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jueves, 7 de febrero de 2013

Reflexiones: ¡La edad!



Reflexiones: ¡La edad!


Reflexiones: ¡La edad!

Nuestra vida siempre será regida por periodos de tiempo, por números que van aumentando cada doce meses en nuestra particular existencia. ¡Y claro! Los primeros 6, 12, 15 o hasta 17, son "súper" y presumibles; pero casi de manera “maléfica, terrorífica, y casi apresurada”, cuando llegamos a la mayoría de edad y de ahí para adelante, comenzamos con una “angustia particular”, silenciosa y agobiante. Los 30 años son la línea divisoria que atormenta a la mayoría, aunque claro, existen algunos pocos a los que no les importa cumplir años y de manera madura disfrutan de cada etapa de su vida. Cada lustro o decenio se pueden convertir en losas personales y de comienzos de "invisibilidad" en el ambiente.



La juventud, se ha definido incluso por Las Naciones Unidas como la edad que va de 15 a 25 años. Sin embargo dicha definición puramente cronológica se ha mostrado insuficiente. La juventud es un proceso relacionado con el período de educación en la vida de las personas y su ingreso al mundo del trabajo; y esto suena bien, ¿pero en la realidad que sucede? ¿a quién le importa la experiencia del otro, si no se ve atractivo físicamente? (según los cánones establecidos por cada uno, en su muy peculiar concepto de belleza), ¿será acaso que los gays padecemos el síndrome de “Peter Pan”? ¿Oscar Wilde, escribiría su novela “el Retrato de Dorian Gray”, basándose en el miedo de los gays a envejecer?, ¿porqué el ser humano en general y más aún los gays, tememos hacernos viejos?, ¿será acaso una cuestión mediática y mercadológica la que impera en esta idea o será cierto que queremos ser eternamente jóvenes?


Por desgracia debo decir que la mayoría, sí queremos anclarnos en una edad o periodo de nuestra vida, tratamos de hacer todo lo humanamente posible para vernos siempre jóvenes, recurrimos a las cremas faciales, al ejercicio, vestimenta juvenil y hasta la cirugía estética, con el único fin de dar una imagen competitiva. Todo ello, simplemente porque ha sido una carga globalizada en la que se nos instruye de manera subliminal a que debemos vernos espectaculares y siempre lo más jóvenes y atractivos posibles. Esto me deja pensando que si los antiguos griegos vivieran en nuestra actualidad se volverían a morir, pues solo basta con investigar sobre el “Batallón Sagrado de Tebas”, o los grandes héroes de ésas regiones antiguas como Meleagro, Aquiles, Aristómenes, Cimón o Epaminondas -sólo por mencionar algunos de ellos- para darnos cuenta como vivían realmente las relaciones homosexuales. Sé lo que seguramente estarás pensando: eso era en la antigüedad; hoy es hoy, y yo te responderé diciéndote: lo entiendo, pero también entiendo que tampoco todos somos griegos y mucho menos “Adonis”.

Entonces ¿porqué no asumir el paso del tiempo en nuestro ser? Con esto no te estoy diciendo que dejes de hacer ejercicio o te descuides, simplemente estoy diciéndote que dejes de crear una atmósfera falsa de tu persona y te sientas orgulloso de la edad que ostentas, y vivas acorde con la misma. Si tienes 18, 25, 40 o 70 años, debes disfrutar intensamente el momento que estás viviendo, ya que a los veinte años tienes toda una vida por delante, mucho por aprender, muchos caminos por recorrer, muchas más personas por conocer y muchas experiencias por vivir. Si tienes cuarenta  aún te quedan años por experimentar, relaciones por vivir, experiencia adquirida por aplicar, andanzas y anécdotas por recordar; tienes la madurez que te otorgó la oportunidad de llegar a ésta edad y la fortuna de haber disfrutado todas las edades anteriores. A los setenta, ¿porqué no? tienes la oportunidad de seguir amando, tienes mucho por enseñar, vivencias y conocimientos por transmitir, pero sobre todo, tienes un bagaje exquisito de discernimientos y de experiencias para disfrutar lo que te quede de vida, pero con la tranquilidad de que recorriste un sendero que te permitió llegar a donde estás con todo lo que la vida hasta aquí te dio.


La edad solamente es una etapa momentánea, pero nunca definitiva del ser humano; por ello, éste factor tampoco debemos utilizarlo como elemento discriminatorio, ya que aunque seamos muy jóvenes y hoy nos veamos con una piel lozana, un cuerpo bello y unos rasgos perfectamente definidos, algún día llegaremos a la edad de la persona mayor que hoy vemos por debajo del hombro. Debemos aprender a respetar a las personas mayores que nosotros que algún día se vieron igual o incluso mucho mejor que nosotros. No debemos olvidar un dicho: “como te ves me vi, y como me ves te verás”. A veces nuestra inexperiencia, inmadurez, y falso engreimiento nos hacen pensar erróneamente  que nunca llegaremos a esa edad en la que no seremos nunca más jóvenes. Lo mejor es disfrutar todas y cada una de nuestras etapas de vida intensamente y aceptar de manera madura el día a día, el paso de los años.

No obstante, si es importante aclarar que para tener una vida longeva y con buena salud es importante que desde muy jóvenes  cuidemos nuestra alimentación, tengamos una rutina continua de ejercicio, durmamos las horas necesarias para que nuestro organismo se logre reponer  y podamos vernos sino más jóvenes, si con una figura y un rostro cuidados; al menos una "luz" en la mirada.

En fin, espero que la próxima vez que te veas en el espejo, disfrutes de ese reflejo y te sientas bien contigo mismo siendo quien eres, disfrutando de lo que la edad que tienes te permite tener. Cuando veas a algún gay de edad superior a la tuya no lo discrimines y brindale una sonrisa, porque quizá se pueda obtener una buena amistad de la que podrás aprender mucho de la vida. Tal vez, incluso... algo que no esperabas sentir por él. Y la próxima vez que te pregunten: ¿miedo a la edad?

Responde ¡¡¡ Jamás !!! 
Todo depende de la actitud.