martes, 2 de julio de 2013

LOS ORGASMOS DEL VIGOREXICO (SEGUNDA PARTE)





(ADVERTENCIA DE CONTENIDO HOMOERÓTICO EXPLICITO)

LOS ORGASMOS DEL VIGOREXICO (SEGUNDA PARTE)

El salón estaba presidido por una foto en blanco y negro –enmarcada- de un chico blanco desnudo sosteniendo en sus brazos un rollizo bebé negro. El adulto, sentado en una silla de mimbre, con los pies cruzados sobre una mesa también de junco -ocultando púdicamente sus genitales- miraba al rorro dormido, que apoyaba su cabecita sobre su hombro derecho. Al fondo se veía el mar a través de una ventana abierta. Le agradó la combinación de virilidad y ternura que el fotógrafo había logrado plasmar en aquella imagen.

Las mesas laterales y del centro eran de cristal y hierro con acabado óxido-cobrizado. En primer término, grandes candelabros de hierro forjado. Al fondo, un mueble estantería de madera de olivo con marquetería de Ten contenía varias piezas de cerámica vanguardista de polifacéticos colores y formas. El éxito de los contrastes estribaba en el azul fuerte de los sofás, los azules y óxidos de los cortinones y la madera de cerezo para casi la totalidad de los muebles. En otra pared, bajo una réplica de un cuadro del pintor Antonio López, se encontraba la cadena de música.

-¿Te gustan los cantos gregorianos? -preguntó Jorge. Roberto se acercó por detrás mientras él se agachaba para poner en marcha el equipo. Agarrando su cintura, dio un significativo golpe de caderas.

-Me encantan -contestó, dándole un beso en la mejilla cuando Jorge se incorporó.

 -Eres un irreverente -censuró banalmente Jorge.

 -¿Por qué? ¿Por la música sacra?

-En parte sí, pero también porque quieres cometer sacrilegio con mi cuerpo –bromeó-.

-Por ti, no me importaría caer en herejía –replicó socarronamente.

Cuando comenzó a sonar el “Puer natus est nobis” en modo VII, la habitación cobró un encanto cercano a lo mágico. Se sentaron en el sofá, muy juntos. Jorge cerró los ojos y movió la cabeza al son de los cantos, embargado por la música como si hubiera sido poseído por miles de musas que le dominaran. A Roberto le gustó aquella pasión con que vivía el ritmo y disfrutaba de las notas. Se limitó a observar aquella faceta que no esperaba descubrir en un hombre aparentemente tan rudo y viril: la sensibilidad.

El piso era pequeño, pero en él se vivía a lo grande, ya que Jorge había estudiado las necesidades más importantes, sin reservar espacios inútiles para actividades que se podían realizar en contadas ocasiones. La sensación de amplitud se veía favorecida gracias a la utilización de los mismos materiales y colorido a lo largo de toda la vivienda. Había conseguido armonía, continuidad y equilibrio sin sobrecargar demasiado algunas zonas. Los poco más de sesenta metros cuadrados se habían distribuido en un salón-estar, un dormitorio principal con libros, un segundo dormitorio para utilizar básicamente como estudio, un baño, cocina y recibidor que, por sus dimensiones, era más un aislante con respecto al rellano de la escalera. Colores fuertes, que oportunamente contrastados producían un entorno atractivo, daban al apartamento un encanto relajado. Las paredes estaban cubiertas con estuco veneciano, con fondo beig y, sobre éste, óxido rojizo. Los techos eran lisos, algo más claros y las molduras color blanco, con el fin de separar visualmente paredes y techos y conseguir la ilusión de mayor altura. Las puertas estaban lacadas en mate, al tono de las paredes.

-Es una casa preciosa –alabó Roberto por cuarta vez, obligando a Jorge a salir de su ensimismamiento. Él sonrió.

-Gracias. He tenido que ingeniármelas para tener de todo en tan poco espacio. He prescindido de la librería, pasándola al dormitorio, y el comedor lo he sustituido por esta mesa de centro -explicó tocándola con la palma de la mano-, que con solo girar la base se puede convertir en una mesa para comer.

-Realmente ingenioso. La casa está muy bien aprovechada.

-Espero que opines lo mismo de mí -respondió inclinando la cabeza para besarle  al tiempo que posaba una de sus manos en el muslo, ascendiendo lentamente a su entrepierna.

-Primero tendremos que comprobarlo, ¿no crees?

-Quisiera enseñarte un par de libros en el dormitorio... ¿te apetece? -propuso con doble intención.

-¡Me encanta cultivarme! -exclamó dándole un cariñoso azote en el culo.

Jorge se levantó y disminuyó la intensidad de la iluminación, basada en apliques de yeso orientados hacia el techo y estucados igual que las paredes para que no cobraran protagonismo. Al entrar en el dormitorio el vigorexico advirtió que, el empleo de los colores fuertes, lejos de achicar el espacio, creaba un ambiente cálido y acogedor.

Sus especulaciones en el gimnasio durante sus ejercicios iban a esclarecerse… Contra todo lo esperado el acercamiento había sido mucho más rápido y natural de lo que abrigaba o había planeado. Esa misma tarde, en los vestuarios, mientras Jorge se duchaba y Roberto se secaba las piernas sentado en uno de los bancos, el vigorexico encontró abierta su bolsa de deporte. Al lado de una toalla cuidadosamente doblada, un peine, un frasco de colonia Loewe y desodorante de la misma marca, se encontraba un ejemplar de la revista digital “GAY+ ART” sacado por la impresora y cuidadosamente encuadernado en una carpeta de plástico transparente. Jorge se acercó con el propósito de tomar la toalla justo en el momento en el que Roberto se había inclinado para contemplar mejor la portada.  Pensando que era la oportunidad que esperaba, Roberto se decidió.

-¿Es el último número?

-Si, -respondió Jorge, sentándose a su lado. Comenzó a secarse vigorosamente la cabeza, con el pene reposando sobre los listones de madera del banco- Ha salido ayer…

-El ordenador me está dando problemas  y no he tenido tiempo de bajarla –respondió Roberto con una naturalidad que tranquilizó a Jorge-. ¿Podrías prestármela como termines de leerla?

-Tengo una idea mejor -argumentó con una incipiente erección que no intentó disimular-: ¿Te apetece que la veamos juntos en mi casa?

-Desde luego. Me parece una idea estupenda.

Estaba claro que, al llegar a la casa, la revista no saldría de la bolsa de deportes.



