Mostrando entradas con la etiqueta ESPIRITUALIDAD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESPIRITUALIDAD. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de marzo de 2015

ELEVARON.POR DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ

ELEVARON


EL UNIVERSO ESTA EXPECTANTE ANTE ACONTECIMIENTOS Y LUCHAS INESPERADOS. LA DESTRUCCIÓN Y LA NADA  PERMANECEN DURANTE EONES. ¿QUIEN ES QUIEN? ¿QUE HA SUCEDIDO? ¿DONDE ESTÁ LA SALIDA?



ELEVARON



Elevaron sus brazos al tiempo que recitaban extraños cánticos llenos de devoción a sí mismos. Como si desearan alcanzar las supernovas, articularon los versos de sus manos de manera armoniosa, acariciando el éter mediante complicados dibujos de significado invisible. Sus ojos ciegos intentaron captar una luz que ya no existía, de sus oscuras cuencas vacías manaba sangre maldita sustituyendo las lágrimas piadosas que no fueron vertidas en su momento. Silencio, sobrevino el silencio. Dolorosa espera repleta de esperanza vana.


Tanto los simples harapos como las ricas y coloridas vestiduras se desbarataron sin pureza. Confusos, caminaron desnudos, desposeídos, por los pedregosos senderos incandescentes, contemplando vívidamente en su imaginación el recuerdo de parajes anteriores al desguarnecido que ahora existía. Dunas, montículos, vientos ardientes, calor, desolación... Como almas en busca de un cuerpo que les acogiera fueron deambulando desesperadamente, chocando unos con otros, preguntándose mutuamente:



-¿Dónde se encuentra el camino? ¿Dónde está la luz? ¿Por qué? 





Recíprocamente se interrogaron obteniendo la misma respuesta, en cada momento más cargada de desesperación.

-¡No lo sé! ¡No lo sé...! 

Sus sarmentosas y resecas manos palparon el suelo agostado, sus grietas, sus cenizas, en busca de algo vivo además de ellos mismos a lo que aferrarse. Sólo encontraron cadáveres, cuerpos inertes, consumidos que, al roce de su tacto, se transformaron en polvo, polvo gris, polvo muerto, polvo agraviado que escapó aturdido para posarse perezosamente a sus pies. Vino la noche, más ellos sólo notaron su presencia el percibir momentáneamente el frío alivio sobre sus llagas y ampollas. Los escasos cabellos que les quedaban se quebraron, desaparecieron desmenuzados de sus cráneos; las uñas se desprendieron de sus dedos tras tanto intentó fútil de asir algo en un universo intangible. La carne hedionda se desprendía a colgajos purulentos. De nuevo se preguntaron:

-¿Dónde está la luz, donde el calor? ¿Por qué? ¿Dónde se encuentra la salida?

Una vez más ninguno pudo erigirse como el portador de la respuesta, de la esperanza. Y la angustia les fue invadiendo más hondamente con matices refinados y desconocidos, la desesperación atenazaba sus conciencias abotargadas, el aterimiento traspasó sus cuerpos alcanzando sus entrañas causando un dolor cercano al de la muerte. Asustados comenzaron a empujarse primero, para reñirse abiertamente luego. Encogidos, empobrecidos, quisieron evitar gemir, pero ni aun eso consiguieron. Retazos de gangrenados recuerdos de otros tiempos vividos, de otras existencias distintas y placenteras se materializaron en sus mentes con la dulce melancolía de aquello que fue bueno y que perdieron. Las lágrimas de sangre se intensificaron al ser momentáneamente conscientes de aquella otra vida de la que fueran despojados. En aquel momento, las temperaturas cercanas al cero absoluto las helaron casi inmediatamente.

De pronto, el silencio se quebranto. Un rumor se fue acercando lentamente hasta que, bruscamente, se convirtió en un lamento ensordecedor. Los ecos de dolor de los que quedaron atrás, de aquellos que fueron destruidos, de aquellos que perecieron antes que ellos traspasaron sus mentes. Como un gemido incoherente de significado se fusionó con sus propios lamentos. Remordimiento, el remordimiento se alió al frío para continuar devorando sus entrañas vacías y descompuestas.


Ya no había lágrimas, ya no había sangre, casi no había huesos con que palpar. Sólo quedaron muñones desgastados por el roce constante e infructuoso, por las peleas inútiles, por la interminable búsqueda de Vida. Algunas falanges quedaron olvidadas en el camino. Las ásperas lenguas ya no existían y sus resecas gargantas sólo podían emitir gemidos inconexos con los que intentaban interrogarse acerca de la luz, de la salida... Sus pies se habían roído de tanto caminar y, ahora, se arrastraban penosamente sobre los restos de sus esqueléticas extremidades. El calor, la arena, las afiladas rocas que antes desollaran sus piernas reclamaron ahora lo que restaba de carne, calcinaban al presente sus huesos. Poco a poco, abandonaron fragmentos necrosados de sí mismos durante su desplazamiento, jirones que les pertenecían pero que nada podían hacer por recobrar. Vino la noche, y nuevamente el frío les atenazó. Quebró sus dientes confusos, ajó aún más sus cráneos desguarnecidos, desmenuzó muchos de sus descalcificados huesos.


-"¿Y la luz? -pensaron- ¿Dónde está la salida? ¿Hasta cuándo tendremos que vagar en la desolación?"

Intentaron por millonésima vez comunicarse inteligentemente, mas únicamente pudieron transmitirse guturales alaridos procedentes de su tristeza. Reaparecieron los ecos de los que les precedieron en el exterminio y, aún careciendo de oídos, escucharon desde su dictamen los clamorosos reproches, los armónicos lamentos de sus víctimas. La conciencia se manifestó como consciencia y recordaron las cabezas que en su nombre se cercenaron, las mujeres a las que se violaron, los niños a los que se degollaron; las victimas de mil y un genocidios y holocaustos, las causas sin acciones por la que fueron aniquilados. En sus mentes se formaron interminables montañas y valles de cadáveres, océanos y mares de muerte y destrucción cometida por ellos o en su nombre. El sentimiento de yerro se anexionó al frío para continuar socavando lo poco que quedaba de sus entrañas.


El soplo trasladaba la polvareda de sus entidades de un lugar a otro, era castigado por el solo hecho de serlo. Las cenizas se interrogaban mutuamente, en silencio:

-"¿Dónde está la salida? ¿Dónde está la luz? ¿Acaso no hay fin para esta tortura? ¿Estamos condenados a la eternidad de la nada? "

Las moléculas, azotadas, abrasadas por el viento intentaron modificarse, conformar una mínima y simbólica apariencia de los cuerpos que fueron a fin de albergar su ego. Más los egos no fueron capaces ya de encarnare. Ya solo eran eso: egos. El frío más puro y cruel experimentado hasta el momento los cristalizó.

Emergieron de la negrura los fantasmas de sus víctimas. Miles de millones de rostros se cernieron sobre sus consciencias. Todos distintos, todos diferentes, todos con su historia, todos muertos, sin dejar descendencia ni en la memoria de los suyos; pues por haber no había descendencia, ni memoria, ni suyos... No quedaba nada; solo quedaba la nada…Y en esta ocasión recordaron claramente, recordaron todo el dolor, muerte y destrucción que ellos mismos generaron. La congoja no tuvo por donde expresarse al carecer ya de cuerpos. Sólo sus sentimientos parecían sobrevivir, y desde ellos, incapaces de soportar tanto horror, por fin clamaron:

-¡Basta ya! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Lo sentimos!


El céfiro se paralizó, los astros detuvieron su curso, las estrellas esperaron atentamente sentir sus palabras, las llamas del infierno parecieron congelarse, el tiempo quedó suspenso, el universo entero se distorsionó a la espera de la reflexión final. Los Creadores fueron conscientes de que solamente tras purgar el mal realizado, tras reconocer la destrucción de la que fueron responsables, encontrarían la paz, la luz, la salida. La Humanidad, juguete de sus manos, se presentó ante ellos como una sola voz. Tras eones y eones, los Dioses y Humanos extintos -el crepúsculo de lo que todos fueron- se comunicaron.


-"¿Dónde está la luz? -Inquirieron algunos Dioses más elementales-¿Dónde se encuentra la salida?"


