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lunes, 5 de mayo de 2014

VÍDEO DE LA LECTURA DE "LEYENDAS" EN LA JORNADA DE LA NOCHE DE LOS LIBROS


 LEYENDAS

La Noche de los Libros en el Mercado de San Antón

El Círculo Literario Mundi book realizó la lectura "Relatos de Barrio y Mercados" en el vestíbulo del Mercado de San Antón.

 (Vídeo cortesía de uno de los espectadores. ¡Gracias Vicente!)





jueves, 24 de abril de 2014

LECTURA DE "LEYENDAS" EN LA JORNADA DE LA NOCHE DE LOS LIBROS EN EL MERCADO DE SAN ANTÓN




 LEYENDAS

La Noche de los Libros en el Mercado de San Antón

El Círculo Literario Mundi book realizó la lectura "Relatos de Barrio y Mercados" en el vestíbulo del Mercado de San Antón.



Cuentan múltiples leyendas de distintas culturas del mundo, que el ser humano, último ser de la creación, buscó desnudo por la naturaleza quien le dijera qué clase de animal era, pues el creador no le  había informado sobre su identidad.

Intentó que la tierra misma que pisaba le susurrara algo a través de los diferentes árboles y plantas, que si bien eran bellos y, en ocasiones llenos de colorido, permanecían inmóviles a causa de sus raíces. Solo se mecían sus ramas, hojas o flores a causa del viento. Evidentemente no se reconoció en ellos y se marchó pensando cuan diferente era, y se percibió extraño.

Luego probó con los animales de diferentes tamaños, de distintos colores y formas, lentos o rápidos que vivían sobre la tierra, en las rocas o en los árboles; algunos se acercaron curiosos a él, pero se marchaban luego indiferentes. Otros le miraban desde lejos, cautos y expectantes. Unos le provocaban una sensación de inquietud bajo la piel, un hormigueo de temor que lo asustaba. Pero ninguno hablaba ni se movía como él, por lo tanto se sintió privilegiado, ajeno a ellos, distanciado…

Se dirigió después hacia las aguas del mar, donde se sumergió, comprobando que no podía mantenerse dentro mucho tiempo. Al contrario que los habitantes de aquel elemento azul y transparente, él tenía que respirar fuera. A pesar de la desilusión por no hallar las respuestas que buscaba, permaneció largo tiempo contemplando en zambullidas cortas la belleza de aquel mundo marino. No había ser similar a él y se sintió lejano y superior.

Continuó su búsqueda, atraído ahora por los animales que proyectaban en el suelo sombras en movimiento. Secándose al sol, observó a las aves que iniciaban el vuelo desde el suelo y como se alzaban hasta distintas alturas en un despliegue de elegancia, humildad o falsa sencillez según los casos, buscando cambios y caminos invisibles de inalcanzables y caprichosas geometrías. Ésta vez no necesito establecer ninguna comparación. Supo inmediatamente que él no podía volar jamás.

Sigue diciendo la leyenda que la fuerza creadora,  al ver la confusión del ser humano le dio la última capa de barniz, su principal creación quería más. Le aumentó la consciencia y le dijo:

"Tú eres un ser humano y tendrás compañero o compañera según salga de tu ser amar, independientemente de tu género. Tu especie podrá dominar el espacio y el tiempo, permanecer sobre la tierra hasta el fin de los ciclos. Sois los únicos seres de la creación capaces de pensar, de inventar, de sentir y transmitir sentimientos al más alto nivel; de aspirar a ideales inalcanzables y de realizar cualquier deseo racionalmente, de apreciar la belleza, de llorar o reír. Formas parte de lo que te rodea, eres uno con la tierra, con el resto de los seres que existen. Sois sus guardianes, mas no sus dueños.

Recuerda también que aunque muchas veces sufras el olvido de todo esto, serás el responsable, igualmente, de restaurar la dignidad a todos los hombres y mujeres por igual, sin que las diferencias por cualquier causa entre personas, puedan frenar esta ley de igualdad… Así mismo, aunque te consideres superior no olvides que dependes de la coexistencia con los otros seres con los que has estado comparándote. Sin ellos estarías solo, no tendrías nada; haz buen uso de ellos y se agradecido. Tampoco te olvides de tus iguales."