En el dormitorio, la cama estaba situada contra la ventana, separada por una repisa que hacía las veces de cabezal. La luz exterior era tamizada con una cortina de lamas orientables. A ambos lados, estanterías de madera de cerezo que llegaban hasta el techo, parecían a punto de desmoronarse bajo el peso de los numerosos libros. Una de las baldas parecía desafiar las leyes de la gravedad. A la izquierda se encontraba una mesa de cristal y acero. Jorge colocó un cenicero y una cajetilla de tabaco rubio al lado de un despertador digital en forma de pirámide. Se desnudaron mutuamente con lentitud, sin pasar a la siguiente prenda hasta aquella parte de sus cuerpos no fue completamente explorada. Dejaron la ropa a los pies de la cama, sobre un mueble con cajones de idéntica madera que las estanterías. La camiseta de Roberto se deslizó por uno de sus extremos hasta caer al suelo de parquet. Apartaron la colcha azul, y mientras Jorge apagaba los focos del cabecero, Roberto se tendió en la cama. Aún había suficiente luz natural como para mantenerlas encendidas y la penumbra les proporcionaba un escenario agradablemente erótico. El canto gregoriano que llegaba heréticamente desde el salón propiciaba la intimidad.
Jorge acarició los muslos de Roberto. Después, con fuertes y experimentados dedos, masajeó sus nalgas y las ingles, hasta que él se dio la vuelta. Jorge, entregado, frotó y oprimió su pene con falso disimulo. Roberto permaneció con los ojos cerrados y se dejó hacer.



Jorge tomó su polla y la introdujo en su boca; le agradó que estuviera húmeda y caliente. Primero tomó su miembro con la mano y lo acarició levemente con sus labios como si besara una flor. Luego cerró los dedos como si fuera un tallo y besó y mordió la punta del capullo. Roberto aparentó mostrarse insensible ante su deliciosa insistencia. Lejos de arrendarse, su compañero lo introdujo en la boca cerrando los labios con fuerza, tirando de él como si deseara arrancárselo. El badajo cobró un vigor desconocido para el propio Roberto. Por unos instantes pensó que iba estallar. Satisfecho por la excitación que provocaba, Jorge introdujo el dedo índice entre sus nalgas con precaución. Fue fácil, apenas se resistió… Mientras lo metía y sacaba rítmicamente se insertó su miembro en la boca más profundamente y lo apretó y soltó alternativamente, para terminar mordiéndola suavemente. A Roberto le fue imposible permanecer inmóvil por más tiempo y posó las manos sobre la cabeza de Jorge acompasando sus movimientos, empujando con fuerza para que la felación fuera más intensa. Como respuesta, Jorge apartó sus manos y las sujetó, acariciando el miembro con su lengua hasta que de nuevo lo introdujo en su boca hasta la mitad, acariciándolo y chupándolo enérgicamente. Era evidente que Roberto eyacularía de un momento a otro. Deseando que quedara totalmente satisfecho, Jorge se metió todo el badajo en la garganta, apretándolo con gran esfuerzo hasta el pubis, como si quisiera tragárselo entero. Roberto se arqueó violentamente entre gemidos incontrolados cuando su amante insistió que excretara en su boca. A pesar de sus súplicas salpicadas de placer no cejó en su empeño, sino que siguió masturbándole hasta que Roberto casi lloró, sintiendo como si  su alma abandonara  el cuerpo durante unos segundos en los que se sintió morir dulcemente y alcanzar lo divino.

lunes, 1 de julio de 2013

YA HA SALIDO EN NÚMERO TRES LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"






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viernes, 28 de junio de 2013

Reflexiones: Amigos y circunstancias




Reflexiones: Amigos y circunstancias


Hoy es el el Día del Orgullo Gay y creo algo tiene que ver. Hace unos jornadas, mientras miraba mi lista de contactos del MSN que ya se unificaron con Skype, pensaba que muchas de las personas con las cuales uno se relaciona y se toma el atrevimiento de llamarlos Amigos no son mas que Amigos circunstanciales…La amistad es un vínculo afectivo que nace, se mantiene y se fortalece por voluntad de dos o más personas con intereses comunes. Esta relación interpersonal puede darse en cualquier etapa de la vida de un ser humano, pero no siempre poseen el mismo grado de importancia y trascendencia.

¿Por qué? Porque las circunstancias de la vida llevaron a que uno tenga mas relación con esas personas en un determinado momento compartiendo muchas cosas y uno les da la categoría de amigos, en la mayoría de las ocasiones de una manera demasiado ligera. Entran en juego otros conceptos de amistad como, por ejemplo, el de “amigos por conveniencia” (relación que, en realidad, no honra al verdadero significado de la amistad porque no está impulsada por buenas intenciones ni posee un carácter desinteresado sino que contempla la idea consciente o inconsciente de acercarse a alguien sólo para obtener algún tipo de beneficio personal). Tampoco se puede dejar de mencionar en este contexto a la denominada “amistad con derechos”, una modalidad que combina amistad con atracción física y amor pero no exige ninguna clase de compromiso entre las partes.

No digo que este mal. Todo lo contrario pero creo que la amistad es mucho mas que eso y que concedemos una categoría de relaciones personales de manera apresurada sin ser muy conscientes de lo que hacemos. He aquí algunos perfiles bien definidos de tipos de amigos que he ido teniendo: 

Compañeros de trabajo: Esta relación es importante ya que se ha comprobado que tener un amigo en el trabajo incrementa la productividad; no es ningún misterio, a todo el mundo le gusta más trabajar en un ambiente laboral con buen "rollito" antes que estar entre puñales mientras tiene que cumplir con su tarea. Con ellos se puede establecer una relación de apoyo mutuo dentro del empleo, para que se pueda trabajar bien, sin embargo -hasta que la relación de síntomas de poder estrecharse siendo ambas personas aptas emocionalmente para tratarse- se puede buscar una relación fuera del empleo pero entonces yo no serian compañeros de trabajo. Un compañero de trabajo es alguien con quien es mejor llevarse bien pero no es nada prudente compartir los problemas que se tienen con el jefe o los compañeros; nada de criticar a los demás aunque te caigan mal, eso es un grave error al igual que compartir los planes personales y las miserias. 

Compañero de facultad o escuela: Se puede comentar la mala nota que puso la profesora, la verruga que luce encima del labio, o el culo tan gordo que tiene la hija de puta. No sólo se comparten los problemas de los estudios, la vida del estudiante, sino que se resuelven dudas y se tiene a una persona en la cual apoyarse cuando las cosas se vuelven difíciles. 

Unidos por el hobby: Son amistades para compartir una afición, pero no para tratar temas personales profundos, son perfectos para salir al cine, para hacer deporte pero no para abrir nuestro corazón. 

El amigo psicólogo: Es el amigo que escucha los problemas de los demás, que trata de animar a la gente quejica que se encuentra algo depresiva y comparte sus miserias. Es un buen oyente y trata de contestar de forma sincera y honesta aunque pueda molestar al decir verdades incómodas para la persona que cuenta sus problemas. 

Amigos para siempre: por encima de todas las categorías está aquel que se conoce de por vida, desde la infancia hasta la tumba, con el que se ha compartido las vivencias más tristes y las más felices, que conoce los detalles de la biografía de una persona y entiende lo que siente la persona con muy pocas palabras o miradas. Para mantener una amistad no hay que ser una persona de grandes gestos, sino alguien que sea capaz de regar la rosa cada dia, cuidando la amistad. Las amistades para siempre mantienen viva la memoria del pasado compartido y se transforman, con el tiempo, en algo mucho más grande que sólo un amigo, aunque las personas van cambiando su forma de ser, teniendo más compromisos, tratan de mantener la amistad. Un ejemplo de este tipo de amistad son Los Solfamidas, compuesto por Homer Simpson, Apu Nahassamapetila, Barney Gamble o Seymour Skinner (Armin Tanzarian) y anteriormente con el policia Clansey Wiggum. Formaron grupo musical cuando eran mucho más jóvenes y pese a lo que ocurra durante el año, se siguen reuniendo en la azotea para cantar, al menos alguna vez cada año. 