Los espectros de los que fueron Humanos, de los que fueron sus Hijos, respondieron:


-Sin mortales que os adoren, ¿Qué sois? Sólo bocas vacías, oídos sordos, cuerpos imaginarios sin ropajes, muertos eternos condenados a la soledad y a la invisibilidad.

-“¡Somos Dioses! –Respondieron- estamos más allá del bien y del mal. Somos inmortales. ¡Nuestro es el poder!

¿De qué os sirve a vuestro presunto poder, si no sois capaces de cobrar forma ante vosotros mismos, si ya ni entre vosotros os reconocéis? Sin nuestros miedos e ignorancias, sin nuestras alegrías y frustraciones, sin nuestras esperanzas y deseo de trascendencias, sin nuestra fantasía no sois nadie; si no creemos en vosotros no sois nada. No existís si no lo hacemos nosotros. ¡Ese es nuestro poder!.

Los ecos reverberaron disgustados con intención de regresar al mundo de la nada y esperar eones a que los Dioses se encontraran preparados para entender. El decepcionado cosmos se disponía a entrar en movimiento.

-“Esperad” –suplicaron- ¡Ayudadnos! ¡Salvadnos! ¡Dadnos la luz! No nos dejéis aquí.

-No podemos hacer nada -clamaron como una sola voz-; no existimos, no somos. Nos aniquilasteis o permitisteis nuestra destrucción. Contemplasteis impasibles nuestra evolución. A lo largo de los tiempos, en el nombre de cada uno de vosotros hemos sido juzgados, sacrificados, torturados; se han levantado guerras malditas en nombre de vuestra bendición. Únicamente si decidís Morir para Crear de nuevo, tendréis una oportunidad. Vuestra limitada fuerza creadora se encuentra aún en vuestras esencias. Debéis sacrificar vuestra inmortalidad para instaurar un mundo mortal. Ese mundo mortal y perecedero evolucionará. Con suerte generara seres conscientes de sí mismos y de su caducidad, entes que -como nosotros- ante el miedo a dejar de existir, ante la necesidad de dar explicaciones y significado a lo desconocido os reinventarán, os necesitarán. Ante fenómenos como el rayo, el viento, las aguas, el movimiento de los astros, la vida y reproducción de los animales y plantas o la muerte de los miembros de sus sociedades los nuevos seres primitivos carecerán de explicaciones racionales. Al no disponer de respuestas naturales para sus interrogantes se refugiaran en otras que aludan a fuerzas o seres sobrenaturales. Sólo así naceréis, tendréis nombres, formas, poderes y se os adorara; sólo así tendréis cuerpo, color, luz, salida del mundo de la sombras y del desierto de la no existencia.

El universo permaneció absorto.

-Ahora bien, una vez vivificados habréis de cuidar a vuestros nuevos adoradores para que no perezcan como colectivo; tendréis que ser bondadosos con ellos, deberéis protegerlos incluso de ellos mismos, pues de lo contrario la Nada regresara.


Las cenizas se removieron, recombinaron sus átomos, se transmutaron de inorgánicas a orgánicas. Edades más tarde, apareció la atmósfera y con ella vino la luz nueva, con la luz se recombinaron reiteradamente las cenizas. La nueva vida se edifico a partir de los restringidos restos de cuerpo simples: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, así como de los restos de calcio, azufre y fósforo. Los dioses inmortales perecieron, los ecos se extinguieron y la vida efímera comenzó a extenderse y afianzarse poco a poco. Inicialmente bajo la aparición de moléculas orgánicas como los ácidos animados, azúcares, urea. Con el tiempo aparecieron las células simples y más tarde las formas de seres más complejos.


Transcurrieron eternidades y períodos. Los vergeles abundaron, los ríos se extendieron, los seres vivos evolucionaron, se transformaron e intentaron dominar la tierra bajo distintas formas, pero muchas fracasaron. Mientras tanto los dioses permanecieron olvidados, dormidos, muertos... Un sinnúmero de días y noches transcurrieron bostezando. La conciencia de sí mismo intento emerger bajo el frío y el calor, pero no lo consiguió. Probó suerte primero en los mares, más tarde en el cielo, finalmente sobre la tierra. Unos seres débiles y primitivos se desarrollaron, tuvieron conciencia de sí mismos y de su muerte, buscaron sentido a la sequía, a la enfermedad, al dolor, pidieron protección en la caza y para su familia y hogares.

Un día, unos inquietos arácnidos se preguntaron:


-¿Dónde está la luz? ¿Dónde está la salida? ¿De dónde venimos? ¿A donde vamos? ¿Qué sentido tiene la muerte?

Elevaron sus peludas patas hacia el cielo al tiempo que sus mandíbulas recitaban extraños cánticos llenos de devoción. Como si desearan tocar el cielo articularon sus pedipalpos de manera armoniosa, acariciando aire, percibiéndolo a través de sus pilosidades: la primera y rudimentaria adoración apareció. Ese día aconteció la vuelta de los Dioses. regresaron del olvido a causa de la necesidad de conclusión de los arácnidos; sus preguntas les devolvieron a la vida.

Las antiguas cenizas se reunieron, del polvo cobraron vida,fueron tallados y esculpidos, tomaron formas y colores semejantes a los de sus fieles pues, al fin y al cabo, habían sido creados a imagen y semejanza de sus criaturas.

En ese día las primeras deidades fueron bautizadas, se les otorgó poder. Acompañaron a aquellos seres con el firme propósito de no permitir que murieran.ya que un eco del pasado susurraba que no sería de su agrado encontrarse de nuevo en el infierno y purgatorio al que los Hombres, primeros Avatares Creadores de los Dioses les habían relegado a causa de  sus pecados.




martes, 27 de enero de 2015

Φ (TAU) EL NÚMERO ÁUREO & SINAPSIS. POR DAVID MARIO. VILLA MARTÍNEZ.





Φ  (TAU) NÚMERO ÁUREO


El número áureo o de oro (también llamado razón extrema y media,razón áurearazón doradamedia áureaproporción áurea y divina proporción) representado por la letra griegaφ (fi) (en minúscula) o Φ (fi) (en mayúscula), en honor al escultor griego Fidias, es un número irracional:

 



Aquí, ahora, tenemos una conciencia de la realidad. Pero, ¿Y si no fuera  la única?



Φ  (TAU) EL NÚMERO ÁUREO & SINAPSIS



Φ (TAU)…. Por fin he alcanzado mi destino tras tanto tiempo. Han merecido la pena los estudios de Tercera Fase en el Centro Experimental Cuántico; ahora estoy preparado para supervisar el Instituto de Sueños Futuros y manejar los contenidos almacenados en la Segunda Vida. Estaba deseoso de ello. Es emocionante, aunque debo guardar distanciamiento para poder ser objetivo. 

Φ (TAU)…. Jamás imaginé el placer extrasensorial que proporciona poder acceder libremente a todas las dependencias de paso restringido. La sensación de poder, sin duda alguna, puede convertirse en algo más fuerte que la voluntad de aquél que la siente. Pero ese peligro, gracias a la madre ciencia, cada vez es menor; solo quedan pequeños restos de lo que antaño fue el dominio de los instintos, un triste recuerdo de tiempos pasados superado por la trascendencia y la iluminación en la Mente Global. 

En mi memoria actual aún se conservan imágenes del milenio glorioso en el que las palabras tales como dictadura, opresión, codicia, guerra, hambre, miseria, miedo, ego quedaron antiguas en el diccionario de la Nueva Realidad para pasar al Compendio Descriptivo Histórico. Si los estudios sobre Permanencia Genética consiguen mejorar sus resultados y aplicaciones a nivel de estructura compleja, espero que mi Primera Vida se alargue hasta darme la ocasión de ser testigo de que todos los términos relacionados con el abuso y miedo del hombre formen parte del Libro de la Prehistoria de la Tercera Dimensión. 

Φ (TAU)….este es mi Santuario. Aquí se añade cada día un ladrillo más al puente de las Dos Vidas. En estas estanterías virtuales están almacenadas más de 300 Nevis (1 Nevi = 1000 millones de años) de Sueños Futuros. Y estamos en condiciones de afirmar que los últimos 100 Nevis están recogidos en su totalidad, pues desde entonces se comprobó que aquello que los Especialistas de Sanar entendían como enfermedad constituía en realidad en un viaje infrainconsciente a la Segunda Vida y lo que a nuestros ojos parecían convulsiones, dolores y pérdida de la localización terrena, solo era el reflejo exterior de la oposición del sujeto a abandonar otros paisajes, otras compañías, otras realidades y sentimientos mucho más maravillosos y perfectos que los conocidos. 