Y tal como comentó la fuerza creadora el ser humano, al poco, olvidó todo. Hubo guerras, invasiones mutuas; ya ni se reconocía a sí mismo en el otro. El ser humano, la tierra, los seres se fueron convirtiendo en un gran mercado; el mercado del mundo en el cual todo tiene un importe, incluso nosotros mismos; donde la oferta y la demanda reinan. Pensando que nuestras necesidades básicas serán cubiertas, con más o menos convicción, seamos conscientes o no, nos hemos convertido también en productos que como terneras, ovejas, pollos, merluzas, besugos, calabazas, peras o manzanas…somos consumidos, repelados e ingeridos con voracidad, mutuamente, pero con mucha más gula por nuestros alternantes dirigentes o gobernantes, que tampoco se identifican con nosotros. Todos nos sentimos ajenos, distanciados, comparados, consumidos; con hambre y con sed de muchas cosas, en ocasiones sin techo; incluso nos pueden calificar como mercancías caducadas. Sin embargo cada vez hay más productos que despiertan de una aparente única realidad y se plantean convencidos que debe existir otra forma de vivir; tal vez la han olvidado, tal vez haya que inventarla. Somos guardianes del mercado del planeta, y por lo tanto de nosotros mismos en las distintas formas de sobrevivir.

La violación de los derechos iguala nuevamente a todas las personas, al igual que el derecho a la propia identidad, necesidades básicas, sueños y aspiraciones. Esto se ha repetido a lo largo de los siglos y no ha sido recogido por esta leyenda; eso forma parte del apartado más triste de nuestra historia actual.

Estoy convencido que otra fábula puede ocuparse de ello, que se llegará a despojar el mercadeo del pasado, que hay que recordar, para no repetir. Os invito a comenzar a escribirla entre  todos... aquí, en el Mercado de San Antón.




lunes, 6 de mayo de 2013

VIDEO DE LA LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 AUSPICIADO POR LA COMUNIDAD DE MADRID EN EL ESPACIO NIRAM



EL CUENTA CUENTOS



Hay momentos que marcan nuestras vidas y que con los años. al revivirlos de diversas maneras, cobran un sentido nuevo. Tal vez no los comprendamos del todo pero nos ayudan a avanzar, a vivir la magia e incluso a perdonar.






miércoles, 24 de abril de 2013

LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 AUSPICIADO POR LA COMUNIDAD DE MADRID EN EL ESPACIO NIRAM


LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 EN EL ESPACIO NIRAM 


Hay momentos que marcan nuestras vidas y que con los años. al revivirlos de diversas maneras, cobran un sentido nuevo. Tal vez no los comprendamos del todo pero nos ayudan a avanzar, a vivir la magia e incluso a perdonar.


EL CUENTACUENTOS

Si el rumbo de mi vida no hubiera hecho parada por segunda vez en una situación similar, yo no hubiera rescatado de la memoria dormida la primera vez que vi al cuentacuentos en la biblioteca del barrio, hoy en día cerrada y olvidada por las instituciones junto al centro cultural a causa de la crisis. Es algo que me duele a la vez que me indigna y ante lo cual he intentado movilizar al barrio con dispares resultados. Perdonad, me desvío de la historia… 

En esa primera ocasión yo apenas tenía siete años. Mi padre volvió aquella tarde a casa y madre nos había acostado a mi hermana de dos años y a mí a la hora acostumbrada de la obligada siesta. Ninguno de nosotros podíamos sospechar que nuestro sueño se vería interrumpido por un seísmo con aspecto de progenitor que nos removía mientras cantaba a gritos las excelencias del cuentacuentos, que había aterrizado en nuestro barrio y que no podía comenzar sin nosotros. Mi madre rió, me dio un beso en la frente y se quedó con mi hermana pequeña. Yo no entendía a que venía tanto alboroto y he de reconocer que lo que menos me apetecía era salir de la cama y vestirme como un pincel.