Amigos fiesteros: Son amistades cuyos limites los marcan las salidas nocturnas, pueden ser un grupo de animales nocturnos siempre cambiantes y que se reúnen para salir a discotecas, tomar copas o ir a fiestas pero no son amigos que se apoyen o se cuenten las penas mientras las ahoga el alcohol. 

Amistades intermitentes: Son amigos que han sido amigos y que por algún motivo real han dejado de verse en varios años, en bastante tiempo. Por ejemplo unos amigos pueden separarse si uno de ellos se muda a un país lejano por motivos laborales o de estudios pero aunque pasen meses o algunos años pueden seguir siendo amigos cuando vuelvan a encontrarse. 

Amigos ciberneticos: Son amistades a través de Internet, en chats para depresivos, foros o comunidades de ligue. Generalmente es lo más prudente que estos amigos mantengan su afinidad por Internet y esto no ser traslade fuera de la red, sobretodo si has mentido o has tratado de ir de cool. Si queremos que la amistad se mantenga fuera de Internet es importante ser honesto y mostrarnos como realmente somos para no fracasar después en la vida real, no tener un dualismo Internet/Vida cotidiana si pensamos en traspasar la red y conocernos mejor. Estas experiencias más interactivas pueden llegar a ser muy gratificantes en algunas ocasiones. Sin embargo este tipo de amistades ciberneticas alcanzan el patetismo absoluto en las redes sociales donde mucha gente se pelea por tener el mayor número de amigos virtuales, que únicamente son un contador numérico que va aumentando pero de amistad, nada de nada salvo con un pequeño grupo. 

En conclusión, hay muchos tipos de amigos, muchas amistades por descubrir y disfrutar, muchos más tipos de amigos de los que aquí he tratado, por no hablar de los "follamigos".
Entre tanta variedad hay pocos amigos "para todo", para lo que haga falta. Por eso es bueno reconocer las limitaciones, los pros y contras, lo que nos ofrece y lo que no nos ofrece cada relación de amistad, conocernos a nosotros mismos y al prójimo después para saber si la cosa puede funcionar dentro del los limites marcados para no dar ni recibir daño emocional. No seamos necios, ni digamos que nos traicionaron si no supimos evaluar el tipo de amistad que manejábamos.


De mi lista de contactos actualmente hay conectadas veintidós personas, de las cuales no estoy hablando con ninguna.. Y con algunas ya perdí contacto hace mucho tiempo. Hace meses que no hablamos y no creo que volvamos a hablar. De cuando en cuando les fui dejando algún mensaje, pero ante el silencio he dejado de hacerlo. Pero entonces...¿Por qué están ahí?

Y no me baso solamente en la lista del MSN, no soy tan hueco de pensar en la amistad solo por ese lado virtual. Pero si empiezo a recorrer la lista de mi teléfono móvil o de las redes sociales  sucede lo mismo… Veo nombres y caras de personas a las que hace meses o años que no veo o que ya ni recuerdo-algunos de ellos fugaces amantes- pero tampoco tengo ganas de apretar el botón verde para llamarlos y decirles: ¡Hola! ¿Como estas? ¡Tanto tiempo! 

No, porque fueron amigos -o polvos- en ciertas circunstancias de mi vida y/o de su vida; ahora cada uno va por caminos diferentes. Tienen otras actividades, otros amigos, otros revolcones y esta bien así como esta… Todo llegó hasta donde llegó y la propia autoestima exige que no se esté pendiente de quien no es capaz de hacer lo mismo por uno:


-No dediques tiempo a quien no lo valora.
-No dediques letras a quien no las lee.
-No dediques amor a quien no lo merece.
-No dediques búsqueda a quien no te busca.


¿Por qué presentarme yo, un amigo del pasado a modificar eso? Es mejor dejar las cosas así como están en algunas ocasiones y ser consciente de que aferrarse a las relaciones interpersonales es algo inútil.

Mis amigos de este momento son pocos pero los valoro mucho, como lo hice con todos mis amigos circunstanciales. Por supuesto que están esos amigos que uno dice: estos son amigos de verdad. Pero no tengo miedo de que un día nos distanciemos y pasen a ser solo amigos circunstanciales.  Seguro que dolerá al principio y que me preguntaré como sucedió; hasta que punto hay responsabilidad por mi parte y/o en el otro. Mientras tanto disfruto de tenerlos, hablar con ellos, contarnos hasta las cosas mas intimas, saber que están ahí cuando uno los necesita. Así sea un miércoles a las dos de la madrugada para contarnos algo, o para salir un viernes en la noche.

También están los que nunca consideré amigos. Los de estudios de adolescente. A esos si que nunca los consideré amigos: nunca pude compartir nada importante con ellos. No me inspiraban la confianza necesaria como para yo contarles algo importante de mi vida, como por ejemplo el hecho de ser gay… Generalmente nos soportábamos cortesmente por tener que compartir de manera obligatoria un tiempo y un espacio. Lo mismo puedo argumentar de algunos compañeros de trabajo.

Hace un tiempo, después de casi tres años de no vernos y ni siquiera hablarnos, le conté a una de mis amigas laborales de antaño que "entendía", que en ese momento estaba con una potencial pareja y "bla bla bla" ... Lo único que hizo fue darme la espalda y no hablarme nunca más. No me afectó en lo mas mínimo; simplemente era algo que quería compartir con ella para ser yo mismo pero su respuesta ante eso me hizo ver que realmente nunca fue amiga e hice bien en nunca considerarla amiga. Muy posiblemente fue a causa de uno de mis particulares y personales Días del Orgullo Gay no limitados al 28 de junio.

En conclusión… Adoro a mis amigos, circunstanciales o no.. Los adoro... Comparto muchas cosas con ellos y estoy feliz de tenerlos; ahí están y tal vez mañana no lo estén o no sean mis amigos pero en el presente los adoro. Son como mariposas que se posan en mi y dan color a mi arcoiris, alas a mi existencia; algunas salen espantadas ante un ligero movimiento, otras permanecen tranquilas.

viernes, 21 de junio de 2013

Reflexiones :El perdón.