Hemos logrado recuperar muchas de las visiones que acompañan a lo que los antiguos llamaban Crisis y que en la terminología actual denominamos Visitas. No todos los sujetos tienen la capacidad de transmitirnos sus ensoñaciones y visiones, pero cada vez son más los que recuerdan el contenido de sus observaciones cuando recuperan la conciencia. 

Una de las teorías que espero tener desarrollada para el próximo Cónclave de las Séptimas de Acuario consiste en que estas personas poseen un estado mental más avanzado que el resto de los habitantes de nuestra superpoblada galaxia, y que en ellos las leyes de la evolución, que ya postulara hace tantos Nervis el Maestro Darwin, funcionan una velocidad más rápida, bastando un período de tiempo Cósmico Cuántico más pequeño para que se produzcan cambios perceptibles. 

Sábenos que los propietarios de Sueños Futuros eran proscritos en el origen de la civilización humana, a lo sumo enfermos. Ahora muchos de ellos han sustituido a sacerdotes, druidas, profetas, mulás, rabinos, gurús y ocupan un lugar esencial en la sociedad en su Nuevo Ciclo. 

Gracias a ellos tenemos más cerca el conocimiento de la Segunda Vida, la organización de una Naturaleza bajo nuevas leyes físicas y socioculturales, y la unión de todas las cosas en comunión ante la presencia del infinito y unidad. 

Sin embargo, mi cometido actual es otro bien distinto del mero estudio del funcionamiento de la Segunda Vida. Una labor que resulta a la vez desalentadora e ilusionante. ¿Existe la Tercera Vida después de la Segunda? Y en caso afirmativo, ¿cuántas Vidas habrá en total? 

Φ (TAU)… Bien, iniciaré mi tarea con el documento &2236k35-c. ¡Valla! Este aun guarda restos arcaicos y encriptados del tema. Bueno, empezaré por el comienzo entonces: “Epilepsia. Enfermedad crónica, caracterizada por crisis convulsivas con…”




martes, 7 de octubre de 2014

EN EL FONDO DE MI CONCIENCIA por DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ







La nostalgia y la ternura han conseguido que incluya este relato. Pertenece a la "prehistoria" de mis comienzos, siendo uno de mis primeros relatos de juventud. Por aquel entonces era muy idealista y tal vez, en cierto modo, siga siéndolo en el fondo de mi conciencia.


EN EL FONDO DE MI CONCIENCIA

En el fondo de mi Conciencia, en mi interior viajaba yo y en la Sala de los Sueños del Palacio del Corazón del hombre fui a encontrarme. Allí fui a parar como un desconocido encuentra el Manantial de la Sabiduría Arcana y del Sencillo Conocimiento. Conocimiento que va más allá de las palabras, los gestos y la memoria, que es más un devenir de la Verdad que una voluptuosa marcha de la mentira e ignorancia.
Marchaba yo por toda la lujosa Sala, llena de los semblantes mis miedos y seguridades, de las puertas de los fantasmas de mis penas y alegrías, las de las mascaras de mis victorias y frustraciones… Saludando uno tras otro a estos mis diferentes egos como a prestos desconocidos con los que no quisiera relacionarme con toda profundidad, me encontré sin dame apenas cuenta en un Jardín paradisiaco en el que a pesar de ser manifestación de una eterna Primavera, se mostraba el desgarro de las zarpas de un Inverno mortal. Era inmenso, lleno de posibilidades.
Ante mí, de entre las sombras de mi mente, las sombras de aquello que se negaba a aceptar, salió un espectro de lo que fue hermoso, pero que ahora se encontraba enternecedoramente desfigurado y desvalido: la así misma mentada Libertad. Su rostro se encontraba envejecido, sus ojos mostraban los abismos del sufrimiento de la esclavitud. Sus mejillas ya no tenían el color rosado de la alegría, ni sus manos la suavidad de la Esperanza inalterable; sus dulces labios apenas tenían ya los besos reconfortantes de la Paz. Veíase herida en su esencia, en su origen, más no en su final, pues la Libertad jamás moriría del todo y esa era su larga agonía.
Lentamente me acerqué a ella y un escalofrío recorrió mi ser al pensar en que hubierala acontecido para que su inigualable belleza estuvierase marchitando. Poniendo su desvaída mano derecha sobre mi frente me dijo:
-He aquí que yo he de hablarte en enigmas, porque todo lo que Soy y todo lo que tú Eres va más allá de la comprensión. Soy, como bien has deducido, la Libertad, hija de la Conciencia y más exaltada en la conciencia del hombre. Agonizo y mi tormento es ilimitado, pues la libertad fue concebida, gestada y parida para nunca morir aunque si padecer y en ocasiones verse desfigurada por los antojos de la misma voluntad dada a los hombres… aunque no de todos. Camino junto a vosotros en vuestras vidas, junto con una Conciencia en Libertad.
Aliviada por revelar lo revelado suspiró dolorosamente, mientras su mirada se dirigía hacia un rincón del Jardín donde la yerba ya no nacía, ni los arboles daban sus frutos, donde las flores tiempo ha habíanse marchitado; donde las teóricas e imposibles nieves de la esclavitud se posaban con intención destructora. Tomó mi mano y con dulzura de mirada, anhelante de que comprendiera, me invitó a seguirla y yo la seguí. Y me mostró mejor ese extremo del Jardín que antes era llamado Dádiva, mas que mudo recientemente su nombre en Egoísmo. En él se tendió, cansada, sobre las impolutas nieves. Allí yacía aquella que se revivía a sí misma, pero que ahora se encontraba también enferma y ligeramente deformada.
La Libertad abrió su boca y vertió su corazón por ella al decirme:
-En ocasiones enjauláis la Vida en cárceles de oro o de hierro oxidado… Lo mismo da… Me encarceláis y esclavizáis haciéndome criada vuestra. ¡Yo no soy vuestra esclava aunque estoy para serviros! Si yo muriera moriríais. Sin mi pereceríais irremisiblemente, porque más pertenecéis vosotros a mí que yo a vosotros. Yo lo albergo todo, mas vosotros solo podéis albergar la nada que sois y el algo que podéis llegar a Ser si sois fieles y rectos en vuestros corazones.
¡Pobre del pájaro que conoció la libertad, pues esos cielos y esa vida siempre anhelara y estarán en el! ¡Y pobre del Ave que ya nació esclava! ¿Acaso no intuye que la libertad está más allá de lo que los barrotes le han permitido conocer? ¿Acaso desde ahí no ve a otros de los suyos volar? Pero él, ni siquiera puede desplegar las alas en su plenitud y alzarse a la independencia, pues no sabría qué hacer con ellas sin aprender a planear y aprovechar la fuerza de los vientos.
-Esclavizáis tantas cosas bellas y hermosas para destruirlas o transformarlas en feas… ¿Es que acaso el resto de lo Creado no tiene el mismo derecho a Ser que vosotros? ¿Os creéis extremadamente mejores que un árbol o una flor? Yo os digo que no, que cada cosa está en su sitio, tiene su valor y su sentido irremplazable. Vosotros jamás podréis tener frutos colgando de vuestros dedos y contemplar como maduran; o servir de cobijo a los nidos de los pájaros. Jamás seréis flores ni tendréis pétalos, ni las abejas libaran de vuestro cáliz. Jamás seréis montañas, ni valles, bosques, océanos, estrellas o soles…Nunca seréis Agua pura y cristalina que pueda refrescar la Sed del sediento o no ser que antes os dejéis purificar por ella misma. No sois mejores que estas cosas, sino que formáis una hermanada con ellas.
Y en cuanto a vosotros os estáis esclavizando al no tener aire que respirar, al no tener un lugar donde yo os pueda acoger y vosotros Vivir, al no tener alimentos que tomar, al no poder expresar y defender vuestros pensamientos y sentimientos, al consentir ser aplastados por una sociedad que os despersonaliza y reduce a meros números que se pueden manejar e incluso sacrificar al antojo de unos pocos a los que concedéis el poder; al ocultar vuestras realidades y disfrazaros con la máscara de la hipocresía y el disimulo. Al no tener tiempo, sencillamente, de Vivir y Amar… ¡Liberadme! ¡Por caridad a vosotros mismos y por la defensa de vuestra dignidad! ¡Liberadme!
¿Quiénes son capaces de presionar su mente y la de los suyos, destruir la dignidad que hace honesto al hombre ante sí mismo y ante lo creado? Solo locos, mentes enfermas, orgullosas y autosuficientes hambrientas de poder y desmesurada autoestima  que olvidan sus orígenes para infantilmente, pero en ocasiones con efectividad malsana, intentar construir un modelo de futuro, un poder, un dominio  que no les corresponde solo a ellos dominando así lo más inherente de ser humano.
-La Libertad es tan difusa y extraña –dicen los hombres-. No tiene faz, ni ojos, ni oídos, su imagen se nos desdibuja y parece inalcanzable, pero está…No sabemos dónde, pero está. Y cada uno intenta imponer al otro su concepto de libertad.
Ved en este jardín la maravilla de la Libertad. Todo es armonioso, a pesar de que el invierno se cierne peligrosamente sobre él. Aquí, el árbol da libertad a sus ramas, hojas, yemas y frutos para que se desarrollen como quieran; aquí, la hierbecilla no lucha, no coarta la libertad de la flor que comparte tierra junto a ella, sino que la comparten. La libertad de ser como se es y manifestarse coherentemente con ello es respetada.
Solo vosotros, en abundantes ocasiones, rompéis ese respeto destruyendo sin razón coherente, por puro morboso placer, lo que se os antoja. ¡Luchad por aquello que también os pertenece! Que no os dejen sin la libertad de ver la flor, el rio, la nube o la hoja caer del Árbol. Que no os dejen sin la libertad de Ser, de ser Vosotros mismos, de luchar en contra de convertiros en un número, en un ladrillo anónimo  en el monstruoso muro de la sociedad que os atrapa.
Y así ella me habló. Y nada más pude decir porque el asombro de lo que había escuchado me obligaba a permanecer callado y, aun perplejo, como si un viento dorado arrasara las imágenes convirtiéndolas en pensamientos, todo desapareció.


