasillo cedió al impulso de enderezar los relieves en escayola de varios signos del zodiaco que se encontraban a ambos lados de la pared: cáncer, virgo, tauro y capricornio. Evitó mirar el inmenso jarrón que emergía del suelo como un ánfora romana de color verde agrietado y de dudoso gusto estético. Ante la puerta entreabierta del “dormitorio de invitados” se asomó con cuidado para no despertar a Daniel que dormía desnudo también, boca abajo, roncando, con el cuerpo cubierto por una delicada pátina sudorosa. El olor de las zapatillas deportivas le hizo respingar y apartarse. Había supuesto un tormento el intentar dormir en aquella cama, cubierta por una raída colcha estilo años cincuenta. Habían yacido en una cama de ochenta, y ambos no eran precisamente cortos de talla ni estrechos de hombros. La almohada era dura y el colchón de borra tan blando que, mientras oscilaban las caderas haciendo el amor, sus nalgas se encontraron al ras de lo que se suponía era el somier. Se movió inquieta durante casi una hora, intentando encontrar una postura relativamente cómoda en la que no se deslizara su cuerpo más allá de unos centímetros fuera del piecero, o no expulsar a Gabriel fuera de la cama. El se había adormecido al poco rato; evidentemente estaba acostumbrado a aquel lecho. El calor de los radiadores y el contacto obligado con su cuerpo habían sido espantosos. Minutos atrás, al levantarse, sin haber pegado ojo se había estirado como un gato varias veces con todas las fuerzas para colocar los huesos y doloridos músculos en su lugar origen.

Tras tomar con cautela la ropa interior para no despertarlo, finalmente decidió que no la necesitaba. Se dirigió a la cocina y preparó un café. Tuvo que reconocer que estaba limpia y ordenada, pero la cafetera era diminuta, casi de juguete. Cuando lo bebió, comprobó con disgusto que era amargo y fuerte, a pesar de haber añadido tres generosas cucharadas de azúcar. ¿Estaba el café mezclado con achicoria? Al pronto, admitió que estaba siendo injusta con Mabel, la dueña y compañera de piso de su eventual y frustrado 14 de febrero. Al fin y al cabo era una “invitada” impuesta, y el que no tuviera un mejor alojamiento no mermaba su hospitalidad y calidad como persona. Mabel había sido presentada apresuradamente por Daniel y desapareció sigilosamente para dejarlos a solas. 

Esperando impaciente a que alguno se espabilara ojeó “revistas del corazón” -más bien del hígado- y puso el televisor, con el volumen al mínimo, cambiando de canal continuamente al ver que la programación consistía en reposiciones de rancios culebrones de los años noventa. La antena no debía de estar bien orientada, ya que la imagen se presentaba corrompida por incómodas interferencias que le dañaban la vista. Lo apagó. Por un momento le pareció buena idea conectar el equipo de música, pero el desconocimiento acerca de su "sofisticado y delicado" funcionamiento de los años cincuenta le frenó. Inquieta y aburrida, curioseó las vitrinas y estanterías, que le revelaron los gustos y recuerdos de varias generaciones: inevitables juegos de café -uno de ellos, decorado con filigranas doradas, con un plato desportillado medio escondido-, embarazadas copas de licor, horteras baratijas de colores chillones compradas durante vacaciones en diversas playas, figurillas de cristal o porcelanas de saldo; vistosos libros encuadernados en piel, presumiblemente no leídos y destinados simplemente a dar una imagen de culta decoración; y algunas fotos... En la que estaba situada en una esquina de las baldas del mueble, al lado de una bella figura africana tallada en ébano que representaba una cabeza femenina, advirtió que Daniel y Mabel se encontraban entrelazados por la cintura,con las mejillas juntas. La foto había sido tomada allí mismo, en aquel salón. Las paredes parecían mucho más blancas, casi recién pintadas y a pesar de ser el mismo escenario se manifestaban orden y pulcritud. Ambos llevaban jerseys en ese recuerdo congelado y al fondo, sobre el sofá, reposaban varias prendas de abrigo de inviernos pasados. Centrándose en la imagen de Mabel advirtió que llevaba el pelo más largo y oscuro, que vestía de una manera más informal y colorista, que su sonrisa aparentaba ser real y la felicidad de sus ojos sincera. Una mezcla de sentimientos la asoló: sorpresa ante la contemplación de la foto, indefinidos celos, desazón al intuir que habían yacido juntos. ¿Esporádicos compañeros de cama además de piso?, ¿Pareja que en un comienzo fue estable y que ahora estaba condenada a convivir solo por motivos económicos? ¿Relación abierta?

Traspasó los dos pares de ojos de papel buscando sinceridad o falsedad en ellos, si sabían la verdad y eran capaces de contársela. No obtuvo respuesta clara, o no fue capaz de interpretarla. 

-¿Y qué pinto yo aquí? -se preguntó-.

Comenzó a vestirse siendo consciente que era 15 de Febrero, de que la mariposa del amor posada en sus labios había retomado su caprichoso vuelo.








Si tenéis inquietud por escribir o dudas acerca de como hacerlo os recomiendo que visitéis y/o suscribais al canal YouTube
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viernes, 28 de diciembre de 2012

LECTURA DEL RELATO "UNAS NAVIDADES DIFERENTES" EN CUENTOS DEL SOLSTICIO DEL ESPACIO NIRAM


Unas Navidades Diferentes


Casi todo el mundo esta de acuerdo, por unas causas o por otras, en que estas Navidades son diferentes personal y socialmente. Para muchos el cambio de año supone realmente un antes y un después. A pesar de todo hay que enfrentarlo con esperanza , buenos propósitos y sentido del humor.