REFLEXIONES: EL PERDÓN


Según Wikipedia:El perdón es la acción por la que una persona, el perdonante, que estima haber sufrido una ofensa, decide, bien a petición del ofensor o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor o hacer cesar su ira o indignación contra el mismo, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden afectadas o queden menos afectadas. El perdonante no "hace justicia" con su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia al renunciar a la venganza, o al justo castigo o compensación, en aras de intereses superiores. El perdón no debe confundirse con el olvido de la ofensa recibida. Quien la olvida no perdona, pues no adopta una decisión de perdonar. Tampoco perdona quien no se siente ofendido por lo que otras personas considerarían una ofensa.Tampoco perdona quien deja de sentirse ofendido tras las explicaciones del presunto ofensor que hacen ver la inexistencia originaria de ofensa alguna. El perdón es obviamente un beneficio para el perdonado, pero también sirve al perdonante (que también está interesado en ver recompuestas total o parcialmente sus relaciones con el ofensor y en ocasiones cumple al perdonar una obligación moral o religiosa) y a la sociedad, pues contribuye a la paz y cohesión sociales y evita espirales de venganzas, motivo por el que religiones y diversas corrientes filosóficas lo recomiendan.
También se habla en un sentido impropio de perdonar un castigo, una deuda u otro tipo de obligación, en el sentido de renunciar a exigirla.

REFLEXIONES: EL PERDÓN

Al crecer, el perdón siempre fue un problema latente para mí. Fue una de esas cosas que yo sabía que tenía que hacer pero ¡siempre parecía tan difícil!. La teoría es muy simple: desde un punto de vista cristiano Dios me perdona al devolver el favor a los demás. Es como una de esas cadenas de mensajes de correo electrónico que utilizan para recibir bendiciones: 
"Has sido elegido para una dosis extra de felicidad y alegría hoy, así que una vez que recibas este e-mail tienes un plazo de una semana para reenviarlo a otras personas para asegurar que recibes tu dosis extra de la felicidad "

Recibo el perdón, lo paso a todas las demás personas a las que el destino ha enviado a mi vida hasta hoy en día, sólo con el propósito de enseñarme perdón y ellos, a su vez, se supone que perdonaran a otras personas y así sucesivamente.

La teoría tiene la misma sencillez que la venta piramidal. Los aspectos prácticos fueron siempre más complejos. Yo era el chico escuálido para quien matones tenían una atracción fatal y por mucho que traté de seguir el ejemplo de Cristo, que perdonó a sus enemigos en la cruz, los matones no parecían apreciar mi ejemplo "cristiano", y lo viví como otra oportunidad de actualizar las cualificaciones de sus técnicas de intimidación y agresión.

Así que crecí, deseando desesperadamente perdonar a la gente pero al mismo tiempo mi lista de desaires contra mí creció más y mi enojo hacia ellos aumentó más oscuro. Todos tenemos esas listas más o menos elaboradas. La pareja que hace algo intencionalmente para molestarnos cuando le hemos dicho lo mucho que nos irrita, los "ex" que nos engañaron de una manera u otra, la familia que no nos escuchaba lo suficiente cuando estábamos tratando de tener una ducha en paz o que estaban allí hablando y hablando y hablando como si no existiéramos. Luego estaba el amigo que no nos invitó a la película que fueron a ver. Invitaron a otro amigo que realmente "no es tan cultivado como nosotros". Así que la lista de ofensas reales o percibidas en contra de nosotros crece en nuestra mente.

El perdón no es principalmente algo acerca de Dios o las religiones, ni se trata de perdonar a los demás; el perdón es ante todo para sí mismo. 

¿Cómo podemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos? Es aprender a actuar con bondad amorosa hacia nuestra persona. La mayoría de las tradiciones religiosas o filosóficas hablan de bondad. En el judaísmo es "jesed" en el cristianismo, "misericordia", en el budismo es " meta ". Es aprender a ser compasivos con nosotros mismos y un amigo de nosotros mismos. En algunas comunidades jurídicas anglosajonas existe lo que se conoce como un "amigo de McKenzie". Se trata en general de una persona individual -no legal- que asistirá a otro litigante no representado ante el tribunal.

Bondad es ser tu propio amigo McKenzie: "En un principio, puede ser difícil ofrecer amor a uno mismo; para muchos puede desencadenar sentimientos de vergüenza e indignidad..."

Es debido a estos sentimientos de vergüenza e indignidad que tenemos debemos ser nuestro propio amigo de McKenzie. Estos sentimientos a menudo significan que nos juzgamos con demasiada dureza. En nuestro temor de ser imperfectos nos exigimos la perfección y luego a su vez de otros. Exigimos el amante perfecto, la pareja perfecta, la familia perfecta, el cuerpo perfecto, el trabajo perfecto, el coche perfecto y la casa perfecta. En nuestros intentos de perfección escondemos la vergüenza y el miedo que provoca nuestra imperfección, nuestra inseguridad, nuestro ego malherido. 

Me sorprendo cuando veo a algunas personas con sus mascotas imperfectas. Sus cachorros pueden masticar a través de los zapatos de diseño, orinar en sus exclusivas alfombras y todavía son amados. Los gatos pueden afilar sus garras en salones cubiertos de cuero y saben que aún pueden acurrucarse en el regazo de sus propietarios, contentos ronroneando. Si sólo nos mostráramos las mismas atenciones que concedemos a nuestras mascotas podríamos descansar en la simple aceptación de que, si bien no somos perfectos en nuestra imperfección somos maravillosos. 

En esta semana habrá momentos en los que nos sentiremos frustrados si las cosas no van bien y ser un amigo McKenzie para uno mismo en medio de la frustración nos puede ayudar a demostrar un poco de misericordia. Cuando nos sentimos tristes podemos respirar un poco de bondad por nosotros mismos en la tristeza. Cuando nos sintamos avergonzados e indignos, acordémonos de respirar un poco de bondad en la inseguridad o vergüenza. No tratemos de superar estos sentimientos tal cual, negarlos y suprimirlos; hay que notarlos y con cada inspiración podemos pensar:
"Yo respiro en mí mismo misericordia y el perdón para mí". Al principio nos sentiremos tontos y tenderemos a apartar esta respuesta, pero con el tiempo se convierte en un sentimiento real a base de repetirlo.

El perdón comienza con nosotros y para nosotros antes de que sea para la otra persona. El perdón es la misericordia persistente hacia nosotros mismos mediante la cual aprendemos a descansar en la simple aceptación de que, si bien no somos perfectos en nuestra imperfección somos maravillosos. El perdón es la suavidad diaria persistente con nosotros mismos por lo que todo lo que estamos sintiendo, o pasar por aprender a darnos un capricho con compasión y cuidado.

Sin embargo, también es cierto que el perdón es una determinación feroz, además de ser una dulzura persistente hacia nosotros mismos. Se trata de una feroz determinación deliberada de no hipotecar nuestro futuro a los desaires del pasado.

Todos tenemos la experiencia de gente que nos decepcionó, todos hemos experimentado el dolor del rechazo. Estos pueden ser algunos ejemplo: Sabemos lo que es vivir con la sensación de ser una decepción para nuestros padres. Sabemos que el dolor de nuestros padres en ocasiones nos mira con disgusto frío, como si fuéramos un paquete de guisantes recién sacado del congelador. Sabemos lo que se siente al tener amantes o parejas que nos engañan al decirnos que nos aman y a la vez rechazan lo que somos porque han encontrado una nueva atracción. Estas heridas y dolores se acumulan con los años. Nos decimos a nosotros mismos y otros que hemos superado el dolor y el rechazo sin embargo, la intensidad de la memoria consciente o inconsciente contrasta con lo que decimos. Así que seguimos diciendo, con la esperanza en la repetición, que se convertirá en una realidad. En verdad, cada vez que repetimos la historia de dolor o rechazo nos unimos a esa historia con los cuerdas más fuertes. Ahora, no me malinterpretéis. En un sentido "terapéutico" hay que repetir las historias de nuestro dolor para sanar. Sin embargo, hay una diferencia entre una historia para sanar y repetir una historia para revivir el dolor. ¿Cuál es la diferencia?