Salí del Jardín, de la Sala, del Palacio de mi Corazón; volví al “mundo verdadero” que me rodeaba, a la limitada realidad que existía fuera de mí. Y una gran tristeza y esperanza me invadieron como hermanos gemelos de un mismo parto.
En mi fría celda todo cobraba su forma y de la oscuridad resucitaron poco a poco la amplia gama de grises. El amanecer surgía, y los primeros rayos de luz traspasaron la pequeña ventana con barrotes cayendo sobre mi cual espíritu de Dios sobre la Virgen María en la Anunciación de la buena nueva. De mi ensoñación salí, me levanté del camastro y me aproximé al ventanuco. El minúsculo capullo de una hierbecilla aferrada entre las piedras había florecido durante la noche, y sobrevivía…
No recordaba cuantos años hacia que estaba privado de mis libertades, ya perdí la cuenta. No tenía espejo en el que mirarme y comparar mi rostro con el del pasado; y mi cuerpo a fuerza de ser visto día tras día, mes tras mes, año tras año, no me servía de gran referencia pues sus cambios habían venido poco a poco, con el sigilo de un ladrón nocturno. Me encontraba más delgado, con arrugas donde antes veía tersura, con canas donde antes el color era de ala de cuervo. ¡Muchas estaciones había  contemplado a través de mi ventana! ¿Cómo sería ahora el mundo? Aparte del sol, nubes, lluvia, nieve y viento, los altos y feos muros de color gris tierra solo me permitían ver, a lo lejos, altísimos edificios de metal y cristal. ¿Seguiría todo como lo conocí o ya los niños no sabrían lo que era contemplar las estrellas? Recordaba haber visto alguna a través de los contaminados cielos, pero no estaba muy seguro. Tal vez fuera un satélite de vigilancia.
Estaba preso, estoy preso y posiblemente lo estaré hasta el fin de mis días. Cometí el crimen de rebelarme en mi conciencia y por lo tanto contra algunas  normas y formas de vivir que pocas veces entendí pero acaté hasta  que dije: ¡Basta! Quería vivir a mi manera, según mis normas. No hubo crímenes, ni atentados, ni sangre vertida. Quise hacer comprender a la gente que no podíamos continuar como hasta el momento, que nuestros descendientes merecían algo mejor que las ruinas y basura que les estábamos dejando como herencia. Al hombre le estaba siendo también castrando el espíritu para no poder realizarse y perpetuarse a través de su existencia. Clamé por las calles entre monstruosos edificios, ruidos ensordecedores, entre maquinas con forma de hombres que imponían una sola manera de pensar, vivir, amar. Sé que algunos escucharon y comprendieron. Esa es mi victoria. El despertar de la conciencia del hombre.
¿Y yo? ¿Qué como terminé? Como un loco, encarcelado en una habitación con paredes acolchadas, recibiendo mi alimento de una maquina impersonal y satisfaciendo mi higiene por medio de otras. Desde  que me internaran aquí no he visto, ni oído, ni hablado con ser humano alguno. Mis conversaciones son conmigo mismo y, en ocasiones, con distintos habitantes del Palacio de mi Corazón, cuando tengo la suerte de visitarlo. Pero sé que no estoy loco. ¿O quizás si? Solo sé que no me siento preso del todo pues hace tiempo que comprendí que la Libertad, la verdadera libertad está dentro de mí; es la libertad de espíritu de mi conciencia. El universo entero se encuentra dentro de mí y no solo en lo que me puede rodear. La libertad de cuerpo es importante, esencial, pero cuando te es arrebatada no por ello se debe sucumbir al total dominio del hombre por el hombre. Siempre quedará en un rincón el germen suficiente para brotar cuando los tiempos sean propicios. Para  el alma, por llamarla de alguna manera, no hay más cadenas que las que yo pongo por miedo a asumir mi vida y mis responsabilidades con valentía y los pesos que mi conciencia no compensada me amarren.
Un día vendrá el nuevo Reino al Corazón del Hombre y todos comprenderán. En verdad que siempre se es libre si se penetra en la sala de los Sueños y se hace sin miedo.

¿Son imaginaciones mías? ¿Oigo pasos? ¿Hay alguien tras la puerta de mi celda?

domingo, 8 de junio de 2014

ESTOY AQUÍ. POR DAVID MARIO VILLA MARTÍNEZ



ESTOY AQUÍ


Hay momentos en nuestra vida en los que hemos de enfrentarnos a lo que nos hace daño o infelices. Cada uno, con suerte, encontrará su personal manera de hacerlo.

ESTOY AQUÍ. POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ


Llevaba allí tres días y aún faltaban cuatro más para que pudiera regresar a su vida normal. Siguiendo los pasos de la insoportable rutina, Luzvina se levantó desganadamente de la mesa donde, como siempre, dejó casi la mitad de la comida, después de removerla anárquicamente  con el tenedor en un ritual que acababa provocándole hastío y repulsión, pero al que se sentía inclinada irrenunciablemente. Al menos ese caos interior se plasmaba de alguna manera en el exterior, como una sutil vía de escape a la presión a la que se sentía sometida.

Por delante se extendía a otra faceta del acatamiento al descanso más absoluto; una sofisticada tortura que en lugar de calmar sus nervios, los desbocaba en una carrera hacia el delirio como caballos cojos perseguidos por fieras asesinas. Subió las escaleras que conducían a su habitación, dejando atrás el comedor en el que apenas dos o tres mesas registraban actividad y se adentró por el pasillo, un corredor poco iluminado con puertas en ambos lados. El hecho de que su habitación fuera la última de la derecha, la más alejada del centro vivo de la residencia, le pareció un guiño más del burlón destino.

Ya dentro de la sala se sentó sobre la cama, arrinconada frente a la ventana. El colchón era duro para su gusto Allí observó el resto del mobiliario, buscando con la mirada cualquier diferencia que no encajara en sus recuerdos. Todo seguía tal y como lo dejara una hora antes: una mesilla aséptica coronada por una pequeña lámpara, un escritorio que miraba la pared, cobijando bajo su marco de madera una banqueta giratoria y por último, un armario demasiado ampuloso y molesto a la vista para sus escasas necesidades  Miró a través de la ventana, sin ver. No sabía si se sentía encerrada o protegida; definir sus emociones sería como escoger al alzar una carta de una baraja de naipes arrojada al aire.