Desde la distancia que los años imponen, apenas si puedo acordarme del edificio modesto que era la biblioteca de aquellos años, del  salón lleno de sillas en filas circulares, quizás dispuestas así para disipar la realidad de unas estanterías feas de madera, unos libros muy usados con signaturas en los lomos y tomos llenos de colorido infantil en las estanterías más bajas, a nuestro alcance. El colorido estaba acentuado por las manchas de chocolate, grasa de los bocadillos de mortadela o chorizo y de bebidas de cola provenientes de meriendas impuestas o golusmeos furtivos. Sin embargo, aparecen nítidas y completas las imágenes del cuentacuentos, aquel personaje que aunque parecía fuera de lugar en el usual recinto destinado a la lectura, ocupó, sin yo saberlo, el espacio más profundo de mi corazón. Al poco me pareció comprender la expectación de mi padre, el hecho de ir tan bien vestido, como si fuera domingo. Aquella era una ocasión muy especial y en nada se parecía a lo que había vivido hasta el momento. Creo que no le pude agradecer lo suficiente aquella tarde juntos de tan excitado que estaba, aunque supongo que para él esa fuera una forma de hacérselo saber. Al llegar a casa, durante la cena, conté a mi madre atropellada e inconexamente lo que había visto, oído y sentido mientras ella escuchaba y gesticulaba exageradamente, como se suele hacer cuando los niños cuentan algo.

Aquél es uno de los últimos recuerdos que tengo de mi padre; camionero de profesión volvió al día siguiente a su trabajo. Una semana después se durmió al volante en una carretera secundaria en Francia, durante la noche, se estrelló...

Pasados algunos decenios, habiendo formado una familia propia, regresé a la “biblioteca” llevando a mi hijo, tal  como mi padre hizo conmigo y quiero pensar que sus padres, de una forma u otra, hicieron con él, con el fin de perpetuar aquello que nos proporciona felicidad y momentos mágicos.

Agarrado a su manita de seis años, nos introdujimos en el centro cultural que sustituía a la vieja biblioteca. Nos sentamos en el salón de actos en la tercera fila, bien centrados, rodeados de padres y madres acompañados de sus hijos y de algunos adultos sin descendencia presente pero que se sentían niños. La cacofonía de quejas, risas, lloros y reprimendas fue disminuyendo cuando él apareció, lleno de recursos, captando su atención y curiosidad en unos segundos.


Mi hijo disfrutó con la presentación, se río ante los gestos del cuentacuentos, escondiéndose casi debajo de mi abrigo, cuando él nos contaba sus aventuras más peligrosas o se enfrentaba a los enemigos más terribles...

Yo me complacía viéndole, seducido por sus pequeños movimientos. De pronto quedé aturdido, sorprendido  por la unión del presente y el pasado, por la superposición de la imagen del ayer y del hoy. El improvisado escenario se había oscurecido y en el centro de un inmenso foco de luz estaba situado el cuentacuentos, el mismo que visitó mi infancia. Era una de esas personas que podía  haber sido considerada  “corriente” en el sentido en el que su físico no destacaba especialmente; era de aquellas personas  a las que era complicado calcular su edad pero transmitía, vibraba, te seducía, te ganaba con su abanico de recursos desplegados como las plumas de un pavo real.

Su espectáculo seguía siendo tal y como yo lo recordaba; aquel hombre vivía y nos hacía vivir extraordinarias historias sacadas de los libros, corriendo con al trote de un caballo, agitándose con el contoneo sinuoso de una bailarina árabe, saltando en ágiles movimientos para esquivar dagas y espadas asesinas. Las Mil y una Noches – en versión infantil- se transformaban en mil personajes que se esfumaban, evolucionaban o reaparecían en una parte del relato.

Después, el comediante relajaba los brazos a lo largo de sus costados, miraba a ninguna parte y, cómo movido por los aplausos del público  se balanceaba levemente como si fuera un árbol mecido por el viento, esperando ausente a que cesaran las muestras de entusiasmo para iniciar otra ficción donde presentar a nuevos personajes y tramas, animales y lugares, el día y la noche, la lluvia y el sol, incluso la alfombra voladora de Tangu, bajo una apariencia humana.