Al repetir una historia para curar tenemos una persona de confianza -o un consejero si así lo hemos escogido- que nos rinda cuentas. Ellos nos harán responsables por la parte que hemos jugado en nuestro propio dolor. Es una forma de encontrar la manera de redimir la pena, por lo que se convierte en un elemento fundamental para el crecimiento y el desarrollo. La repetición de una historia de dolor, de revivir el dolor no es más que eso. Nos decimos a nosotros mismos y los demás que no tienen la culpa -o si-, que somos víctimas inocentes de los destinos de nuestras vidas. En esta repetición nos unimos más y más fuerte de la historia de nuestro dolor. En la mitología griega es la historia de Prometeo, un hombre que robó el fuego a los dioses y que como castigo fue encadenado a las rocas; cada día su hígado sería devorado por un águila, y cada noche volvería a crecer sólo para volver a ser comido el día siguiente.

Así que muchos de nosotros somos como Prometeo, revivimos nuestro dolor día tras día sin ningún tipo de rescate o liberación. Seguimos repitiendo las mismas historias, los mismos incidentes y nuestras vidas están definidas por las crueldades de los demás hacia nosotros.

Aquí es donde el feroz perdón entra en juego. Nos negamos a seguir reviviendo nuestro pasado. Determinamos a no hipotecar nuestra oportunidad de futuro de felicidad por los pasados de rechazo, de ser tratados como algo sin valor. Esto no es negar el dolor del pasado. Perdón fiero no es endulzar el pasado, reconoce el rechazo que se ha producido o que que creemos haber sentido. Reconoce el incesto, los límites que nunca tenía que haber sido traspasados, reconoce el abuso, la violación, los malos tratos, los desaires, la falta de amor o compasión, el dolor que produjo lo que "no debería haber ocurrido". No niega la realidad de estas cosas, sin embargo, en el reconocimiento de los hechos va un paso más allá. 

Somos más que nuestras historias y el perdón feroz reconoce este hecho. Lo que pudo haber ocurrido en nuestro pasado nos impide vivir nuestro presente. Ese perdón es la negativa a ser definido, limitado y condenado por nuestro pasado.

El perdón comienza con la compasión persistente hacia nosotros mismos, por lo que aprendemos a tratarnos con amabilidad todos los días y que se convierte en una férrea determinación de liberarnos de las heridas que hemos experimentado.

Es por esta razón por la que perdonamos. No por y para la otra persona. Es para reclamar nuestro futuro y para aprender a vivir en la plenitud de todo lo que somos en el momento presente.















martes, 4 de junio de 2013

VÍDEO DE LA LECTURA DE "EL HERRERO LOCO DE MAYRIT"






EN LA ANTIGUA MAYRIT DE LOS ÁRABES (MADRID) UN HERRERO MALDECIDO POR LA ESTRELLA BINARIA ALGOL ES CAPAZ DE CAMBIAR LOS DESIGNIOS DEL PROPIO ALÁ.

EL HERRERO LOCO DE MAYRIT








sábado, 1 de junio de 2013

Reflexiones: Mi casa y yo


Reflexiones: Mi casa yo 



Sucede que muchas veces el renovarse no es fácil es dejar tendencias pasadas,ir dejando lo que estorba y no hace bien en nuestra vida. 


REFLEXIONES: MI CASA Y YO





Decidí que me pintaran la casa, mover muebles y cosas en mi hogar; reorganizar carpetas, decoraciones, ropa...De pronto me vi envuelto en un caos en el que todavía, al cabo de semanas, me tengo que desenvolver, especialmente ante detalles más pequeños. Dicen que al hacerlo se mueven energías y debe ser así. Lo que es un hecho es que se mueven emociones y no siempre es cómodo. Abrí carpetas y cajones que por mucho tiempo estuvieron cerrados. Tanto, que ni siquiera recordaba lo que había en ellos. Algunas cosas me emocionaron y otras me hicieron darme cuenta por qué algo en mi se sentía incómodo, apretado y pesado. La idea al volverlos a abrir era tirar muchas cosas que ya no sirvieran, que me permitieran hacer espacio. Y si, muchas cosas se fueron, pero recordar me hizo bien. 

¿Significará que ya me estoy haciendo viejo? Ahora entiendo por qué las casas de los papás y abuelitos parecen museos vivientes Ja, ja, ja. ¿O más bien será que hoy le tengo muchísimo cariño a todos mis recuerdos? Si te mueves entre recuerdos es que no hay mucho presente que vivir.

Encontré cosas que me hicieron recordar las veces que me hicieron llorar y también cuando me tocó ser el villano de mi propia película en la que siempre fui uno de los protagonistas; indudablemente en nuestro pasado ocupamos un doble papel: el de victima y victimario.Generalmente nos es más cómodo escoger uno...

Cuando estaban los cajones volteados de cabeza, las cajas abiertas y el contenido de las carpetas disperso toda mi vida estaba literalmente en el suelo. Si, ahí expuesta ante mi. Lo único que hice fue ir sacudiendo emociones con más o menos dificultad, ordenando y acomodando todo en un distinto lugar. ¡Gran parte de mi se sentía bien!.Es más, hubo cosas que del cajón pasaron a las estanterías, y de las estanterías a cajas colocadas delicadamente al lado de los cubos de la basura con el deseo de que pudieran ser recicladas y aprovechadas por otros en su presente, como es el caso de cientos de libros.

Hubo momentos que empecé a ver como mis trofeos. Claro que también llené muchas veces las bolsas de la basura de momentos que de algo sirvieron pero ya no quiero ni me interesan. ¡Es bueno deshacerme de eso porque tengo ahora mucho espacio para que lleguen cosas nuevas! Algunos pueden pensar que el cambio no ha sido tan grande o que debo continuar; que me he quedado corto. Para algunos detalles menores necesito más tiempo para despedirme, a algunos debo darles las gracias por lo que me aportaron; de otros me he desecho "precipitadamente" cuando en el presente podían haber sido útiles para otras personas. De todas formas es mi casa y en ella soy dueño y señor de lo que entra, lo que sale y permanece como reflejo de la gente o experiencias que pasan por mi vida.