Luzvina se recostó, aburrida, hastiada, e intentó dormir un poco para adormecer no solo su cuerpo; también su mente inquieta. Tras dar mil y una vueltas hasta encontrar una postura relativamente cómoda se dejo vencer por la somnolencia.

¡Se despertó!

Al abrir los ojos, absolutamente confusa, tardó unos instantes en reconocer dónde estaba. La luz que entraba por la ventana era mucho más tenue. Se apoyó sobre sus codos e intentó incorporarse a la realidad.

¿Qué era lo que le había despertado? Era una especie de sonido, como una voz…

-Estoy aquí…

Recorrió con la vista la habitación, moviendo la cabeza lentamente en todas las direcciones, pero sin hallar el origen del aquel sonido.

-Arriba, sobre tu cabeza

Luzvina alzó los ojos hacia el techo y lo que vio le hizo buscar cobijo bajo las sábanas, a las que se aferró, apretando los brazos, cerrando los párpados y conteniendo el aliento. No se produjo ningún ruido revelador, no hubo voces en el siguiente intervalo de tiempo, que le resultó eterno, hasta que reunió el valor suficiente para asomar la cabeza fuera del protector refugio de tela. Volviendo a mirar aquella imagen, enmarcada por un halo desigual y cambiante de múltiples colores, confirmó lo inverosímil: aquella figura de otra dimensión era ella misma. Incomprensiblemente era una especie de reflejo en el espejo de facciones incorpóreas con iridiscentes colores de tonos imposibles. Algunos agradaban y aportaban seguridad, otros aumentaban su ansiedad y causaban rechazo, especialmente los de color marrón o gris sucio.

-¿Te he asustado? No debes tener miedo, porque aunque mires fuera, formó parte de ti; soy su otro yo, el sótano de tu conciencia.

Acurrucada en una postura casi fetal, abrió la boca en un gesto de respiración hiperventilada cercana al pánico. Se reconocía, pero eso no significaba que le agradara o que se sintiera directamente identificada con aquella doble etérica.

-He esperado mucho tiempo que me sacaras a la luz, que me dejaras ser consciente. Ya sé que soy lo peor de ti, pero debes aprender a convivir conmigo, pues si no me conoces y aceptas, nunca podrás ser feliz. No te preocupes, será como si nos encontrábamos por primera vez; mejor dicho, como si no nos hubiéramos separado.

Ante Luzvina se sucedieron un bombardeo de hechos, fechas y lugares de su pasado que, una vez pronunciados, cobraron realidad vestidos de palabras. La arroparon en un contacto doloroso, como si de nuevo volvieran a producirse. Instintivamente se tapó los oídos, intentando aislarse de aquella voz, pero el sonido le seguía llegando obstinado, profundo, como se procediera de su propio interior; cada vez más cerca de su garganta, las palabras se producían sin pausa, subían por su estómago, asfixiaban los pulmones y  se le encajaban en el cuello, provocándole las náuseas previas al vómito. Las voces de los recuerdos desbordaron su pecho recorriendo los brazos agarrotados hasta las yemas de los dedos Las palabras descendían también hasta su bajo vientre, sus ingles, recorriendo las piernas hasta la punta de los pies. Su cuerpo vibraba de una manera que nunca hubiera imaginado. Sintiendo calor en cada una de las células se abandonó al inevitable enfrentamiento, ante la manera en la que había percibido su existencia.

De pronto, como si una puerta cediera a la violencia del huracán de emociones, se encontró gritando entre sollozos todas las palabras que nunca había sido capaz de pronunciar, los sentimientos que no pudo asimilar, los recuerdos no curados que había ocultado, los odios y rencores guardados como joyas ponzoñosas, confesándose así misma todo lo que su corazón había ocultado en un protector e invalidante engaño. Asimiló sus propias traiciones, debilidades con responsabilidad y no con culpa mutiladora.

Por el eco de sus propias voces y los brazos de un corpulento hombre embutido en una bata blanca, volvió a la auténtica certidumbre, aunque tardó aún un tiempo en aceptar que éste no era uno más de los espejismos que antes le confundían. No bajó a cenar y durmió profundamente, sin apenas moverse, como si el colchón fuera el de su propia cama.

Días más tarde, contenta y cansada, traspasada la última puerta inspiró y expiró con profundidad tres veces. Sobre ella, el cartel “Centro de Regresión Mental”, ya no significaba únicamente una frontera entre el pasado y el presente, también era el mejor pasaporte para el futuro y Luzvina, en un alarde de reconquistar libertad, corrió escalera abajo, decidida a hacer el uso inmediato de ella.


Pocos, muy pocos, intuyeron la equilibrada gama de colores que envolvía su cuerpo, mente y espíritu.

miércoles, 8 de enero de 2014

LOS CISNES YA NO SON TRANSPARENTES. POR DAVID M.VILLA MARTÍNEZ.




Cuando se abusa de presuntas virtudes estas se convierten en defectos.No todo es evidente y de ahí el discernimiento, aprendizaje, en ocasiones el periodo de duelo y los nuevos comienzos.

EN RECUERDO DE M.R,J.
 (1966-2014) 
DE PARTE DE J.R.J


LOS CISNES YA NO SON TRANSPARENTES

Hubo un momento en el que el Universo quiso experimentarse a sí mismo y, en una de sus manifestaciones, hizo la prueba de crear cisnes transparentes en uno de sus planetas piloto: una primera versión de la tierra. Era un intento sano de crear un mundo sin mentiras, sin falsedades.

Eran aves magníficas de gran envergadura, capaces de dominar el cielo en espirales sinfónicas y de dejar sin respiración al resto de los animales que los observaban atónitos. ¡Se diría tanto de sus vuelos si aún  quedase tan solo un superviviente de ese mundo perdido! Se rumorea acerca de aquellas tardes coloreas con matices imposibles por un sol y dos lunas, donde aquellas aves agujereaban las nubes a velocidades increíbles repitiendo sus acrobacias sobre las montañas heladas, para luego descansar en mitad de un lago tan inmenso como  un continente. Allí, juntos, en la superficie del marjal, brillaban como una sola estrella en vital movimiento.

Estas criaturas honestas incapaces de mentir sólo podían digerir cosas transparentes, preferentemente cuarzos blancos molidos o bien el hielo dulce que abundaba en las alturas de las cordilleras. Sus huevos eran como inmensas gotas de agua que descomponían arcoíris. Cuando morían sus restos se convertían en diamantes de caprichosas figuras.

En ocasiones algunos ejemplares jugaban con medusas, sus únicos amigos, ya que les costaba mucho confiar en alguien que no fuese completamente transparente  y, lamentablemente, casi todos tenían como mínimo algún color. Para ellos un águila era lo mismo que una paloma, un gato que un perro y un lagarto que una iguana. Solo eran seres opacos sin diferenciación ante los cuales se sentían superiores. Eran incapaces de ver a través de ellos y solo se quedaban con lo evidente, con el aspecto opacado, con esa única capacidad de entender la transparencia. No escapaban de aquel criterio el resto de las aves coloridas o de lindo trinar; por muy bellas cualidades que tuvieran no eran transparentes... y por lo tanto también eran mentirosas y falsas.

Los límpidos cisnes- no obstante- volaban y volaban encantando a todas las criaturas; formaban figuras  en el cielo a toda hora y momento, formando letras de un lenguaje perdido en una atmósfera analfabeta y figuras geométricas de complicado trazado. Opacaban al resto de los pájaros que, simplemente, preferían humildemente posarse en las ramas de los árboles a observar tan hermoso espectáculo llenos de admiración.

Todo iba bien, aunque la elitista arrogancia de los cisnes fuera constante y evidente, hasta que una mañana, en vez de formar figuras, la bandada se dividió plasmando dos grandes círculos detenidos en el cielo, que poco a poco se empezaron a alinear presagiando lo peor. A medio día, los círculos se juntaron en un punto que logró eclipsar al sol  y como una lupa gigante se generó un poderoso rayo que derritió todo, que quemó todo, que destruyó todo.