Aquel espectáculo consiguió que los recuerdos, tantos años proscritos fuera del caparazón protector que me había construido, rompieran la coraza para hundirse en mi cuerpo como dardos agridulces, provocando una oscilación firme en la balanza de las alegrías y las penas. Fuera  por una cosa o por otra, porque por las dos se suele llorar, sentí que mis ojos se nublaban y busqué con la vista la figura de mi hijo, un asidero que consideraba seguro a la realidad.

Al volver la cabeza, sentí como mi asiento desaparecía y yo me hundiera en el vacío; el niño que se encontraba a mi lado no era otro sino yo con siete años, un niño feliz que se reía deslumbrado, que me miraba sin extrañarse de que yo fuera él mismo e inmediatamente caí en la cuenta de que, si este cuadro estaba completo, aquél que miraba mi doble infantil únicamente podía ser mi padre.

Entonces, la añoranza de ser aquel niño una vez más y volver a la vieja biblioteca o donde la buena suerte y mi padre quisieran llevarme, rompió la tela que enturbiaba mi visión y lloré en silencio, perdonando a aquél o aquello que me lo había arrebatado; perdonando a mi padre por haberme abandonado tan pronto aunque fuera en contra de su voluntad.

Para que el caprichoso círculo quede perfecto, cabal, cerrado, es importante decir que a partir de aquel día me redescubrí como escritor tras muchos años de abandono ante el folio en blanco, ante el miedo a las palabras sentidas, ante la repentina consciencia del poder y magia del vocablo para calmar la melancolía de una pérdida o la insatisfacción ante lo que se cree que nunca se llegará a poseer; ante la posibilidad de viajar sin tiempo, espacio a lugares reales o mágicos; o, tal vez -y esta es  una posibilidad que aún me trastorna, para cumplir un deseo demasiado lejano que me agarró el alma para siempre, al encontrar en un bolsillo del abrigo de mi hijo un programa de actividades insólito, descolorido, impreso con la frase “El cuentacuentos ha llegado”; un precio, dos pesetas y una fecha que jamás llegaré a olvidar.

viernes, 19 de abril de 2013

LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013





LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013

 El espacio en el que tengo el placer de participar con la lectura de mis relatos ha sido seleccionado por la Comunidad de Madrid para formar parte el próximo 23 de Abril en La Noche de Los Libros. Esta actividad concentra diversas bibliotecas, centros culturales, universidades, espacios literarios entre otros coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro.



Estoy encantado de mi colaboración y os comunico la programación en la que participaré para tan señalado día. Las actividades especificas de Espacio Niram y Circulo Mundibook se realizarán en dos ubicaciones: la primera en la Universidad Complutense a las 19 horas. La celebración seguirá a las 20 horas en Espacio Niram con más actividades. Paso a detallarlas:


UNIVERSIDAD COMPLUTENSE, Facultad de Filología, sala 217. 


19 horas: Presentación y charla con el autor Fernando Podadera Cobos, sobre su novela BAÚL DE SERPIENTES:


ESPACIO NIRAM, C/Independencia 2, Ópera.


20 horas: Lectura de Relatos LA MAGIA DE LOS LIBROS

-EL CUENTACUENTOS, por David Villa Martínez, autor de Diario de una Impostura y De Levi (Sospecha de leve herejía).

-LEER… TE TRANSPORTA, por José Paz, escritor de relato y microrelato.

-LA LEYENDA DEL POETA SEBASTIÁN, por Miguel Ángel Arcaz, escritor especializado en relato.

-LA MAGIA DE LOS LIBROS, por José Jesús Rueda.

-LA HISTORIA LA ESCRIBEN LOS VENCEDORES, por Daniel García Domínguez.


20:30 horas : Presentación de la novela “EL GEN. LAS RUINAS DE MAGERIT.”, escrita por Covadonga González-Pola, Directora del Círculo Literario Mundi Book.


Espero que os interesen estas actividades y que os animéis a venir. Todas nuestras actividades son GRATUITAS. En este caso, la entrada es libre, hasta completar aforo.



Podéis
 seguir las que tengan lugar en Espacio Niram,  ya que realizaremos la retransmisión en STREAMING, mediante el siguiente enlace:

Os animamos a pasaros y también a que invitéis a vuestros contactos. Os dejo aquí el cartel.