Un “lo siento” a la gente que alguna vez lastimé. Creed que hice lo mejor que pude en ese momento, aunque no haya parecido suficiente. Y aplico lo mismo a quienes me lastimaron. Así que ahí quedó y todos en paz. Al final, todo pasa y no pasa nada. Bueno, si pasa. Pasa que gracias a todo lo que nos atrevemos a vivir, a equivocarnos, a arriesgarnos, a todos esos saltos de cama en cama, a todas esas emociones de peligro, hoy mi vida me sabe mejor. En ocasiones puedo de pronto cerrar los ojos y reírme en silencio de mis maldades, mis secretos, mis deseos, perversiones y aplicarlos de una forma diferente ¡que ahora si me hagan feliz!. Intento ir por la vida siendo transparente porque aunque parezca contradictorio, eso me regala mis propios secretos. La gente puede ver y juzgar todo lo que uno hace y deshace, pero sólo los inteligentes llegan a leer entre líneas la verdad de las cosas. “Hay quienes se conforman con la apariencia y hay quienes se atreven a rascar la esencia, aunque no sean demasiados en mi caso”. Por lo mismo, habrá muchos que se asusten y hasta me crean contradictorio, algo desquiciado. Pero esos no me importan demasiado. Me importa quien se atreva a abrir más mis alas, quien me anime a reírme más, a preocuparme menos y a hacer más travesuras juntos. He de reconocer que me gustaría despertar una sensación similar en otros...; no se si es reafirmar la autoestima o alimentar un poco el ego. El caso es que es que relacionarse desde nuevos esquemas desconcierta a uno mismo y, por ende, a los demás.

¿Qué es nuestra libertad, el libre albedrío si no la oportunidad de acertar y equivocarnos? Pero para eso hay que atreverse a “vivir” y en estos momentos mi vida ya no está en el suelo totalmente. Cabe mencionar que “se necesitan cojones para acomodar los cajones”. En mi caso no está siendo tan sencillo en todo momento pero se que es lo que tengo que hacer hasta donde pueda, hasta que sea capaz de hacer una limpieza aún más profunda.

Mi casa y yo estamos más o menos ordenados; ahora toca ponerme mono, traspasar la puerta y estar atento a lo que el resto del mundo me depara.

martes, 21 de mayo de 2013

PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos Medievales y Fantástico Medievales

 



¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!   
Recopilación en PDF gratuito con todos los relatos leídos en el Espacio Niram en la velada de Relatos Medievales y Fantástico Medievales del Círculo Literario Mundi Book.
 ¡Ya está!, ¡Ya ha salido! ¡No os lo perdáis!  

   Mil gracias a Carmen F. Mat, Covadonga Gonzalez-Pola, Daniel GarcíaMiguel ArcazLuis Francisco Reyes Gallego  por su trabajo y esfuerzo. Y también a Kevin Llanos Cruz por el taller impartido, que nos sirvió de motivación, formación y excusa para estos escritos.
  En tiempos de crisis es lo que os ofrecemos con toda nuestra ilusión y cariño.


lunes, 13 de mayo de 2013

EL HERRERO LOCO DE MAYRIT



EL HERRERO LOCO DE MAYRIT

EN LA ANTIGUA MAYRIT DE LOS ÁRABES (MADRID) UN HERRERO MALDECIDO POR LA ESTRELLA BINARIA ALGOL ES CAPAZ DE CAMBIAR LOS DESIGNIOS DEL PROPIO ALÁ.

EL HERRERO LOCO DE MAYRIT

El joven herrero lo intuye de sí mismo; los demás lo saben con certeza: ¡está loco!. Los astrólogos del Alcázar de Mayrit aseguraron que en su carta astral se encontraba la nefasta influencia de Algol, la eclipsante estrella doble maldita. Con excepción de los siete astros errantes conocidos, es decir, el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, el resto del Universo es considerado inmutable, y las estrellas puntos de luz adosados firmemente a la esfera celeste. 

Todos los consejeros árabes estuvieron de acuerdo en su reclusión; todos menos yo: ¡Al fin y al cabo tengo algo de loco! Acostumbrados a atribuir causas sobrenaturales a todo lo que no comprendían, se dieron cuenta de que había un astro que, de manera repentina e inexplicable cambiaba su brillo de manera similar a como lo hacía, según la tradición mitológica, la Gorgona Medusa, divinidad femenina de los infiernos, que convertía en piedra a toda víctima de su mirada. 



Desde la alta torre de la fortificación levantada por el emir cordobés Muhamad I en la que se encuentra confinado el desquiciado desde los siete años, junto a otros reclusos sin nombre ni juicio, el herrero no podía sustraerse de cuando en cuando a la tentación de contemplar su obra. Lo hacía a escondidas, disimuladamente, con cierta vergüenza en sus mejillas, manteniendo un nexo emocional que sabia vetado. En su caso, el hecho de que el objeto de su atención tuviera su origen en un desacierto convertía aquella vigilia en algo reprobable. 



A causa de aquel suceso se atareaba a diario en los talleres del firmamento, forjando armaduras de perfección, destinadas a cubrir el cuerpo mortal de unos pocos elegidos. Desde el principio había demostrado su habilidad para fraguar, con un molde carente de tiempo, el armazón de voluntad que había de ser sustento de las virtudes, donadas como regalo de un azar caprichoso e inesperado. 

Mejorando el espectáculo del más afamado funalbulista lanzaba al aire los tornillos del absurdo, que en un vertiginoso cruce caían de asombrosa manera sobre los agujeros apropiados, logrando en su danza particular conectar la fantasía y la realidad. En ocasiones dejaba algún tornillo sin colocar, en un intento por trazar la línea fina que separa el abatimiento sin remedio, del gozo que, como una avalancha cósmica, lo inunda todo, y que en su precario equilibrio establece los cimientos de la creación y el descubrimiento. 

Sin embargo, cuando más disfrutaba el herrero loco, era en el reparto de adornos que colocaba en hombreras, pectoral y cada una de las dos mangas. Saltando en círculos en su frenética danza distribuía la sorpresa en mil apariencias y colores, capaces de transmutar la rutina y el tedio en humo gris que el viento limpia. Finalmente, con brochazos vigorosos, cubría todo su trabajo con el ansia de búsqueda, una pátina que hacia refulgir aquel esqueleto incorpóreo con resplandor cegador y eterno. 

Mucho tiempo atrás, su porvenir apuntaba a un destino bien distinto. Recibió entonces el encargo de hacer su primera entrega y, trazando espirales con su alma se subió a lomos de una Ababil, una de las aves fabulosas del Corán enviadas por Alá  para atacar a los abisinios frustrando el sitio a la Meca en el mismo año del nacimiento deMahoma. Se desplazó sobre la portentosa ave juguetonamente hasta el patio de su emir, el núcleo central de la ciudadela islámica de Mayrit… Planeo sobre el recinto amurallado compuesto por el castillo, una mezquita y por la casa del gobernado. Fue ahí donde la fortuna, en un antojo molesto, comenzó su sinuosa huida. 

Subido al ave gloriosa se coloca en posición. A sus pies un grupo de niños está a punto de entrar en uso de su razón escondida, juegan en un bullicioso desorden sin ser demasiado conscientes de que su patio de juegos permite la vigilancia del camino fluvial del Manzanares, clave en la defensa de Toledo ante las frecuentes incursiones de los reinos cristianos en tierras de Al-Ándalus 

Apartada de la algarabía, llama su atención una niña cuyo rubio pelo de oro se expande en ondas inapreciables hasta llegar a su cintura, resaltando su rostro ovalado, magnifico, de blanca y suave piel, en el que resaltan dos bellísimos ojos azules de mar y una dulce y serena boca. Ese es su propósito: la pequeña rehén cristiana de su emir. 