El Universo cayó en cuenta de lo sucedido, que aquel modo de percibirse sin mentiras o falsedades solo había traído oscuridad y destrucción; aprendió y comprendió que la transparencia no debía ser visible, si no escondida. Debía de estar tras la humildad y no en los alardes de superioridad que implicaban el distanciamiento. En definitiva debía ser descubierta esforzándose y no mostrada como algo físicamente inherente.

Por ello, en esta nueva versión de la tierra los cisnes no son transparentes. Algunos de ellos solo son blancos en recuerdo a la pretensión de pureza de sus hermanos caídos por su deshonestidad y ego.

Aún así, aún conservan rasgos de su belleza, pero los diamantes hallados kilómetros bajo tierra son tallados.

jueves, 3 de octubre de 2013

VÍDEO DE LA LECTURA PUBLICA DEL RELATO "¿ASIGNATURAS PENDIENTES?" EN EL ESPACIO NIRAM


VÍDEO DE LA LECTURA PUBLICA DEL RELATO "¿ASIGNATURAS PENDIENTES?" EN EL EVENTO "VUELTA AL COLE" DEL CIRCULO LITERARIO MUNDI BOOK EN EL ESPACIO NIRAM




El comienzo de curso suele estar repleto de expectación a la vez que miedo, de propósitos de enmienda que solemos olvidar.







domingo, 22 de septiembre de 2013

¿ASIGNATURAS PENDIENTES? POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ






El comienzo de curso suele estar repleto de expectación a la vez que miedo, de propósitos de enmienda que solemos olvidar


¿ASIGNATURAS PENDIENTES?


Este tiempo me ha servido para reflexionar, para ser consciente de mis “asignaturas pendientes” y de la causa de no haberme aplicado lo suficiente durante el curso pasado. Desde donde estoy, desde esta perspectiva, soy capaz de entender y sentir esa parte de mí que no fue lo suficientemente diligente, que no dedicó el tiempo y energía apropiados para interiorizar las lecciones; que se me dieron muchas oportunidades para enderezar mi camino pero permití  que la pereza, el miedo, las distracciones por cosas irrelevantes me invadieran. Tendemos a evadirnos de los compromisos y evitar aquello que de alguna manera requiere nuestro mejor esfuerzo.

No es que ignorara totalmente las señales de aviso; se me dieron muchas. Algunas venían de fuera, otras de mi mismo. El caso es que, a pesar de saber que las cosas no están todo lo bien que podían estar, no hice demasiado por pensarlas y sentirlas desde otros puntos de vista. Pero en este momento soy capaz de ser consciente de que de todo se aprende y que asumir la reprimenda de otros o auto castigarse es un derroche inútil de energía que no ayuda en nada, mas que a la inmovilidad y la culpa. Simplemente es mejor hacerse cargo, hacerse responsable. No puedo consentir recrearme y perder tiempo en lo que pude haber hecho ayer: el ayer ya no existe. Puedo esperar y desear que el mañana sea distinto; si, pero sin aferrarme a los objetivos, a mi propio deseo para alimentar un ego que me separa de los demás. Es el presente, el aquí y ahora lo que cuentan y donde me doy cuenta de lo que soy… que Soy…

Tengo la absoluta certeza de que también en esta ocasión muchos intentarán inculcarme conceptos y esquemas mentales a los que tendré que someterme al principio, nuevas reglas, nuevos dogmas. Al fin y al cabo es un lugar diferente en el que se me da la oportunidad de aprender y que en gran medida he elegido. Con trabajo y esfuerzo tendré las suficientes oportunidades como para cuestionarme todo y elegir yo mismo. De entre todo lo que me enseñen tendré que escoger con que me quedo y que descarto. Sin cuestionarse lo aprendido, sin tener la valentía de aplicarlo y obtener resultados concretos no se avanza, no se aprende, no se descubren nuevos horizontes.

Se que en esta ocasión me será más fácil recordar la teoría de algunas asignaturas, pues muchas de las situaciones, vivencias y lecciones me son familiares, ya las he vivido. Solo tengo que estar abierto a lo que venga y esmerarme en las prácticas. Es bastante probable que al principio sienta desconcierto, desconfianza, incluso miedo. Mientras me permita sentirlos, reconocerlos y gestionarlos todo estará bien. Debo ser lo suficientemente lucido como para no consentir que me inmovilicen. Ante tanto que aprender viviendo –o vivir aprendiendo- en otras ocasiones, en otros cursos, me he sentido o abrumado y disperso, o demasiado rígido en mis objetivos como para aceptar las nuevas experiencias que podía experimentar con mis compañeros, o que herramientas eran las más adecuadas para determinado fin, o incluso si tenía que “inventarlas”.

Este nuevo periodo de aprendizaje se me presenta fascinante, lleno de retos. Ahora estoy tranquilo, en paz, lo tengo todo planificado, pero llegada la hora es muy probable que me ponga nervioso y olvide.

Mi nuevo cuerpo físico acaba de ser fecundado en esta limitada realidad en la que el tiempo se mide. Mientras la mitosis se multiplica exponencialmente la parte de mi ser que se está encarnando va olvidando las causas por las cuales eligió a estos padres prestados, a sus futuros amigos, compañeros de trabajo o sentimentales y las enseñanzas que decidió vivir. En este nuevo envase carnal limitado a tan solo tres dimensiones, esa parte de mi alma va olvidando que es polvo de estrellas, que pertenece a un todo. Inicialmente se verá aislado y separado cuando tome conciencia de sí mismo; cuando se sienta identificado con su organismo, no recordará el motivo por el cual eligió un cuerpo más o menos agraciado según las estructuras mentales en las que se ve inmerso, su sexo y orientación sexual; ni porque escogió nacer en el entorno de una religión determinada o ausencia de ella, evolucionar en una sociedad en paz o en guerra, en pobreza o riqueza..

Empieza a olvidarme una vez más, tal como ha sucedido a lo largo de interminables encarnaciones. Flotando en el líquido amniótico se siente, en cierto modo, como en casa pues el cordón umbilical le nutre, le alimenta, le conecta a su madre como los chacras alineados conectados a la tierra. Cuando tenga conciencia de sí mismo y posteriormente Consciencia se conectará con su esencia, con su Yo, Conmigo… e intentare ayudarle a despertar para que conciba en Nosotros, en la Unidad; para que le resuenen en su vivencia en tres dimensiones las vibraciones de otras vidas pasadas y venideras en las que los conceptos de tiempo y espacio solo son unos mas de las muchos experimentados. No soy un cuerpo que tiene un alma que experimenta la divinidad si, así lo escoge; soy una parte de la divinidad, una parte de un alma que se experimenta a sí misma a través de un cuerpo en unas condiciones maravillosamente limitadas y llena de posibilidades.  Aunque sus inquietudes le susurren que hay algo más, que Soy más, tendrá libre albedrío como para hacerlas caso o no. Puede que sea un loco feliz o un cuerdo triste, que dude y me equivoque: mi ego tendrá mucho que ver con ello. Eso también es aprender y experimentarse a sí mismo. No he de juzgarme por ello, ni hacerlo con los demás. No hay equivocaciones, todo es aprendizaje; todo es como debe ser, aunque esa parte de mi o ajena no las entienda.

Ahora, esa porción de mí, al ser parida con toda la inocencia innata siente frío y tiembla; ante los primeros parpadeos se ve cegada por esta diferente calidad de la luz, y llora. Solo se calma un poco cuando es abrazada por su madre concertada. ¿Karma? ¿Dharma?... ¿Qué más da? Esta existencia es lo que cuenta, el aquí y ahora, el actuar y sentir lo más honestamente posible con uno mismo y por lo tanto con los demás.

Mirar a los ojos de un bebé es la oportunidad de asomarse al misterio de la creación. Todo es como debe ser, soy perfecto tal y como vosotros lo sois; lo que sucede es que lo hemos olvidado al identificarnos con nuestro ego. Independientemente de las circunstancias soy lo que pienso, lo que siento… al igual que vosotros. ¡Creo mi realidad¡

Ese fragmento de mi  comenzó así su nuevo primer día de clase en la escuela de la vida de la tierra, hasta encontraros a vosotros…, hermanos de dorada luz…, compañeros de clase a la vez que maestros.

Por cierto, aburrirse o dormirse en clase es habitual. ¡Despertad!




miércoles, 28 de agosto de 2013

EL CIERVO.POR DAVID M. VILLA MARTÍNEZ





EL CIERVO

Cuando, por extraño que parezca, somos conscientes de que podemos elegir.


Tras haber escuchado el toque de una lejana trompeta que se prolongó en el aire durante unos segundos, Mario comenzó a andar por el camino. Colgada del hombro, una mochila pesada con cosas mayoritariamente innecesarias descansaba sobre el cinturón de cartuchos que rodeaba su cintura; una escopeta prolongaba su brazo derecho, a la vez que la mano se cerraba en una firme presión alrededor  del arma.

Andaba despacio, en una cadencia monótona, mirando a derecha e izquierda alternativamente, como un radar que alertara de cualquier alteración del paisaje o indicio de riesgo. A ratos, se detenía y entonces, sus oídos se afinaban en busca del roce delator que indicara la presencia de la presa o de un peligro inminente.

El camino que había elegido ese día subía cada vez más y pronto se encontró en la cima de un pequeño monte, lo suficientemente destacado sobre el horizonte como para mostrarle la difusa lejanía, desenfocada por las corrientes de aire cálido que oscilaban verticalmente.

Cansado, dolorido y con sed contempló ensimismado la geométrica división de la tierra, como un inmenso puzle de piezas marrones y verdes, salpicado por pequeños círculos de amapolas rojas y las reptantes líneas de arroyos y afluentes líquidos.

Mario guiño un ojo y alargó la mano izquierda. De esa manera la ausencia de perspectiva anulaba las distancias y, como en un ensueño de gigante, le permitía aplastar la mancha de un pino o borrar con el pulgar los alineados puntos de una viña como si creara su propia realidad del paisaje que contemplaba. Cerraba ambos ojos, los abría, alternaba su visión con uno y con otro comprobando cuan distinta era la percepción: total, parcial, angular, periférica… siempre limitada.

Todo parecía estar al alcance de su mano, como en una exposición interactiva que no comprendía del todo, como en un mundo alternativo en el que los sueños se consuman instantáneamente sin pensar en el ayer, sin esperar al mañana.

Al recuperar su visión total -la de siempre, la acomodada a lo que han de ser las cosas según el criterio general- la superposición infinita de planos se alejó de aquella naturaleza imaginaria y le trajo de nuevo a su realidad. Llevaba demasiados años ocupándose tan solo de pequeñas tareas, nada demasiado prolongado, percibiéndose limitado e incapaz de tomar una decisión sobre su futuro.

Los consejos externos -como calmantes anestesiantes de los deseos- que le recomendaban que siguiera hundido en una vida acomodada, sin grandes aspiraciones asegurándolo un sostenimiento uniforme y suficiente habían logrado que las demoras, miedos y postergaciones impidieran, con su entramado espeso, vislumbrar la luz de un desenlace cierto.

La última gota que en un suministro lento e infatigable amenazaba con hacerle zozobrar en el mar de los parásitos, había sido aquella cacería, que ahora veía como una droga más, otro entretenimiento nuevo para adormecer la conciencia, la inseguridad, la soledad y el dolor.

Mario, movido por una inercia perezosa, descendió del montículo. Siguiendo un extraño empuje, abandonó el camino y se internó campo a través. Conjurando el temor al extravío, se movió en línea recta siempre que supo, salvando para ello los desniveles que servían como lindes del terreno, atravesando barbechos poblados de maleza densa que le llegaba hasta la cintura, o introduciéndose en los arroyos. En algunos estuvo cerca de caer al resbalar en algunas piedras mojadas e incluso pensó que no haría pie  y tragaría agua.

Al subir una pequeña pendiente, aquél viaje impensado, encontró bruscamente su objetivo. Mario se echó intuitivamente a tierra, a treinta metros de donde de encontraba un ciervo de cornamenta simétricamente perfecta que pastaba al abrigo una gran peña rocosa. Su silueta de un rojo mate recorría tranquilamente el terreno.

Mario -a fuerza de la costumbre- echó mano de su escopeta y sin apenas levantarse, intentó adoptar una postura más propicia, pero su pie derecho resbaló y desprendió un puñado de tierra y piedras que rodó ladera abajo.

El ciervo levantó entonces la cabeza e inexplicablemente permaneció inmóvil, atento a la figura que ya había apoyado sobre su hombro la escopeta cargada. El punto de mira del arma fue recorriendo el lomo de crespo pelo, el cuello de trazado cónico, hasta situar su cruz como el cebo que atrae la muerte, entre los ojos sin miedo.

El dedo de Mario se tensó sobre el gatillo; todo discurría según lo esperado. Así acostumbraba ser lo correcto en esas circunstancias, un reparto de papeles de acuerdo a lo convencional, a no ser que…

Un pensamiento sentido más rápido que el reflejo físico cruzó su mente y despertó su voluntad con descargas de inconformismo no exentas de inseguridad. Un estampido rompió el silencio y el arma golpeó su hombro en su retroceso causándole cierto dolor que no supo discernir, como si la costumbre le regañara por el descuido, por optar por la voluntad propia. Mario había levantado unos centímetros la escopeta, dirigiéndola fuera del objetivo que, sin asustarse caminó lentamente dirección a la peña rocosa.

Aquella primera rebelión contra lo establecido tuvo el efecto dominó que puede comenzar con los accidentes leves. Ahora, sin influencias externas, sintió una conexión especial con su interior y supo que ahí estaban la causa y el remedio del orden cósmico y también de su caos particular.

Se sentó entonces en un pequeño claro y durante unos minutos más se dedicó a reparar la entraña de sus anhelos. Después de quitarse la mochila se desnudó y se tendió al abrigo de la luz del sol reparador, mientras en la placidez de su rostro se proyectaba una segunda decisión.

Contempló emocionado como el ciervo subía tranquilamente la peña rocosa, parándose de cuando en cuando mientras volvía la cabeza y le miraba con ojos compasivos, esperando…

Pasaron las horas en un instante. No entendía, estaba fuera de toda lógica y razonamiento. Aún así, se puso de pie y comenzó a caminar, a seguirlo....

viernes, 21 de junio de 2013

Reflexiones :El perdón.



REFLEXIONES: EL PERDÓN


Según Wikipedia:El perdón es la acción por la que una persona, el perdonante, que estima haber sufrido una ofensa, decide, bien a petición del ofensor o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor o hacer cesar su ira o indignación contra el mismo, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden afectadas o queden menos afectadas. El perdonante no "hace justicia" con su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia al renunciar a la venganza, o al justo castigo o compensación, en aras de intereses superiores. El perdón no debe confundirse con el olvido de la ofensa recibida. Quien la olvida no perdona, pues no adopta una decisión de perdonar. Tampoco perdona quien no se siente ofendido por lo que otras personas considerarían una ofensa.Tampoco perdona quien deja de sentirse ofendido tras las explicaciones del presunto ofensor que hacen ver la inexistencia originaria de ofensa alguna. El perdón es obviamente un beneficio para el perdonado, pero también sirve al perdonante (que también está interesado en ver recompuestas total o parcialmente sus relaciones con el ofensor y en ocasiones cumple al perdonar una obligación moral o religiosa) y a la sociedad, pues contribuye a la paz y cohesión sociales y evita espirales de venganzas, motivo por el que religiones y diversas corrientes filosóficas lo recomiendan.
También se habla en un sentido impropio de perdonar un castigo, una deuda u otro tipo de obligación, en el sentido de renunciar a exigirla.

REFLEXIONES: EL PERDÓN

Al crecer, el perdón siempre fue un problema latente para mí. Fue una de esas cosas que yo sabía que tenía que hacer pero ¡siempre parecía tan difícil!. La teoría es muy simple: desde un punto de vista cristiano Dios me perdona al devolver el favor a los demás. Es como una de esas cadenas de mensajes de correo electrónico que utilizan para recibir bendiciones: 
"Has sido elegido para una dosis extra de felicidad y alegría hoy, así que una vez que recibas este e-mail tienes un plazo de una semana para reenviarlo a otras personas para asegurar que recibes tu dosis extra de la felicidad "

Recibo el perdón, lo paso a todas las demás personas a las que el destino ha enviado a mi vida hasta hoy en día, sólo con el propósito de enseñarme perdón y ellos, a su vez, se supone que perdonaran a otras personas y así sucesivamente.