El herrero trastornado se coloca entonces justo encima de la vertical de la beldad dispuesto a arrojar sobre ella la coraza de las virtudes. Pero perdiendo el equilibrio por su frenético baile sobre la Ababil -o por el eclipsamiento inoportuno de una de las estrellas dobles de Algol- el objeto invisible resbala de una de sus manos y, tras un forcejeo breve, recuperado finalmente el control, se desprende por fin de la coraza con un impulso glorioso. 

La escena dura unos instantes, una fracción ínfima en la longitud perpetua de la existencia, pero suficiente para que la inocencia rubia se vea sacudida por un sólido empujón que le hace caer al suelo llorando. Su ángulo es entonces ocupado por otra muchacha, morena con tez olivácea, de apariencia generosa, con picaros ojos y la boca fruncida en un gesto de terquedad que, con los brazos en jarras le grita si juega o no. Es Nadira, la hija de la cocinera del gobernador, cuyo nombre significa salud, felicidad, rara, preciosa, fase iluminada… 

Sobre esa figura rotunda se derraman las gracias en un remojón equivocado con el único efecto visible de una ligera brisa tras la que, impaciente, se desprende con ímpetu en una tosca carrera hasta el grupo de niños que continua gritando y riendo. 


Aquella fue su única entrega. Desde entonces su actividad se limita a fabricar aquello que otros deben repartir, como castigo de un mundo superior que aborrece cualquier ínfimo atisbo defectuoso. A pesar de ello, el herrero loco no cambiaría nada del pasado y cuando encuentra la ocasión de asomarse hacia lo material con un clandestino seguimiento, no puede evitar desear la pausa definitiva del tiempo, arrobado como un padre terrenal en la admiración de aquella muchacha mezcla de fuerza creativa, de tozudez y de irreflexiva espontaneidad que, vestida ya de mujer con lino ligero y velo, avanza dirigida por tres empeños: 

¡Pensar, sentir, vivir…! Independientemente de lo que quiera el demonio árabe B Persei... ¡Ella es inmune al “heredado” influjo de Algol que enloqueciera al herrero que le proporcionó su inconsciente pero tenaz y brillante coraza! 

De un "loco herrero maldito" vino a Nadira su gozo por la vida.









viernes, 10 de mayo de 2013

LOS ORGASMOS DE VIGOREXICO





LOS ORGASMOS DEL VIGOREXICO

Dedicado a M.A.V .con todo cariño, tal y como le prometí.

 Algunos pasan por etapas en las que el cuidado de su cuerpo es esencial y una fuente de superación, de realidades e incluso fantasías.

LOS ORGASMOS DE VIGOREXICO

Roberto caminó erguido, orgulloso de su cuerpo, con la presunción y exhibición de aquellos que lo han cuidado y quieren transmitir su masculinidad ante los demás tanto como convencerse a sí mismos de ella.

Tras la noche anterior se sentía vigorizado. Natalia había insistido -sin que él se resistiera- en amortizar la suite del hotel hasta el último momento, antes de abandonarla a las doce. Esperaba que las aparatosas manchas en las sábanas pasaran desapercibidas cuando las camareras asearan el cuarto. Sabía que era estúpido  preocuparse por lo que pudieran comentar; al fin y al cabo no le conocían y estaban acostumbradas a ver manchas de semen –entre otras cosas- todos los días. Habían desayunado juntos, tardíamente, en una pequeña cafetería en la calle Cisneros. Varios albañiles se quedaron mirando a Natalia y, su fuera de lugar vestido de noche. Ante su indiferencia los obreros se la comían con los ojos, se daban codazos y luego carcajeaban escandalosamente. Roberto pensó que aquel objeto de deseo que ellos no podían tocar había estado entre sus brazos poco antes. Esto le hizo sentir que se encontraba en un agradable escalafón de superioridad a pesar de no encontrarse en un andamio. Ellos nunca sabrían lo que era yacer con ella y de lo que era capaz. Culpable por haber devorado ávidamente cinco porras junto a dos cafés con azúcar -pues no tenían sacarina-, se había consolado ante la perspectiva de que durante aquella misma tarde, a base de constancia, perdería las calorías ganadas con glotonería.

Ella se había mostrado silenciosa, su mente parecía estar en otro lugar; no prestaba atención a la conversación. Al contemplar sus ojeras -que no logró disimular el maquillaje- las achacó al cansancio. A la luz del día seguía siendo bella, pero el misterio y sofisticación de la noche habían disminuido notablemente, a pesar de haberse retocado en el baño durante casi media hora. “Al fin y al cabo es bastante mayor que yo, ¿qué esperabas?”-se explicó a sí mismo-. Había intentando mantener viva la conversación, pero sin demasiado éxito. La mujer que se encontraba junto a él no era la dinámica y segura de sí misma de la jornada anterior. Al despedirse, se habían intercambiado los números de teléfono móvil con cierta vergonzosa premura.

Con aparente indiferencia se encaminó a las barras para hacer unas dominadas. Era un magnífico ejercicio para desarrollar los músculos de la espalda: él era un ejemplo evidente de su indudable, a la par que sacrificada, efectividad. Se requería una gran fuerza muscular para llevar a cabo el ejercicio con cierta dignidad y elegancia. Los novatos solían desistir avergonzados a la cuarta o quinta repetición -si es que llegaban-, necesitando en muchas ocasiones un compañero más avezado que les ayudara a alzarse y disminuir el peso de su cuerpo, sosteniéndoles.

Alzó la vista, sabedor de que algunas miradas distraídas contemplarían su evolución. Su joven ego narcisista se sintió henchido, y por lo tanto reafirmado. Indudablemente acudían al gimnasio otros cuerpos mucho más fuertes y desarrollados que el suyo, pero no importaba mientras también gozara de su público. Se ajustó las muñequeras, se agachó para cobrar impulso y, como un resorte, se lanzó hacia las barras. Le satisfizo su precisión. Con una separación de las manos algo mayor que la anchura de los hombros, permaneció colgado de la barra durante unos segundos. Desde esa posición, ascendió hasta que la barra quedó por debajo de sus clavículas, y el  tríceps pegado al dorsal. Tal como le habían enseñado cuando comenzó a asistir al gimnasio a los dieciséis años no se dejó caer volviendo a la completa extensión de los brazos -lo que le había propiciado una pequeña lesión años atrás-, sino que resistió la tensión muscular con estoicismo. El ejercicio, inexplicablemente, le proporcionaba un doloroso placer similar al erótico. Cada vez que el esfuerzo era mayor, la tensión de sus sudorosos brazos se iba haciendo implacable. A pesar de ello continuó –con la mandíbula apretada-, manteniendo el pecho salido y respirando correctamente; aspirando el aire al bajar el cuerpo y expulsándolo al llegar al final de la repetición. Al cabo de tantos años de práctica, el proceso y la sincronía eran automáticos;  por ello, pudo permitirse el concentrar sus pensamientos en Natalia. Recordó sus caricias y su piel. Se imaginó desnudo, realizando complicadas maniobras sexuales junto a ella, ambos colgados de la barra, como si fueran trapecistas de un circo evolucionando sin red. Finalizadas seis series de diez, se dejó caer suavemente sin perder el equilibrio, se sentó y descansó; sólo lo suficiente para recuperarse un poco, no permitiéndose mostrar su verdadero cansancio.