La teoría tiene la misma sencillez que la venta piramidal. Los aspectos prácticos fueron siempre más complejos. Yo era el chico escuálido para quien matones tenían una atracción fatal y por mucho que traté de seguir el ejemplo de Cristo, que perdonó a sus enemigos en la cruz, los matones no parecían apreciar mi ejemplo "cristiano", y lo viví como otra oportunidad de actualizar las cualificaciones de sus técnicas de intimidación y agresión.

Así que crecí, deseando desesperadamente perdonar a la gente pero al mismo tiempo mi lista de desaires contra mí creció más y mi enojo hacia ellos aumentó más oscuro. Todos tenemos esas listas más o menos elaboradas. La pareja que hace algo intencionalmente para molestarnos cuando le hemos dicho lo mucho que nos irrita, los "ex" que nos engañaron de una manera u otra, la familia que no nos escuchaba lo suficiente cuando estábamos tratando de tener una ducha en paz o que estaban allí hablando y hablando y hablando como si no existiéramos. Luego estaba el amigo que no nos invitó a la película que fueron a ver. Invitaron a otro amigo que realmente "no es tan cultivado como nosotros". Así que la lista de ofensas reales o percibidas en contra de nosotros crece en nuestra mente.

El perdón no es principalmente algo acerca de Dios o las religiones, ni se trata de perdonar a los demás; el perdón es ante todo para sí mismo. 

¿Cómo podemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos? Es aprender a actuar con bondad amorosa hacia nuestra persona. La mayoría de las tradiciones religiosas o filosóficas hablan de bondad. En el judaísmo es "jesed" en el cristianismo, "misericordia", en el budismo es " meta ". Es aprender a ser compasivos con nosotros mismos y un amigo de nosotros mismos. En algunas comunidades jurídicas anglosajonas existe lo que se conoce como un "amigo de McKenzie". Se trata en general de una persona individual -no legal- que asistirá a otro litigante no representado ante el tribunal.

Bondad es ser tu propio amigo McKenzie: "En un principio, puede ser difícil ofrecer amor a uno mismo; para muchos puede desencadenar sentimientos de vergüenza e indignidad..."

Es debido a estos sentimientos de vergüenza e indignidad que tenemos debemos ser nuestro propio amigo de McKenzie. Estos sentimientos a menudo significan que nos juzgamos con demasiada dureza. En nuestro temor de ser imperfectos nos exigimos la perfección y luego a su vez de otros. Exigimos el amante perfecto, la pareja perfecta, la familia perfecta, el cuerpo perfecto, el trabajo perfecto, el coche perfecto y la casa perfecta. En nuestros intentos de perfección escondemos la vergüenza y el miedo que provoca nuestra imperfección, nuestra inseguridad, nuestro ego malherido. 

Me sorprendo cuando veo a algunas personas con sus mascotas imperfectas. Sus cachorros pueden masticar a través de los zapatos de diseño, orinar en sus exclusivas alfombras y todavía son amados. Los gatos pueden afilar sus garras en salones cubiertos de cuero y saben que aún pueden acurrucarse en el regazo de sus propietarios, contentos ronroneando. Si sólo nos mostráramos las mismas atenciones que concedemos a nuestras mascotas podríamos descansar en la simple aceptación de que, si bien no somos perfectos en nuestra imperfección somos maravillosos. 

En esta semana habrá momentos en los que nos sentiremos frustrados si las cosas no van bien y ser un amigo McKenzie para uno mismo en medio de la frustración nos puede ayudar a demostrar un poco de misericordia. Cuando nos sentimos tristes podemos respirar un poco de bondad por nosotros mismos en la tristeza. Cuando nos sintamos avergonzados e indignos, acordémonos de respirar un poco de bondad en la inseguridad o vergüenza. No tratemos de superar estos sentimientos tal cual, negarlos y suprimirlos; hay que notarlos y con cada inspiración podemos pensar:
"Yo respiro en mí mismo misericordia y el perdón para mí". Al principio nos sentiremos tontos y tenderemos a apartar esta respuesta, pero con el tiempo se convierte en un sentimiento real a base de repetirlo.

El perdón comienza con nosotros y para nosotros antes de que sea para la otra persona. El perdón es la misericordia persistente hacia nosotros mismos mediante la cual aprendemos a descansar en la simple aceptación de que, si bien no somos perfectos en nuestra imperfección somos maravillosos. El perdón es la suavidad diaria persistente con nosotros mismos por lo que todo lo que estamos sintiendo, o pasar por aprender a darnos un capricho con compasión y cuidado.

Sin embargo, también es cierto que el perdón es una determinación feroz, además de ser una dulzura persistente hacia nosotros mismos. Se trata de una feroz determinación deliberada de no hipotecar nuestro futuro a los desaires del pasado.

Todos tenemos la experiencia de gente que nos decepcionó, todos hemos experimentado el dolor del rechazo. Estos pueden ser algunos ejemplo: Sabemos lo que es vivir con la sensación de ser una decepción para nuestros padres. Sabemos que el dolor de nuestros padres en ocasiones nos mira con disgusto frío, como si fuéramos un paquete de guisantes recién sacado del congelador. Sabemos lo que se siente al tener amantes o parejas que nos engañan al decirnos que nos aman y a la vez rechazan lo que somos porque han encontrado una nueva atracción. Estas heridas y dolores se acumulan con los años. Nos decimos a nosotros mismos y otros que hemos superado el dolor y el rechazo sin embargo, la intensidad de la memoria consciente o inconsciente contrasta con lo que decimos. Así que seguimos diciendo, con la esperanza en la repetición, que se convertirá en una realidad. En verdad, cada vez que repetimos la historia de dolor o rechazo nos unimos a esa historia con los cuerdas más fuertes. Ahora, no me malinterpretéis. En un sentido "terapéutico" hay que repetir las historias de nuestro dolor para sanar. Sin embargo, hay una diferencia entre una historia para sanar y repetir una historia para revivir el dolor. ¿Cuál es la diferencia?

Al repetir una historia para curar tenemos una persona de confianza -o un consejero si así lo hemos escogido- que nos rinda cuentas. Ellos nos harán responsables por la parte que hemos jugado en nuestro propio dolor. Es una forma de encontrar la manera de redimir la pena, por lo que se convierte en un elemento fundamental para el crecimiento y el desarrollo. La repetición de una historia de dolor, de revivir el dolor no es más que eso. Nos decimos a nosotros mismos y los demás que no tienen la culpa -o si-, que somos víctimas inocentes de los destinos de nuestras vidas. En esta repetición nos unimos más y más fuerte de la historia de nuestro dolor. En la mitología griega es la historia de Prometeo, un hombre que robó el fuego a los dioses y que como castigo fue encadenado a las rocas; cada día su hígado sería devorado por un águila, y cada noche volvería a crecer sólo para volver a ser comido el día siguiente.

Así que muchos de nosotros somos como Prometeo, revivimos nuestro dolor día tras día sin ningún tipo de rescate o liberación. Seguimos repitiendo las mismas historias, los mismos incidentes y nuestras vidas están definidas por las crueldades de los demás hacia nosotros.

Aquí es donde el feroz perdón entra en juego. Nos negamos a seguir reviviendo nuestro pasado. Determinamos a no hipotecar nuestra oportunidad de futuro de felicidad por los pasados de rechazo, de ser tratados como algo sin valor. Esto no es negar el dolor del pasado. Perdón fiero no es endulzar el pasado, reconoce el rechazo que se ha producido o que que creemos haber sentido. Reconoce el incesto, los límites que nunca tenía que haber sido traspasados, reconoce el abuso, la violación, los malos tratos, los desaires, la falta de amor o compasión, el dolor que produjo lo que "no debería haber ocurrido". No niega la realidad de estas cosas, sin embargo, en el reconocimiento de los hechos va un paso más allá. 

Somos más que nuestras historias y el perdón feroz reconoce este hecho. Lo que pudo haber ocurrido en nuestro pasado nos impide vivir nuestro presente. Ese perdón es la negativa a ser definido, limitado y condenado por nuestro pasado.

El perdón comienza con la compasión persistente hacia nosotros mismos, por lo que aprendemos a tratarnos con amabilidad todos los días y que se convierte en una férrea determinación de liberarnos de las heridas que hemos experimentado.

Es por esta razón por la que perdonamos. No por y para la otra persona. Es para reclamar nuestro futuro y para aprender a vivir en la plenitud de todo lo que somos en el momento presente.