Una parte de él se sentía tentada a llamarla durante los próximos días; otra, reconocía que, en el caso de hacerlo, la relación nunca iría más allá de decrecientes escenas de cama y relativa intimidad. Con el tiempo, si es que continuaban tratándose, podrían llegar a ser amigos, pero desde luego no empalagosos enamorados. Emocionalmente sólo conseguiría implicarse con un hombre, enamorarse de un hombre. Había sido sincero durante el desayuno cuando le confesó que, si bien había disfrutado con ella, sus preferencias bisexuales eran predominantemente masculinas. Ella no había demostrado sorpresa, su rostro no se inmutó ni hizo comentario alguno, quizá albergando la consabida esperanza de “redimirlo” totalmente para la heterosexualidad, demostrando así el poder de su femineidad. Muchos caían en aquel error de perspectiva y creían que el fracasar equivalía a un menoscabo de su poder de seducción. “No -rechazó Roberto-, es demasiado inteligente como para pensarlo”. Llegó a especular sí que aquel silencio durante el desayuno se podía atribuir a aquella revelación, pero lo cierto es que éste había aparecido mucho antes, prácticamente al salir del hotel.

Roberto se levantó para hacer unas series de bíceps crural. Se tumbó boca abajo, con los talones enganchados en la parte del aparato giratorio, haciendo fuerza con el bíceps crural hasta que el aparato se elevó con facilidad. La resistencia que ofrecía no le pareció suficiente. Movió la clavija que equilibraba las pesas dos líneas más arriba, sumando diez kilos al contrapeso de la máquina. Mantuvo todo el cuerpo en contacto con el tablero  apretando los glúteos para no levantarlos. La presión contra la acolchada superficie y el inevitable deslizamiento le originó una erección.

Desde donde se encontraba contempló a un compañero de gimnasio haciendo aberturas con mancuernas. Era Jorge, un joven moreno, bien proporcionado, con rizado vello en el pecho y algo mayor que él. Se había matriculado tan solo unos tres meses atrás. Sus músculos no estaban tan definidos como los suyos, ni eran tan voluminosos, pero denotaban un trabajo constante y una equilibrada proporción. No habían coincidido demasiado durante los entrenamientos y, cuando lo hacían, tal sólo cruzaban unas palabras de saludo, comentarios triviales y adioses. Nada personal... Roberto se sentía cada vez más atraído por él y procuraba estar cerca suyo.

Jorge, con el propósito de atacar directamente los músculos pectorales, se encontraba tumbado en el banco con las mancuernas encima del pecho y los brazos semi-extendidos. Bajaba los brazos hacia los lados, con los codos ligeramente doblados y las palmas de las manos hacia arriba. A través de las piernas abiertas -sujetándose con los tobillos al banco- asomaban sus genitales de entre unos vaqueros cortados casi a la altura de la entrepierna. Algunos no utilizaban ropa deportiva a pesar de que las normas del gimnasio así lo establecían. A la hora de la verdad, cada uno vestía como quería sin que ningún monitor le llamara la atención por ello. Roberto le contempló ensimismado, agradecido de que no llevara ni slips ni suspensorio, disfrutando aún más de su ejercicio y de la situación privilegiada, intentando ajustar su ritmo al de su compañero como si se encontrara sobre él, armonizando y complementando ambos ejercicios en uno solo. El objeto de su deseo, al llegar a la posición máxima, comenzó a subir nuevamente los brazos contrayendo los músculos durante todo el movimiento, procurando no encajar los codos al finalizar el ejercicio, realizándolo estrictamente, con lentitud.

La excitación de Roberto llegó al clímax. Los gemidos del orgasmo pasaron desapercibidos, confundiéndose con los del sufrimiento del esfuerzo físico. Finalizó las series cuando finalizó su placer. Exhausto, permaneció unos instantes tendido, parpadeando pero sin apartar la vista, jadeando ante aquel doble esfuerzo cardiaco. El sudor corporal disimulaba la humedad de la corrida

Satisfecho de la placentera jornada se duchó con la intención de sentir deslizar del agua fría sobre su cuerpo para vigorizarlo nuevamente. En las duchas comunitarias compartió su desnudez con un jubilado de sesenta y dos años que en unos meses, sin haber hecho anteriormente ningún tipo de ejercicio, consiguió moldear su aspecto con la armonía de un joven. Era extraño el contraste con su cara avejentada y llena de arrugas, que conservaba el innegable atractivo de cuando fuera mozo. Roberto le admiraba por su constancia y tenacidad. No conocía ningún caso como aquel  y deseó envejecer como él.

Dejó el gimnasio, despidiéndose virilmente de los compañeros y monitores, cargando sobre el hombro la bolsa de deportes. “Ciertamente, hacer ejercicio proporciona grandes satisfacciones -se dijo a sí mismo con picardía.”

En las últimas veinticuatro horas había hecho el amor en tres ocasiones: dos físicamente con una mujer, y una con un hombre, en su imaginación. Hacerlo con Jorge en su mente durante unos minutos le había satisfecho más que con Natalia durante casi toda la noche.

“¿Cómo será tenerlo realmente entre mis brazos?”

Pensó que tendría que hacer algo para intentar averiguarlo.

Mientas hacía ejercicio en el salón de su casa encontró la manera de hacerlo...

LOS ORGASMOS DEL VIGOREXICO


(RELATO INCLUIDO EN EL NUMERO DOS DE LA REVISTA GAY+ART)

lunes, 6 de mayo de 2013

VIDEO DE LA LECTURA DE "El CUENTA-CUENTOS" EN EL EVENTO LA NOCHE DE LOS LIBROS 2013 AUSPICIADO POR LA COMUNIDAD DE MADRID EN EL ESPACIO NIRAM



EL CUENTA CUENTOS



Hay momentos que marcan nuestras vidas y que con los años. al revivirlos de diversas maneras, cobran un sentido nuevo. Tal vez no los comprendamos del todo pero nos ayudan a avanzar, a vivir la magia e incluso a perdonar.






sábado, 4 de mayo de 2013

LANZAMIENTO DEL NUMERO DOS DE LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"






LANZAMIENTO DEL NUMERO DOS DE LA REVISTA DIGITAL GRATUITA "GAY+ART"

 Ya ha llegado el tan esperado día 4 de Mayo. Tal como estaba previsto un grupo multidisciplinar de artistas os ofrecemos la revista digital gratuita GAY +ART con nuevas secciones y nuevos colaboradores en el link

http://www.bubok.es/libros/224470/GayArt-n2-revista-de-literatura-y-arte-grafico-gay



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